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viernes, 22 de diciembre de 2023

Lo interesante de la Navidad

Por: José Leonardo Rincón,S.J.

José Leonardo Rincón, S.J

Lo interesante de la navidad no está principalmente en las luces multicolores, árboles cargados de adornos y guirnaldas, papanoel llenos de regalos, creativos y sugestivos pesebres, novenas en familia con natillas y buñuelos, cenas opíparas, peligrosas pólvoras prohibidas, vacaciones merecidas… Claro que todo eso es bello y muy importante, pero puede distraernos de lo fundamental.

Desde niños nos enseñaron que hay que pedirle al Niño Dios que el 24 nos traiga muchos regalos. Error. Debería ser al revés: ¿Qué le vamos a regalar a Jesús? Porque si mal no estoy el que cumple años es Él, no nosotros.  En eso, los españoles nos llevan ventaja en esa comprensión, porque los que traen regalos son los famosos reyes magos y se entregan el 6 de enero.

El mejor regalo de la Navidad es que Dios quiso enviarnos a su propio Hijo. No es poca cosa si se tiene en cuenta que en ningún otro credo religioso su dios o dioses dejan de lado su condición divina para decidir encarnarse y volverse hombres como nosotros. Esto es realmente revolucionario y rompe milenarios paradigmas.

Para colmos, si se quiere, ese Dios que se hace hombre, renuncia a mostrar su condición todopoderosa y decide nacer no en la capital del imperio, no en un palacio rodeado de cortesanos, no haciendo alarde de sus poderes divinos, sino que escoge una pesebrera perdida en un pueblo de una colonia romana. Y el resto de su vida comparte en todo nuestra realidad humana y se se somete finalmente a una muerte ignominiosa para dar por concluida su misión redentora-salvadora de la humanidad.

En sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola, propone contemplar ese misterio grandioso de la Encarnación y haciendo gala de imaginación nos coloca frente a una escena donde las tres personas divinas, mirando hacia la tierra, preocupados por su situación y lo que acontece en ella, dialogando entre ellos, toman la decisión que la segunda persona, el Hijo, habrá de encarnarse. Conocemos ya el resto de la historia.

Esto es entonces lo interesante de la navidad. Celebrar al Dios con nosotros, un Dios cercano, asequible, humano, humilde... un Dios humanado que invita a los humanos a divinizarse en Cristo. Lo que haría más interesante aún la navidad, no es esperar qué nos van a dar, sino más bien, qué vamos a dar y nosotros mismos cómo nos vamos a dar a los otros siendo para ellos auténticos regalos de vida y esperanza. Eso sí que es navidad y es lo que Dios espera de nosotros.

Reciban amigos y amigas este mensaje como modesta tarjeta de saludo navideño, cargada de muchas bendiciones para ustedes y los suyos junto con los mejores parabienes. No olviden que el cumpleañero es El: ¿qué le vamos a regalar?  ¡Feliz Navidad!

viernes, 24 de diciembre de 2021

La Navidad rompe paradigmas

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Este acontecimiento que la humanidad celebra anualmente desde hace más de dos milenios tiene la proverbial propiedad de ser siempre antiguo y siempre nuevo. La Navidad tiene el encanto de seducirnos cada año y sorprendernos con nuevas resignificaciones. Este año, por ejemplo, he estado pensando que la Navidad desde su mismísimo origen ha roto muchos paradigmas.

Los dioses y las deidades ordinariamente reposan en sus cielos y olimpos y desde allí observan o controlan el devenir humano, siempre inferior en capacidades y poderes, y siempre sometido a reconocer la superioridad de estos seres. En el cristianismo se rompe este paradigma: el único Dios, omnipotente creador, no se queda apoltronado en su cielo mirando con indiferencia la “pobre humanidad, agobiada y doliente”, sino que decide encarnarse, haciéndose uno como nosotros. Ese fenómeno kenótico de humillación y abajamiento es inédito, pues se trata de abajarse para suscitar lo contrario: dignificar al ser humano elevando su condición lábil y finita.

Pero sorprende aún más que ese Dios, busque insertarse en nuestra historia, en un país venido a menos, en una provincia poco importante (¿de Galilea puede salir algo bueno?), en una vereda insignificante, escogiendo como padres una pareja de humildes campesinos que a duras penas pueden vivir con lo que tienen. Y ni siquiera puede tranquilamente nacer allí pues la pareja debe migrar al sur, donde no hay posada para ellos. Una pesebrera será su cuna, rodeados de animales y gente humilde. No hay palacio, no hay corte, no hay servidumbre, no hay nada.  Eso rompe nuestros usuales paradigmas respecto de donde debe nacer un príncipe.

La humilde mujer, de forma valiente, ha aceptado ser la madre de Dios. ¿Ha presumido de algo al saberse elegida?, ¿se siente obligada a ser atendida con especiales cuidados y prebendas? Nada. Se levanta, se pone en camino, corre presurosa a servir a su prima mayor embarazada seis meses antes, a esa pobre vieja que con desprecio llamaban estéril. Y con ese gesto se adelanta a lo que su hijo dirá luego de sí: no he venido a que me sirvan, sino a servir. Otro paradigma que se rompe para quienes esperan instalarse para ser atendidos y recibir toda clase de cuidados. María nos enseña a salir de nuestro propio amor para darnos a los demás.

Finalmente, de José, el carpintero, a quien homenajeamos este año de modo especial, también podremos decir que rompe paradigmas. Porque es padre por adopción y acepta ese rol con dignidad indescriptible, tentado de repudiar a su mujer por eventual infidelidad, sujeto de dudas y burlas, sin embargo, acepta su condición con altura, sin complejos. Renunciar al ego y la buena fama, rompe paradigmas en un mundo estresado por los rankings y los ratings de popularidad.

Les deseo una feliz y bendecida Navidad. Qué bueno celebrar el nacimiento en nuestro corazón de un Dios que rompe paradigmas, nos descoloca, nos mueve el piso y nos invita a construir un mundo mejor para todos.  ¡Abrazos!

viernes, 19 de marzo de 2021

San José

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Hoy celebro mi onomástico y de ello me siento muy orgulloso. No era así de niño cuando me decían Josecito, un nombre que me parecía demasiado común y que ignoraba mi segundo nombre. Hoy es al revés: cuando veo que solo me llaman Leonardo, creo que me suprimen no solo la mitad del nombre que me identifica, sino que además me quitan un nombre del que me siento muy a gusto.

Hace 150 años, el Papa IX declaró a San José patrono de la Iglesia universal y Francisco, para recordar tal decisión con su carta apostólica Patris Corde, quiso que este año fuera en su honor. El escrito es muy bello y no quiero dejarlo pasar sin subrayar las 7 características que resalta nuestro Romano Pontífice del perfil de este hombre tan particular:

Padre amado. Amado en primer lugar por Dios, pues ser el esposo de María y padre de Jesús es evidente muestra de ello. Amado por el pueblo creyente que, al usar su nombre en personas e instituciones de una variedad enorme, hace homenaje a un hombre lleno de virtudes.

Padre en la ternura. No podría ser de otra manera en un hombre de fe que con su comportamiento era reflejo vivo de esa misma ternura que Dios misericordioso tiene para con nosotros. Patris Corde, corazón de padre, el título dado al documento, retrata quizás la más bella característica de José como hombre, de ahí que no sea mera coincidencia que la iconografía muestre siempre a José con el niño Jesús en sus brazos en una actitud afectuosa y tierna.

Padre en la obediencia. No debió ser fácil para este hombre entender lo sucedido con María y superar su repudio y rechazo. No fue fácil obedecer una orden legal que lo obligaba censarse en pleno invierno y con su mujer encinta. Tampoco tener que huir a Egipto por amenazas de muerte, estar allí un tiempo y tener que volver a vivir en otro sitio. Ese ejemplo de obediencia a la voluntad del Padre, muchas veces incomprensible, debió verlo Jesús para proceder del mismo modo.

Padre en la acogida. Acogida dijimos, de la voluntad de Dios, pero también acogida generosa a los otros, comenzando por su esposa, después de superado el incidente, de su hijo cada día y de tantos otros que debieron encontrar en su humilde hogar una casa acogedora y grata.

Padre en la valentía creativa. Ya lo vimos proceder así en momentos y tiempos adversos. Se necesita coraje y mucho valor para afrontarlos sin dar el brazo a torcer, sin claudicar, más aún, siendo creativos e ingeniosos para salir adelante. Por eso tenemos en José un modelo de emprendedor que sortea creativamente los problemas y no se arredra ante las dificultades.

Padre trabajador. Si por algo es también reconocido el carpintero de Nazaret es por su capacidad de trabajo. Hoy es su fiesta religiosa, pero el primero de mayo se le recuerda también en su faceta de obrero. El hombre que con su trabajo se siente dignificado. El hombre que labora de sol a sol, para sustentar los suyos y salir adelante. El hombre tenaz y esforzado que nos enseña a manejar acertadamente los recursos no en vano se convierte también en patrono de ecónomos y administradores.

Padre en la sombra. José tuvo claro su rol en la historia de salvación y lo asumió en propiedad y sin afán de protagonismo. Estar en la sombra es renunciar conscientemente a los primeros puestos, el reconocimiento y los aplausos. Como Juan Bautista, supo hacerse a un lado para darle a Jesús el sitial que le correspondía y ponerse de su lado para contribuir a su causa.

Ese es José, el hombre que la Iglesia hoy exalta y ofrece como referente.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Creer en Dios


Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Andrés de Bedout Jaramillo
Hoy 25 de diciembre de 2019, es el día preciso para revisar nuestra relación con Dios, con nuestras familias, con nuestros amigos y con todos nuestros semejantes.

Consultados los científicos y pensadores sobre la creación, en su gran mayoría coinciden en la existencia de un ser absolutamente superior, un solo Dios verdadero, que con toda perfección creó cielo y tierra, rematando con la creación a su imagen y semejanza, de nosotros los humanos, para que nos sirviéramos de su creación.

Y nos hemos servido tanto que ya nos hemos hecho daño individualmente y hemos afectado la tierra, porque abusamos de todo al no comportarnos en la forma como Jesucristo nos enseñó y consta en la Santa Biblia.

Afortunadamente Dios nunca nos abandona, siempre está para nosotros, así nosotros no estemos para Él, porque equivocadamente preferimos, confundidos, los mal llamados placeres de la vida, que en última instancia nos causan sufrimiento, dolor, arrepentimiento, cuando los verdaderos placeres de la vida son realmente los que nos causan paz, tranquilidad y fuerzas para seguir adelante.

Creemos que lo mejor es lo que nos causa bienestares o alegrías transitorias, los vicios, el dinero, el sexo, cuando lo verdaderamente importante es lo que nos causa bienestares y satisfacciones permanentes, vida sana, mente sana, cuerpo sano, solidaridad, paz, tranquilidad y fuerza para afrontar las dificultades.

Definitivamente las malas influencias, las malas tentaciones, si no somos capaces de vencerlas, solo nos traen problemas, dolor, insatisfacción y lo peor, rabia con nosotros mismos y con nuestros semejantes.

Aprovechemos la celebración del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo para retomar el sendero de una vida nueva, sana, al servicio de nuestras familias, de nuestros amigos, de nuestros semejantes; reafirmemos nuestro agradecimiento con Dios nuestro creador, reafirmemos con nuestro comportamiento, que nunca nos separaremos de él, que sus enseñanzas, por difícil que sea, serán nuestro código de comportamiento y los resultados serán de bienestar verdadero, individual y colectivo.

Para todos(as) mis lectores y sus familias, una feliz y verdadera Navidad, para un feliz y verdadero 2020.