Pedro Juan González Carvajal
Este artículo ha consultado
varias fuentes entre ellas la IA.
El aporte inglés: Cromwell y
la Constitución de la Commonwealth como laboratorio del constitucionalismo
moderno.
1. Contexto: Inglaterra
antes de Cromwell
Para entender el aporte
inglés hay que partir de una idea: hasta el siglo XVII, el poder del rey en
Europa era casi absoluto y de origen divino. En Inglaterra existía la Magna
Carta de 1215 y el Parlamento, pero el rey podía gobernar sin él. Carlos I de Inglaterra
llevó esa tensión al límite. Disolvió el Parlamento, cobró impuestos sin
aprobación y quiso imponer un modelo religioso uniforme. El resultado fue la
Guerra Civil Inglesa 1642-1651: Parlamento vs. Rey.
De esa guerra emergió Oliver
Cromwell. Militar, puritano, líder del New Model Army. Su victoria no solo
decapitó a Carlos I en 1649 hecho inaudito: por primera vez un pueblo juzgaba y
ejecutaba a su rey, sino que abrió un experimento único: gobernar sin monarca.
Ese experimento fue la Commonwealth of England, 1649 - 1660, y su intento de
constitucionalizar la república. Ahí está el aporte inglés al mundo.
2. La Commonwealth: primer
intento republicano moderno
Tras ejecutar al rey, el
Parlamento declaró Inglaterra como “Commonwealth and Free State”, es decir, una
república. Abolió la monarquía y la Cámara de los Lores. El poder quedó en la
Cámara de los Comunes. Pero el problema era evidente: ¿quién controla al
Parlamento si ya no hay rey? ¿Quién evita que la mayoría se vuelva tiránica?
Cromwell y su círculo
intentaron responder con derecho, no solo con espadas. Y ese intento dejó tres
aportes fundamentales:
Aporte 1. El Instrument of Government
1653. La primera constitución escrita de Europa. Ante el caos entre facciones
del Parlamento, Cromwell disolvió el Rump Parliament y promovió el Instrument
of Government. Es clave porque fue la primera constitución escrita que
organizaba todo un Estado nacional. Antes había cartas de derechos, pero no un
documento único que dijera: “así se divide el poder”.
¿Qué establecía?
* Poder ejecutivo: Un Lord
Protector —Cromwell— vitalicio, pero no hereditario. No era rey. Su poder venía
de la constitución, no de Dios.
* Poder legislativo: Un parlamento
unicameral elegido cada 3 años, con sufragio restringido por propiedad. No
podía ser disuelto por el Protector en sus primeros 5 meses.
b. División de poderes. El protector
gobernaba con un Consejo de Estado. Para impuestos y leyes nuevas necesitaba al
Parlamento. Para política exterior y guerra tenía autonomía.
c. Libertad de conciencia.
Garantizaba tolerancia religiosa a protestantes, excepto a católicos y
anglicanos “prelatistas”. Era limitada, pero revolucionaria para 1653.
El Instrument fue el primer
intento de decir: “el poder político nace de un papel, no de una persona”.
La idea de constitución escrita moderna, que luego usarían Estados Unidos en
1787 y Francia en 1791, tiene aquí su antecedente directo.
Aporte 2. La separación de poderes en
la práctica. Montesquieu, en 1748, teorizó la separación de poderes, pero
Cromwell la ensayó 100 años antes. El conflicto permanente entre Cromwell y el
Parlamento mostraba el problema: ¿quién tiene la última palabra? Cuando el
Parlamento quiso reducir el ejército, Cromwell lo disolvió. Cuando Cromwell
quiso ser rey, el Parlamento se lo negó.
Ese fracaso fue pedagógico.
Mostró a Inglaterra y al mundo que una república sin reglas claras para
arbitrar entre ejecutivo y legislativo termina en dictadura o anarquía. La restauración
de la monarquía en 1660 ocurrió, en parte, porque la Commonwealth no resolvió
ese dilema. Pero la lección quedó: después de 1688, con la -Revolución Gloriosa-,
Inglaterra creó una monarquía parlamentaria donde el Rey reina, pero no
gobierna. El ensayo de Cromwell sirvió para no repetir el error.
Aporte 3. La idea de un gobierno limitado por derechos. Aunque
Cromwell gobernó como dictador militar al final, su régimen dejó instalada la
idea de que incluso el hombre más poderoso debe tener límites. Los Agreements
of the People, 1647-1649, propuestos por los Levellers, eran borradores de
constitución que exigían: elecciones periódicas, igualdad ante la ley, libertad
religiosa y fin de los privilegios. Cromwell los reprimió, pero las ideas
circularon.
De ahí salen conceptos que
hoy son “lo fundamental” en Occidente:
a. Soberanía popular.
El poder viene del pueblo, no de Dios. El juicio a Carlos I se hizo “en nombre
del pueblo de Inglaterra”.
b. Imperio de la ley.
Incluso el rey está bajo la ley. Si la viola, puede ser juzgado.
c. Gobierno constitucional.
El gobernante no puede cambiar las reglas a su antojo. Necesita un texto
superior.
John Locke, padre del liberalismo, escribió sus “Dos tratados sobre el gobierno” en 1689, influido directamente por la experiencia de la Guerra Civil y la Commonwealth. Y Locke influyó en la independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa.
Evaluación. ¿fracaso o semilla? La Commonwealth colapsó en
1660. Cromwell murió en 1658, su hijo Richard no pudo sostener el régimen, y el
pueblo pidió el regreso de Carlos II. Por eso muchos ven el periodo como un
fracaso. Pero esa es una lectura corta. El aporte inglés de Cromwell fue abrir
tres puertas que ya no se cerraron:
a. Demostró que una
monarquía no es eterna. Se puede vivir sin rey. La idea republicana dejó de ser
teoría.
b. Inventó la constitución
escrita como tecnología política. El Instrument of Government es el abuelo de
todas las constituciones modernas.
c. Puso en el debate la
limitación del poder. Desde Cromwell, todo gobernante inglés —rey o primer
ministro— sabe que gobierna bajo reglas que no escribió solo.
La Restauración no borró
eso. En 1689, la Bill of Rights limitó al rey y le dio poder al parlamento. Sin
el trauma de Cromwell, la monarquía absoluta quizás habría durado 100 años más
en Inglaterra.
Conclusión: el legado para el “Acuerdo sobre lo fundamental”.
El experimento de Cromwell fue violento, contradictorio y autoritario al
final. Pero su aporte al constitucionalismo es inmenso. Mostró que “lo
fundamental” en una sociedad puede escribirse en un papel y que ese papel debe
obligar incluso al más fuerte.
Cuando hoy hablamos de “Acuerdo sobre lo fundamental”,
hablamos de sacar la existencia del régimen de la disputa diaria. Inglaterra lo
logró después de Cromwell: desde 1688, nadie discute si debe haber parlamento o
si el rey puede gobernar sin ley. Eso es fundamental. Y ese consenso nació,
paradójicamente, del hombre que disolvió parlamentos a punta de soldados.
La Commonwealth no duró,
pero su pregunta sigue viva: ¿cómo se organiza el poder para que no mate ni se
mate? Cromwell no dio la respuesta, pero obligó a Occidente a buscarla. Y esa
búsqueda nos dio las constituciones.
