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lunes, 15 de septiembre de 2025

Asesinato, narcotráfico, corrupción y trampa

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Armas de la izquierda para perpetuarse en el poder

Los acontecimientos más recientes tienen que llevarnos a la conclusión de que la izquierda radical que nos conduce al abismo no ha abandonado su maléfico propósito de aferrarse a las mieles del poder.

Por el contrario, lo ha renovado apelando a las cuatro herramientas en las que ha comprobado ser más fuerte, aquellas que las gentes de bien no utilizamos pues nos lo impiden nuestra formación moral y los principios y valores que forman parte de nuestra razón de ser.

Por ello hemos advertido que estamos frente a una batalla cultural desigual. Hemos derrotado al régimen en las calles, demostrando –como sucedió el pasado 7 de agosto– que las mayorías están contra Petro y sus compinches. Ya en el Senado de la República y en las cortes asoman señales inequívocas de independencia frente a los halagos y presiones a las que han venido siendo sometidas por la corrupción oficial. Y el dolor por el asesinato de Miguel Uribe y tantos colombianos sacrificados en los recientes actos de barbarie de los últimos días, nos obliga a reflexionar sobre cuál debe ser nuestra respuesta a este mar de violencia e iniquidad en el que naufragamos.

La desigualdad proviene, en primer lugar, de la exacerbación de la violencia, la estrategia preferida por los zurdos para hacerse con el poder en contra de las mayorías. Así lo hicieron con Trump, quien milagrosamente se salvó de morir, después de un disparo que le rozó una oreja; o con Bolsonaro, a quien un seguidor del izquierdista Lula da Silva lo cosió a puñaladas que no cumplieron su cometido gracias a la oportuna intervención de los médicos; con Miguel Uribe, cuya partida colmó de dolor y rabia a los colombianos. Nos llega ahora la noticia de que Charlie Kirck, un joven americano, fue asesinado a tiros en Utah, por haber cometido el crimen de defender los principios conservadores y cuestionar la retórica progresista en los campus universitarios. El homicidio fue justificado por las “palabras horribles” del joven activista, según la cadena roja MSNBC.

La omnipresente influencia del narcotráfico determina los resultados en un país que, como Colombia, ostenta el campeonato, en el ámbito mundial, de exportación de cocaína. A nadie se le escapan las abultadas contribuciones de los capos de la droga a la pasada campaña petrista, ni su correspondiente compensación gubernamental para blindar el sucio negocio y beneficiar con impunidad absoluta a los carteles de la droga. Será ahora el momento para cobrar el saldo a favor del Gobierno con el dinero que haga falta para comprar conciencias, manipular las elecciones y manipular votos en todo el territorio nacional.

Se ha caracterizado este período presidencial por ser el más corrupto de nuestra historia. Los sucesivos escándalos, desde la posesión fraudulenta del presidente hasta estos días marcados por el mayúsculo escandalo de la UNGRD que involucra a altos funcionarios del Gobierno y a congresistas nos conceden la razón. El desastre del déficit fiscal no ha sido óbice para seguir malgastando y robándose el erario a manos llenas. Ya no hay límite moral, ni jurídico que no pueda rebasarse: hay que aprovechar hasta el último momento para dejar las arcas vacías, desfinanciados el sistema de salud y el sector eléctrico, paralizadas las obras de infraestructura, suspendidos o recortados los programas de beneficio social, desmantelada la fuerza pública y, por ende, la seguridad de los ciudadanos. Lo que importa es ganar las elecciones. Para ello se está vinculando un ejército de vagos en cada ministerio sin otra finalidad que la de hacer activismo en favor de la continuidad de esta funesta gestión.

Está preparada la “mise en scène” (puesta en escena) para perpetrar de nuevo, ahora corregido y aumentado, el fraude ensayado con éxito en el 2022. Está el pueblo aterrorizado, la tesorería roja alimentada con infinitos recursos estatales y mafiosos, la maquinaria oficial bien aceitada para seguir elaborando toda clase de trampas y una carencia absoluta de ideas salvadoras por parte de quienes deberían orientar a las mayorías indignadas con la injusticia y el caos.

Numerosos ciudadanos aspiran al voto de los colombianos para llegar a la Presidencia, pero pocos se dedican a buscar verdadera solución a la hecatombe que vivimos. Se limitan a repetir frases de cajón, sin alma ni corazón. Solo a Abelardo de la Espriella le abonamos su vehemente llamado a poner orden en casa, proteger a los buenos, castigar sin contemplaciones a los malos y gobernar con quienes no han participado en la destrucción de Colombia.

Tampoco logramos comprender por qué los directores políticos permiten a sus bancadas, o a parte de ellas, respaldar con sus votos proyectos o designaciones patrocinadas por el Gobierno.

Ninguno de ellos, a pesar de dirigir partidos que dicen respetar la democracia, ha respaldado el derecho constitucional de los ciudadanos para pedir la separación del cargo por indignidad de quien lo ocupa fraudulentamente. Sus electores tienen derecho a conocer las razones por las cuales sus dirigentes no respaldan a quienes ejercen sus derechos constitucionales.

A quien aún le faltan razones para combatir con firmeza a los zurdos, sin tibieza ni claudicaciones, les recuerdo estas palabras que trae Marcelo Duclós recientemente: «De acuerdo con Agustín Laje, hasta el momento, la izquierda ha tenido éxito en ‘maquillarse’ para hacer creer que ellos son los cultores de la diversidad y la paz… Los que tenemos alguna formación sabemos muy bien que son los responsables de 100 millones de muertes, de guerrillas sanguinarias, violencia política, de secuestros y violaciones. Para ellos, la forma de imponer sus ideas es siempre mediante el uso de la violencia”», concluyó.

lunes, 13 de septiembre de 2021

No lo puedo creer

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

Nuevamente se produce un fallo que divide al país, al tumbar una reforma que pretendía imponer penas de cadena perpetua a violadores y asesinos de niños, niñas y adolescentes. Acto legislativo 01 de 2020, que fue firmado por el presidente en julio del mismo año.

Pero como siempre ocurre en este y en otros múltiples casos, hay quienes consideraron que dicha norma es violatoria de la Constitución, se demandó la ley y después de los análisis y debates respectivos el fallo proferido por la sala plena de la Corte Constitucional, con una votación de seis a favor de tumbarla y tres a favor de la constitucionalidad de la misma, se dio nuevamente al traste con evitar que, por medio de una condena a cadena perpetua, salga el depredador y repita la conducta, asesinando y violando al primer niño que aparezca en su camino.

Dice en algunos que “la cadena perpetua puede constituir una pena cruel, que no protege a los menores” argumento que no tiene relevancia por cuanto es un hecho evidente que, con las leyes penales no se protege a la víctima, se castiga es al autor del acto criminal. El delito fue cometido y la consecuencia es la violación o la muerte. Estos sujetos no se mejoran, su conducta será reprimida en la cárcel, pero salen y casi que inmediatamente se repite la conducta depredadora; solo piensan en satisfacer su necesidad y por ello, vemos permanentemente como los crímenes suceden nuevamente cuando los jueces, después de pagar unos años de condena, les otorgan casa por cárcel y luego no queda sino lamentaciones y golpes de pecho.

También dicen otros juristas que la cadena perpetua atenta contra los derechos fundamentales y se viola el principio de la dignidad humana. Así se sustituyó la Constitución.

Se dan argumentos de lado y lado, todos ellos basados en la Constitución Nacional; hablan los que se oponen a la cadena perpetua, en que esta no permite la resocialización del delincuente. Es deber del Estado garantizar los medios para lograr que los reclusos se reintegren a la sociedad, afirmación que en teoría debe ser así, pero es que todos los delitos no son iguales, hay unos tipos de delito que son de mayor intensidad, lesionan la dignidad humana, la autoestima de la víctima cuando no es asesinada, su valía y se afecta el desarrollo de su vida por lo cruento del acto criminal. Por ello, no se puede comparar con delitos menores robos, hurtos, en fin, aquellos en que la víctima pierde objetos de valor, pero no hay afrenta contra su vida.

Otros dicen que no es una medida idónea para asegurar la protección de los menores, lo cual es lógico porque el delito se consumó; cuando se violó y asesinó, ya el menor y su familia, o por quien lo tenia a su cargo, no fue protegido por el Estado, por lo cual es un argumento sin fundamento, y ¿si no se castiga al delincuente, entonces quién lo hará?

En la actualidad hay unas mil seiscientas cincuenta y cinco personas detenidas por delitos sexuales. Qué pasará cuando todos estén en la calle, quién podrá hacer seguimiento a sus acciones. Afortunadamente no salen al mismo tiempo porque sería el caos de ser así.

Alguien me podrá decir si el conocido Garabito, será una persona de confianza para dejarlo al lado de los niños el día que salga de su detención, pues la respuesta es no, seria un riesgo inminente para que nuevamente acceda carnalmente a quien se le atraviese, dicen que esta convertido, no lo creo.

Todo este asunto de la cadena perpetua no fue promovido solamente por el presidente Duque. De mucho tiempo atrás senadoras y representantes, movidas por el clamor social venían pretendiendo que se lograra una reforma y se permitiera en estos casos la cadena perpetua, pero, no fue posible. Nuevamente la Corte falla a espaldas de la realidad, de ese clamor de mayor justicia para los delincuentes, otra frustración y un dolor más para los padres y familiares de las víctimas de estos depredadores.

Todo esto tiene que cambiar, hay que tener más lógica en los fallos, menos teoría y más efectividad para proteger a la sociedad, no ya a las víctimas, sino a miles de niños y niñas ingenuos que caen en las garras de estos verdaderos criminales.