José Leonardo Rincón, S. J.
Coherente con lo que
pienso de los finales de año estresantes y de los tan expectantes como ansiosos
inicios de año, decidí pasar estos días como si fuesen cualquier otro día del
año. ¡Imposible! El "modo Navidad y Año Nuevo" prevalece y los ritmos
vitales sí cambian, porque la gente está en vacaciones, porque llega un momento
en que el estrés baja, los ánimos se calman, las novenas son ocasiones de
encuentros, abundan las comidas ricas, hay que hacerse sentir con saludos o
regalos de Navidad, la ciudad está más sola, en fin...
Entonces me encontré más
relajado y decidí disfrutar el día a día con lo que fuese apareciendo. Y ahí sí
comprobé que la vida sigue igual y que hay cosas que no cambian por más que
pongamos luces, cantemos villancicos, sigan quemando pólvora a pesar de las
prohibiciones, etc. Continúan los nacimientos trayendo enorme alegría a los
hogares, Cupido sigue lanzando sus dardos de amor, la gente se muere sin mirar
el calendario y altera las fiestas, los políticos siguen en campaña y le echan
leña al fuego de la polarización, las facturas llegan puntuales y hay que
pagarlas, los correos electrónicos no paran de llenar buzones, mejor dicho: la
vida sigue igual.
Y de pronto, ya estamos en
2026. Un nuevo año, con muchas expectativas y enormes retos para todos y a todo
nivel. Porque en lo personal nos vamos volviendo más veteranos y hay que
evidenciar que sí maduramos, jajaja. En lo laboral se anuncian irreversibles
cambios y entonces hay que presentar informes finales y prepararse para la
dimensión desconocida. El amor incursiona y sorprende a más de uno. En lo
político tendremos consultas partidistas, elecciones para Congreso que
mostrarán por dónde va la cosa y las presidenciales que están de alquilar
balcón. La tendencia de vuelta a la derecha como se ha visto en otros países,
¿será también la nuestra?, ¿cómo concluirá la presión sobre Venezuela?, ¿Rusia
y Ucrania conseguirán finalizar su conflicto?, ¿podrán los palestinos tener
territorios propios?, ¿Mr. Trump seguirá fungiendo como el alguacil del mundo?,
¿el Papa León hará más evidente su liderazgo con posturas sorprendentes? son
algunos de los muchos temas en este inimaginable tintero de la vida.
Habrá, pues, que vivir a plenitud este 2026. Estoy seguro de que en buena medida el futuro será lo que vayamos haciendo desde el presente. Es lo que se nos ha dicho siempre: está en nuestras manos. Por las decisiones que tomemos será lo que queramos que sea. Podemos complicarnos, podemos hacerlo fácil. Depende. Hay cosas que se nos escapan de las manos y no dependen de nosotros, pero lo que dependa de nosotros mismos directamente, eso es lo que hay que saber direccionar, trabajar, cuidar y proteger. Ojalá el reto no nos quede grande. Ojalá este nuevo año, con la ayuda de Dios, sea un año maravilloso y de balances muy positivos. ¡Así sea!
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