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jueves, 8 de abril de 2021

Vigía: la combinación de todas las formas de fracaso

Coronel John Marulanda (RA)
Por John Marulanda*

La civilidad trata de normas, leyes y reglamentos aceptados por todos los involucrados, para que haya certeza de juego limpio, de garantía a minorías y en consecuencia de legitimidad en la lucha por y para el ejercicio del poder.

En un Foro de la Comisión de la Verdad, creada por el acuerdo habanero FARC-Santos, se nos pidió hablar de la combinación de todas las formas de lucha, vulgo: del ´todo vale´. Claro que el ´todo vale´ no lo inventaron los marxistas-leninistas. La inminencia real de derrota o fracaso obliga a buscar recursos extremos de defensa o supervivencia; también el ansia de poder y el ejercicio de este, con frecuencia han roto los diques normativos y legales de la civilidad mencionada.

Los comunistas desde hace 100 años han sido siempre minoría. Aun así, han aprendido a llegar al poder con muchas argucias politiqueras, trampas organizacionales y claro, combinando todas las formas posibles de lucha, que incluyen las más abyectas como el secuestro, la extorsión y el asesinato. Una vez en el poder, siguen ejerciendo, y de qué forma, su vicio del “todo vale”. El terrorismo revolucionario y el terrorismo de Estado, forman parte del arsenal comunista. Y ahí están las minas antipersonales del Apure y los carros bomba del Cauca en Colombia, que diseminan un mensaje de incertidumbre y desánimo entre soldados y civiles.

Del lado del Estado, hay que recordar que desde 2005 las FANB adoptaron la doctrina de la asimetría y la periferia, estilada por Jorge Verstrynge y en donde Venezuela, “lo infinitamente inferior”, enfrenta militarmente un enemigo como Estados Unidos, “lo infinitamente superior”. Esa estrategia, adoptada en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, contempla, por supuesto, la utilización de todas los medios disponibles, morales o inmorales, incluyendo los movimientos migratorios, para confrontar la amenaza imperialista yanqui.

En esta guerra de cuarta generación, las FNB resultaron enfrentando no a los US sino a “entidades transfronterizas y difusas”, organizaciones irregulares armadas que están aplicando técnicas de guerra de guerrillas. Ahora, equívocamente Miraflores pide apoyo internacional para desminado y para “parar la violencia colombiana contra Venezuela”, violencia de las narcofarc, invitadas a Venezuela por el propio gobierno chavista y reconocidas como “retaguardia estratégica de la revolución”. Lo de la frontera es otro fracaso de un Ejército bicentenario, ahora socialista, enhebrado en el cuento utilitario de la combinación de las formas de lucha y que, equipado con misiles y tanques rusos, pide auxilio ante una célula narcocomunista irregular.

Según Fundaredes, en la casa de la cultura de la población de Santa Cruz de Aragua, se han desarrollado reuniones entre representantes de alias Timochenco, jefe del Partido de los Comunes en Colombia, hasta hace poco el Partido de las FARC, alias Santrich, representante de la Narcotalia en Venezuela y autoridades del Ministerio de la Defensa de Venezuela.

Si la Narcotalia sigue las directivas de alias Tirofijo; si los estatutos del partido del común, adhieren también a los principios del mismo alias Tirofijo; si la doctrina militar venezolana incorpora esos mismos principios dentro de su concepto de guerra estratégica, estamos frente al desarrollo de un “todo vale” generalizado en la región que, como hemos visto repetidamente en el pasado, siempre termina en un fiasco, en sangre: ahora los venezolanos huyen en botes y mueren ahogados o se refugian en las ciudades al otro lado de la frontera.

El de abril de 1948, cuando aplicaron la misma metodología que hoy se quiere aplicar, el asesinado de Gaitán y El Bogotazo, originaron La Violencia en Colombia, que en una década dejó entre 100 mil y 300 mil muertos, según el color de la tinta que use quien escriba el relato.

Gobierno socialista, doctrina asimétrica, narcocélulas irregulares, migraciones, campos minados, combinación de todas las formas de fracaso, es el título de esta desastrosa experiencia.

sábado, 6 de julio de 2019

Al aire: La Habana Cadena Radial


Por John Marulanda*

Coronel John Marulanda
Ningún otro medio de comunicación tiene la carga emocional de la radio. Es la voz humana potenciada por electromagnetismo. Y por supuesto, ha sido utilizada como arma de guerra. La usó Goebbels para difundir el hitlerismo; la empleó el Kremlin para expandir el estalinismo; la explotaron los japoneses y los vietcongs para desmoralizar a las tropas enemigas. Desde Cuba, Radio Rebelde animó a los terroristas del ELN y desde Albania, Radio Tirana alentó los del EPL. Las ondas hertzianas también han sido empleadas como medio de educación y Radio Sutatenza, la de monseñor Salcedo, durante 70 años ha instruido a miles de campesinos.

Lo que opino no es especulativo ni académico, sino extraído de la experiencia de varios años cuando creamos la primera emisora del Ejército en la década de los 80 y la operamos en Cimitarra, Belén de los Andaquíes y El Bagre. En Chaparral e Ituango, ya están al aire dos de las 20 emisoras que el gobierno Santos entregó a las Narcofarc en la Habana. Serán emisoras tácticas, de campaña ideológica disfrazada de paz, y anticipo que refinarán los contenidos de La Voz de la Resistencia fariana, que trasmite en la frontera colombo-ecuatoriana y la de Radio Antorcha del ELN, en la colombo-venezolana.

Estas plataformas de guerra sicológica, que pueden llamarse La Habana Cadena Radial, difundirán los discursos “por la paz” de los cabecillas y parlamentarios de las Narcofarc, exigirán el cumplimiento de los acuerdos, demeritarán la fuerza pública, criticarán la fumigación aérea con glifosato, acicatearán la insatisfacción contra la ineficacia del gobierno, llamarán a la resistencia y alebrestarán a comunidades campesinas, indígenas y negras en contra del orden y el Estado.

Burócratas facilistas intentan restarle importancia al asunto, diciendo que las tales emisoras no son de las FARC, que son culturales, etcétera. En realidad, no habrá quien controle efectivamente los libretos ni los contenidos de estas radiodifusoras, interconectadas por la ideología, orientadas desde La Habana, Caracas y Bogotá, e incrustadas en áreas con vastos cultivos de hoja de coca y fuerte influencia de actores narcotraficantes y de minería ilegal, como el frente 21 en el sur de Tolima y el 36 al norte de Antioquia.

Financiadas por el ministerio de las TIC son, sin duda, otro componente más de la pérfida combinación de todas las formas de lucha narcofariana. Sufriremos las consecuencias de esta irresponsabilidad santista que nos está llevando a escenarios indeseables. Como en Venezuela.