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miércoles, 7 de junio de 2023

¿Nos merecemos estos gobernantes?

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Aterrorizada se encuentra la mayoría del pueblo colombiano al conocer los registros de audio de conversaciones entre altos funcionarios del desvergonzado régimen que nos gobierna, Armado Benedetti, exembajador en Venezuela y Laura Sanabria, jefe del Gabinete de Gustavo Petro. Sólo atinamos a preguntarnos: ¿Cómo llegamos a tener semejante clase de gobernantes?

Salvo los criminales que conforman la corte del déspota y sus compinches guerrilleros, vándalos y narcotraficantes, las gentes honestas del país se encuentran horrorizadas ante el cúmulo de perversidades, turbios manejos y ausencia del más mínimo decoro, que se percibe al interior del alto Gobierno.

1. Lo primero que salta a la vista es que sí se saltaron todos los topes económicos en la campaña y, por lo tanto, el Congreso debe destituir de su cargo al presidente-guerrillero. Preguntamos a la Registraduría: ¿Están debidamente registrados en las cuentas de la campaña los quince mil millones que consiguió Benedetti? Oigan lo que dice: Ajá marica, yo hice cien reuniones (...), 15.000 millones de pesos, es más, si no es por mí, no ganan”.

“Nadie me deja tirado tres horas ahí, un man que hizo cien reuniones en una campaña política, un man que consiguió 15.000 millones, y ahora… que busqué toda la plata y tú lo sabes más que nadie, pa que se fueran a los hoteles, para que se viniera para acá y todo lo demás”.

Y, agrega a continuación: yo fui el que organicé todos los votos, hijueputa, en la Costa, todos, hijueputa, sin que pusieran un peso y además esa plata se fue para el Pacífico. ¿Quién ve eso ahora? Nada. ¿O es que quieren que diga, hijueputa, quién fue el que puso la plata? No me jodan la hijueputa vida, no me jodan la vida”.

“En el momento en que yo diga quién dio la plata aquí en la Costa, yo sé que es esa mondá, tú que no sabes un culo de historia, lee cómo empezó el hijueputa [proceso] 8.000 y por qué empezó, ahí está la clave de todo lo que te va a pasar, y si tú crees que es un chantaje, cree que es un chantaje, es una respuesta a una forma de hijueputas de ustedes, es una respuesta a una hijueputada, no es chantaje todavía”, le aseguró Benedetti a la que era la mano derecha de Petro. Y le insistió: “Vamos a ver qué tal que uno diga quién fue el que puso la plata aquí en la Costa… jum…”.

Tenemos los colombianos el derecho a saber quién fue el que puso la plata. ¿Fue Maduro o fue algún capo de la mafia?

2. Es consciente Benedetti que lo que hicieron entre todos es una cadena de delitos de proporciones gigantescas y por eso amenaza con delatarlos si no atienden sus aspiraciones: lo que te voy a decir no es una amenaza (...), veo que esto me puede emputar, pateo hijueputa, y ahí nos caemos todos hijueputa”.

“Con tanta mierda que yo sé, pues nos jodemos todos, sí, ustedes me joden a mí, yo los jodo a ustedes, pero se caen las Torres Gemelas. (…) A Osama Bin Laden, cuando tumbó las Torres Gemelas, le importaba una mondá la imagen y si lo iban a matar o no lo iban a matar, pero tumbó las Torres Gemelas”.

“Laura, tú me conoces a mí. [Mira] el cuento del tigre, al tigre hay que dejarle una salida porque, si no, se tira encima de las personas. Y tú sabes que yo soy tigre que, sin salida, de pronto me tiro encima de las personas”.

“No te estoy amenazando, pero ahora sí te amenazo, hijueputa, a ti y al presidente, ¿oíste? No te estoy amenazando, pero si tú quieres que te amenace, yo salgo y cuento todo lo que sé. Que sé bastante para acabar con el mundo, ¿oíste? Con el de ustedes y con el mío”.

“Tienes huevo al decirme que amenace al presidente. ¿Quieres esa pelea? ¿Quieres esa puta pelea? ¿Dime cuándo la quieres? Hazle, pues, dale. En vez de tratar de reconocer el error y tratar de enmendar las cosas, tú lo que quieres es pelea, hijueputa, ¿me estás usando? Dale, hijueputa, se acaba el mundo tuyo, el mío y el de todo el mundo (...), todo el mundo, hijueputa”.

“No es mamando gallo, no es amenaza, porque tú me conoces. Yo no me voy a dejar mamar gallo, Laura, te lo juro por la vida de mis hijos que no pasará nunca, nos hundimos todos, nos acabamos todos, nos vamos presos, acabamos toda la hijueputa verga”.

“En serio, Laura, bájale a la mamadera de gallo, no respondo, una vez que dispare, hijueputa, nos ahogamos todos. Te lo juro”.

“Hijueputa, si no, nos jodemos todos, no me jodas más, dame una hijueputa solución”

3.- Cabe resaltar también el concepto que los más allegados tienen del guerrillero-presidente a quien lo retrata Benedetti así:

“Petro puede ser un hijueputa, y es hijueputa y lo conocimos hace un año, que entre otras cosas tú no querías que lo apoyáramos”.

“Laura, yo sé que a ti no te gusta que te den consejos, pero voy a intentar. El presidente sale como un loco ayer y juega con una vaina de víctimas y tal, para una vaina de política de cuatro niñitos, ¿verdad? Resulta que hoy queda ya claro que eso no es así, entonces sale la Aeronáutica, como si fuera de otro gobierno, de otro país, jodiendo al presidente”.

“A ver, Laura, no sé si me expliqué bien o no, vi el Twitter de que el man lo borró, quedó como un loco, como un huevón, tratando de sacarles partido político ayer a unos niños y que además no los han encontrado (...)”.

4.- Por último, le enrostra Benedetti a la Sarabia que fue escogida para el alto cargo por la señora Alcocer por una oscura razón que no se atreve mencionar en el audio, pero que ya corre por todos los mentideros del país, dadas algunas inclinaciones de la Alcocer: “tampoco te escogió Petro, te escogió Verónica, y ya sabes por qué”.

Solamente queda por preguntar a mis compatriotas:

¿Nos merecemos este tipo de gobernantes?

¿En qué abismo de degradación y de iniquidad hemos caído?

¿No es ya hora de reaccionar como una sola voluntad y dedicarnos de lleno a desalojar a este impresentable de la Casa de Nariño y devolver la dignidad a una sociedad humillada por una banda de malandrines?

martes, 24 de mayo de 2022

De cara al porvenir: y el mundo sigue andando

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

Sea cual sea el resultado de la próxima contienda electoral por la Presidencia de la República, el sol seguirá saliendo oportunamente, el cambio climático nos irá matando de a poco, los poderes en lo global, lo nacional, lo regional y lo local seguirán en confrontación permanente y continuada, defendiendo sus intereses, la pandemia no se encuentra totalmente controlada y es posible la presencia de un rebrote global.

El nuevo presidente no tendrá mayorías en el Congreso, por lo cual, de nuevo, aparecerá la fórmula de la “mermelada” bajo cualquier otra rebuscada denominación, en la búsqueda de una pretendida gobernabilidad, lo cual, de nuevo, institucionalizará como ha sucedido en casi todos los gobiernos anteriores, la corruptela en el nuevo gobierno.

En Colombia los poderes económicos se acomodarán y/o reacomodarán de acuerdo con su conveniencia, lo mismo que los medios de comunicación.

Los políticos de siempre seguirán dando lora, eso sí, poniendo sus intereses personales por encima de los objetivos generales. Los escándalos seguirán siendo el pan de cada día y volveremos a ver en la pasarela nacional, a algunos que se fueron y que ya comienzan a regresar.

La corrupción seguirá con su ritmo galopante y este narco país seguirá evidenciando la existencia de múltiples poderes paraestatales, donde los territorios pobres seguirán siendo pobres, donde el crecimiento demográfico seguirá su crecimiento lento pero seguro y donde los problemas con los vecinos tienden a agravarse si no se toma el toro por los cachos y no se define una política de Estado para el manejo de las relaciones internacionales, asunto en el que estamos coyunturalmente en desventaja.

Las grandes reformas estructurales, dilatadas por decenios, no se harán o se harán de manera parcial, más para dejar constancia que para resolver los grandes problemas que hoy enfrentamos.

El campo continuará estando relegado y la discriminación hacia nuestros abnegados campesinos seguirá manteniéndolos alejados de muchos de los servicios y beneficios con los cuales se cuenta en las ciudades.

La gente buena seguirá existiendo, pero ante el deterioro económico, político y social, en términos de iniquidad y pobreza, la delincuencia mantendrá un entorno en un estado permanente de zozobra que nos afectará a todos por igual, en el entendido de que la riqueza se seguirá concentrando y el imperio del miedo se seguirá consolidando.

Las marchas o las expresiones de descontento no tendrán por qué dejar de suceder y al nuevo gobierno le corresponderá enfrentar todos los retos imaginados y por imaginar.

De cuando en cuando habrá un feminicidio, un escándalo por abuso contra los niños; los líderes sociales y los reinsertados seguirán cayendo, las minorías continuarán estando en riesgo y nuestra vida seguirá su curso, semejándose cada vez más a una noria que nos mantiene atados a un yugo esclavizante.

Seguiremos expectantes no solo por el ejercicio tan nuestro de la gabinetología para especular quiénes podrían ser nombrados ministros, pasando a un segundo plano mientras no se resuelva el tema del nuevo técnico de la Selección Colombiana de Fútbol, que entre otras cosas seguirá siendo manejada por ese pequeño círculo cerrado de personajes oscuros llenos de enredos y de intereses.

Afortunadamente para el nuevo presidente, sus primeros 100 días estarán relegados del interés del común, pues estaremos pendientes del Mundial de Fútbol a realizarse al finalizar el año y al cual obviamente no iremos.

Alguien con todo derecho dirá que la anterior enumeración de sucesos es muestra de un pesimismo o de un negativismo extremo, lo cual respeto, pero no comparto.

Quienes ya pasamos de los sesenta años, tenemos una visión clara de la dinámica de nuestro país y por eso, si acaso, mantenemos un “optimismo moderado”.

¡Qué más quisiera uno que poder percibir algún síntoma que demuestre que se está equivocado!

Recordemos a Marguerite Yourcenar cuando sentencia que “Tener razón demasiado pronto es lo mismo que equivocarse”.