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miércoles, 15 de julio de 2026

De cara al porvenir: el acuerdo sobre lo fundamental (1 de 3)

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan Gonzalez Carvajal

Este artículo ha consultado varias fuentes entre ellas la IA.

El aporte inglés: Cromwell y la Constitución de la Commonwealth como laboratorio del constitucionalismo moderno.

1. Contexto: Inglaterra antes de Cromwell

Para entender el aporte inglés hay que partir de una idea: hasta el siglo XVII, el poder del rey en Europa era casi absoluto y de origen divino. En Inglaterra existía la Magna Carta de 1215 y el Parlamento, pero el rey podía gobernar sin él. Carlos I de Inglaterra llevó esa tensión al límite. Disolvió el Parlamento, cobró impuestos sin aprobación y quiso imponer un modelo religioso uniforme. El resultado fue la Guerra Civil Inglesa 1642-1651: Parlamento vs. Rey.

De esa guerra emergió Oliver Cromwell. Militar, puritano, líder del New Model Army. Su victoria no solo decapitó a Carlos I en 1649 hecho inaudito: por primera vez un pueblo juzgaba y ejecutaba a su rey, sino que abrió un experimento único: gobernar sin monarca. Ese experimento fue la Commonwealth of England, 1649 - 1660, y su intento de constitucionalizar la república. Ahí está el aporte inglés al mundo.

2. La Commonwealth: primer intento republicano moderno

Tras ejecutar al rey, el Parlamento declaró Inglaterra como “Commonwealth and Free State”, es decir, una república. Abolió la monarquía y la Cámara de los Lores. El poder quedó en la Cámara de los Comunes. Pero el problema era evidente: ¿quién controla al Parlamento si ya no hay rey? ¿Quién evita que la mayoría se vuelva tiránica?

Cromwell y su círculo intentaron responder con derecho, no solo con espadas. Y ese intento dejó tres aportes fundamentales:

Aporte 1. El Instrument of Government 1653. La primera constitución escrita de Europa. Ante el caos entre facciones del Parlamento, Cromwell disolvió el Rump Parliament y promovió el Instrument of Government. Es clave porque fue la primera constitución escrita que organizaba todo un Estado nacional. Antes había cartas de derechos, pero no un documento único que dijera: “así se divide el poder”.

¿Qué establecía?

* Poder ejecutivo: Un Lord Protector —Cromwell— vitalicio, pero no hereditario. No era rey. Su poder venía de la constitución, no de Dios.

* Poder legislativo: Un parlamento unicameral elegido cada 3 años, con sufragio restringido por propiedad. No podía ser disuelto por el Protector en sus primeros 5 meses.

b. División de poderes. El protector gobernaba con un Consejo de Estado. Para impuestos y leyes nuevas necesitaba al Parlamento. Para política exterior y guerra tenía autonomía.

c. Libertad de conciencia. Garantizaba tolerancia religiosa a protestantes, excepto a católicos y anglicanos “prelatistas”. Era limitada, pero revolucionaria para 1653.

El Instrument fue el primer intento de decir: “el poder político nace de un papel, no de una persona”. La idea de constitución escrita moderna, que luego usarían Estados Unidos en 1787 y Francia en 1791, tiene aquí su antecedente directo.

Aporte 2. La separación de poderes en la práctica. Montesquieu, en 1748, teorizó la separación de poderes, pero Cromwell la ensayó 100 años antes. El conflicto permanente entre Cromwell y el Parlamento mostraba el problema: ¿quién tiene la última palabra? Cuando el Parlamento quiso reducir el ejército, Cromwell lo disolvió. Cuando Cromwell quiso ser rey, el Parlamento se lo negó.

Ese fracaso fue pedagógico. Mostró a Inglaterra y al mundo que una república sin reglas claras para arbitrar entre ejecutivo y legislativo termina en dictadura o anarquía. La restauración de la monarquía en 1660 ocurrió, en parte, porque la Commonwealth no resolvió ese dilema. Pero la lección quedó: después de 1688, con la -Revolución Gloriosa-, Inglaterra creó una monarquía parlamentaria donde el Rey reina, pero no gobierna. El ensayo de Cromwell sirvió para no repetir el error.

Aporte 3. La idea de un gobierno limitado por derechos. Aunque Cromwell gobernó como dictador militar al final, su régimen dejó instalada la idea de que incluso el hombre más poderoso debe tener límites. Los Agreements of the People, 1647-1649, propuestos por los Levellers, eran borradores de constitución que exigían: elecciones periódicas, igualdad ante la ley, libertad religiosa y fin de los privilegios. Cromwell los reprimió, pero las ideas circularon.

De ahí salen conceptos que hoy son “lo fundamental” en Occidente:

a. Soberanía popular. El poder viene del pueblo, no de Dios. El juicio a Carlos I se hizo “en nombre del pueblo de Inglaterra”.

b. Imperio de la ley. Incluso el rey está bajo la ley. Si la viola, puede ser juzgado.

c. Gobierno constitucional. El gobernante no puede cambiar las reglas a su antojo. Necesita un texto superior.

John Locke, padre del liberalismo, escribió sus “Dos tratados sobre el gobierno” en 1689, influido directamente por la experiencia de la Guerra Civil y la Commonwealth. Y Locke influyó en la independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. 

Evaluación. ¿fracaso o semilla? La Commonwealth colapsó en 1660. Cromwell murió en 1658, su hijo Richard no pudo sostener el régimen, y el pueblo pidió el regreso de Carlos II. Por eso muchos ven el periodo como un fracaso. Pero esa es una lectura corta. El aporte inglés de Cromwell fue abrir tres puertas que ya no se cerraron:

a. Demostró que una monarquía no es eterna. Se puede vivir sin rey. La idea republicana dejó de ser teoría.

b. Inventó la constitución escrita como tecnología política. El Instrument of Government es el abuelo de todas las constituciones modernas.

c. Puso en el debate la limitación del poder. Desde Cromwell, todo gobernante inglés —rey o primer ministro— sabe que gobierna bajo reglas que no escribió solo.

La Restauración no borró eso. En 1689, la Bill of Rights limitó al rey y le dio poder al parlamento. Sin el trauma de Cromwell, la monarquía absoluta quizás habría durado 100 años más en Inglaterra.

Conclusión: el legado para el “Acuerdo sobre lo fundamental”. El experimento de Cromwell fue violento, contradictorio y autoritario al final. Pero su aporte al constitucionalismo es inmenso. Mostró que “lo fundamental” en una sociedad puede escribirse en un papel y que ese papel debe obligar incluso al más fuerte.

Cuando hoy hablamos de “Acuerdo sobre lo fundamental”, hablamos de sacar la existencia del régimen de la disputa diaria. Inglaterra lo logró después de Cromwell: desde 1688, nadie discute si debe haber parlamento o si el rey puede gobernar sin ley. Eso es fundamental. Y ese consenso nació, paradójicamente, del hombre que disolvió parlamentos a punta de soldados.

La Commonwealth no duró, pero su pregunta sigue viva: ¿cómo se organiza el poder para que no mate ni se mate? Cromwell no dio la respuesta, pero obligó a Occidente a buscarla. Y esa búsqueda nos dio las constituciones.


jueves, 21 de marzo de 2024

Las tres Inglaterra de Julian Barners

José Alvear Sanín
Por José Alvear Sanín

Hace años se me quedó empezado El loro de Flaubert, agradable relato de Julian Barnes (1946), quien, con más de una docena de novelas, ocupa importante lugar en la nueva narrativa británica. Sin mayor interés en su producción ojeé su Inglaterra. Inglaterra (Barcelona: Anagrama, 1999), y cuando vi que allí aparecía la isla de Wight no pude resistir la tentación y me llevé el libro.

Crucé en ferry el Solent para pasar de Posmouth a esa pequeña y más bien monótona isla, que contemplé desganadamente desde el double decker hace siglos. Pues bien, en esa exigua superficie imagina el novelista un gigantesco parque temático construido por un tal Sir Jack Pitman, grande y exitoso thycoon, para atraer el turismo de lujo hacia una Inglaterra aséptica, cómoda, funcional y moderna. Allí el visitante, gracias a 50 espectáculos y tópicos bien seleccionados de la historia inglesa, capta la esencia de un país decrépito. En ese lugar fantástico, que Sir Jack ha bautizado como Inglaterra, Inglaterra, para diferenciarla de la original, su imperio financiero ha adquirido incluso la soberanía política.

En esta nueva Inglaterra se escenifican los espectáculos desde Robin Hood hasta la batalla aérea de la Segunda Guerra, y hábiles actores personifican las grandes figuras de la historia para que los visitantes puedan departir con ellas mientras degustan los platos tradicionales. Esa parte esencial de la trama es una parodia que desciende hasta la diatriba, no por irónica menos implacable y cruel, de la cual no se salva ninguna institución inglesa, incluyendo la monarquía.

Ahora bien, el despreciable Sir Jack es chantajeado por una de sus ejecutivas, Martha Cochcrane y desplazado por ella del poder. Esta, luego, es traicionada por su amante y el viejo recupera el control. Martha se retira entonces, a una apacible aldea de Wessex, mientras Inglaterra ha desaparecido, sustituida por los siete revividos reinos sajones, y ahora es conocida como Anglia.

Si la cruel diatriba me retrotrae a Antonio Machado, que por boca de Juan de Mairena afirma que el inglés es “un gran pueblo de marinos, boxeadores e ironistas”, la última y elegíaca parte del libro me recuerda que Shakespeare dice que “siempre habrá una Inglaterra..., la de sus incomparables aldeas, acoto.

viernes, 24 de enero de 2020

Por suerte existen los memes

José Leonardo Rincón,S.J.

José Leonardo RincónUna de las virtudes que nos endilgan a los colombianos es la resiliencia, es decir, esa capacidad nuestra de sobreponernos para superar rápidamente los problemas y reveses, por más graves o dramáticos que sean. Y creo yo que no es por mero estoicismo o una inagotable resistencia y aguante (que también), sino porque, paradójicamente, somos capaces de poner una nota de humor en medio del trauma, sufrimiento, dolor e incluso muerte. 

Siempre ha sido así, por lo menos desde que me conozco, pero desde que aparecieron los famosos “memes” por las redes sociales, el asunto no solo se ha extendido sino que cobra un efecto rápido, por no decir, inmediato, a modo, no sé, si de anestesia o de bálsamo que mitiga el dolor y nos hace soltar una carcajada relajante. 

A quién no le va a dar rabia que estemos catalogados en una reciente encuesta internacional como el país más corrupto del mundo. Sabíamos que había otros países que más, pero que tuviéramos la medalla de oro este año no es propiamente motivo de orgullo sino de vergüenza. Pues bien, no faltó el inteligente ingenioso que escribiera un meme a modo de pregunta: “¿Eso del primer puesto en corrupción, nos lo ganamos honestamente o hubo algún torcido?”  Mi rabia se volvió sonora risotada, porque no es un chiste destemplado cuando no habría razón para ello, sino que es humor inteligente, porque con sutileza confirma lo dicho y pone a pensar… ¡¿somos tan corruptos qué hasta para ganar el primer puesto en corrupción, lo compramos?!

Lo que resulta admirable es la oportunidad y la pertinencia. Son oportunos por lo inmediatos. Recuerdo cuando en el mundial del 14, Alemania goleaba a Brasil de manera humillante. Los memes afloraron sin que el partido se hubiese acabado y nos hacían reír para desahogar nuestra rabia por haber perdido con los auriverdes con aquel gol anulado de Yepes que nos sacó de la ronda. Y son pertinentes porque van al meollo del asunto, sin vueltas, sin discursos y rodeos y nos ponen contra la pared. Ayer, un compañero de colegio mandó uno: “¿se acuerdan de aquella emisora aburridisima que solo ponía música de gente mayor? ¡Está poniendo música buenísima ahora!”  Resulta claro que la emisora no cambió sino que ¡nos volvimos viejos!  ¡Genial!

O, a propósito de la decisión del príncipe Harry de dejar de lado todo el boato de la corona inglesa y convertirse en uno más del pueblo.  Pues miren estos dos: “Todas las mujeres sueñan con casarse con un príncipe azul y solo una en cien millones lo logra.. y preciso ésta que lo obtiene,¡le pide que deje de ser príncipe!”, como quien dice, así es la vida: luchar por tanto, para quedarse finalmente sin nada. Y otro, desde otra perspectiva de humor, que según observo se ha replicado más, concluye apodícticamente: “La historia de Meghan y de Harry nos enseña que puedes ser el hijo de la princesa y el nieto de la Reina, pero al final tienes que hacer lo que dice tu mujer”. De antología.

Podríamos quedarnos escribiendo bibliotecas enteras citando memes y observando su proverbial agudeza, humor inteligente cargado de sarcasmo, que en el fondo confirma lo que uno en realidad está pensando, pero que no sabía cómo decirlo en pocas palabras. Siempre hay alguien brillante, con su chispa encendida, que se nos anticipa. Es maravilloso. De modo que es a Richard Dawkins, a quien le debemos haber acuñado la palabra “meme” como neologismo en las teorías contemporáneas de la comunicación. Que en el caso, para referirse a los memes de internet, sería esa capacidad que “se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión o pensamiento, manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, audio, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia, que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión” (Martínez Torrijos, Reyes (8 de julio de 2014). «El significado cultural del meme se propaga con el relajo cibernético» http://www.jornada.unam.mx/2014/07/08/cultura/a07n1cul). Perdón por la cita tan larga, pero es necesaria para evitar el plagio. 

Concluyendo: ¡por suerte existen los memes!. Gracias a esta estrategia comunicacional de geniales autores desconocidos, en contadas palabras, así de tajo y sorprendentemente por lo oportunos y pertinentes, repito, se nos pone a reír, pensando. Gracias a ellos nos volvemos más críticos agudos, más conscientes de lo que ocurre, sin que tengamos que apelar a la agresividad o la violencia como métodos para expresarnos. 

lunes, 18 de febrero de 2019

De quién es el galeón San José


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Cambiando de mis temas habituales, me referiré al tesoro del galeón San José, barco español hundido por los ingleses en el año 1708, cerca de Barú, situado a 45 minutos en lancha de Cartagena; barco que venía lleno de riquezas del Perú y con destino a España. En plena batalla con los ingleses el barco explotó y se perdió en las profundidades marinas. Desde esos años hasta 1980 solo existieron especulaciones sobre sus tesoros y lugar exacto de su hundimiento. Desde ese momento y hasta hoy buscadores de tesoros, y varios países, han estado enfrentados al haber sido encontrado el sitio donde reposan los restos del barco y el tesoro.

La historia de este Galeón ha sido una novela completa, desde su construcción porque dilató ocho años el inicio de su primer viaje marítimo. ¿La causa de esa demora para zarpar? Fue la guerra de sucesión española. En ese entonces el rey Felipe V, ordenó la salida del Galeón acompañada de otros 16 barcos con destino a América, con el fin de llevar dinero para las arcas españolas.

Ese fue el objetivo número uno y único, no interesaba más que trasladar de América, como lo venían haciendo desde 1492, con el descubrimiento, tesoros y riquezas que pertenecían a los moradores de esas tierras, habitantes americanos, razas indígenas y grandes culturas milenarias que fueron derrotadas, robadas y diezmadas por los conquistadores dejándonos lo que llamaron una nueva cultura, religión, educación y civilización y obviamente miseria, sangre y dolor.

No voy a entrar en discusiones sobre aspectos positivos o negativos de ese descubrimiento y colonización; para ello tenemos escritores de la talla de Jorge Orlando Melo, quien en el libro “Historia mínima de Colombia” nos describe con estupenda nitidez lo ocurrido en esos años hasta la independencia, en 1810, narraciones llenas de dolor, dominio y duro ejercicio del poder.

Vuelvo al cuento de piratas (ingleses), a los tesoros sacados de las tierras americanas (oro, monedas acuñadas, etcétera), a los barcos españoles, a las emboscadas en el mar y a la pérdida para todos de los grandes tesoros con destino a la madre patria para llevar riqueza, y dar continuidad a las guerras, no al desarrollo.

Es un hecho cierto que el barco se hundió, que ni los ingleses ni los españoles disfrutaron de las riquezas, que ninguno de esos dos países eran los dueños, que esos tesoros salieron con destino a Europa y que de una u otra manera era un detrimento patrimonial para América. Teniendo todas esas verdades que no son discutibles por ningún estado, entremos a definir de quién es la propiedad de los tesoros encontrados.

El Galeón, construido en los astilleros españoles, sin discusión alguna es propiedad de España, por consiguiente, los trozos de madero, ancla, timón, catalejos y demás elementos físicos son de España. Los restos de los ocupantes (calaveras, armaduras, espadas, mapas), también son propiedad española, no se discute desde este punto de vista la propiedad sobre ellos. De los ingleses ni hablar, no son dueños de nada, trataron de apoderarse del barco y no lo lograron, quisieron todo y no obtuvieron nada.

En conclusión, de quién es el tesoro encontrado, diría yo que a pesar de que hoy existe una normatividad jurídica y política en Colombia que le permite conservar, rescatar y preservar los tesoros de naufragios que están en nuestro territorio en el fondo del mar, la razón principal de definir la propiedad del tesoro colombiano, hallado dentro del galeón San José, es moral, y por ello son de propiedad exclusiva de Perú y Colombia, de nadie más. Son nuestras riquezas, nuestra historia y nuestra dignidad; nunca debieron ser sacadas a borbotones para llevar gloria a otro mundo y desproteger al verdadero dueño, dejando muerte y saqueo.

La historia se debe mirar de otra forma, de una que sea justa y sirva para valorar y respetar los derechos de quienes son los dueños, no de los que saquearon, esquilmaron y se aprovecharon de la ignorancia y de la superioridad física y de sus armas. No fue un asunto de inteligencia porque nuestros ancestros eran inteligentes y hábiles, pero no tenían la experiencia. Por ello sugiero que Colombia, España y Perú, definan este tema de la propiedad con base en las razones que expongo y que obedecen a la razón, a la propiedad, a la la territorialidad y a la compensación por los abusos cometidos con América.