Mostrando las entradas con la etiqueta Elecciones Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Elecciones Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de noviembre de 2024

Por qué en 2024 sigo pensando que es mejor que gane Trump a que lo haga Kamala

Cristina Isaza

Sí, a pesar de lo sucedido en el capitolio en enero de 2021 y que me pareció mala idea que volviera a lanzarse (yo hubiera preferido cualquier otro candidato, como por ejemplo el gobernador de Florida, De Santis) sigo pensando que, entre una candidata demócrata como Harris y un Donald Trump, es preferible el segundo.

Sobre esta campaña no había querido escribir, porque la verdad, estoy cansada del populismo, de lo flojo de los argumentos, de los ataques de lado y lado, de la manipulación mediática, de los apoyos multimillonarios en dinero (de personajes como Soros a los demócratas y las rifas de Elon Musk, en apoyo a Trump… grotesco) ¡qué circo!

Debido a esto, escribí mejor mi pasado artículo en el que hablaba en general de la crisis de las democracias en el mundo, que se ve evidenciada en esta campaña presidencial.

La campaña presidencial 2024 en los USA me recuerda a nuestra campaña presidencial 2022… los colombianos teniendo que escoger entre un Rodolfo Hernández o un Gustavo Petro. Y sin gustarme Rodolfo, sí lo prefería sobre Petro.

Veo a Trump como el Rodolfo gringo: sin filtro, pedante, controversial.

A Kamala, no la puedo comparar en el contenido de su carácter y carrera con un sujeto como Gustavo Petro, pero resulta que muchas de las políticas y narrativas que promueve, sí son las mismas que él suscita.

Siempre que se habla de populismo, tienden a señalar de populista a Trump (con lo que estoy de acuerdo), pero nunca tildan a Kamala de serlo, y en mi concepto el populismo de Kamala y los demócratas ¡es muchísimo más peligroso!

No hay nada más populista que el progresismo (woke), las políticas identitarias y el nuevo marxismo cultural, que socava los propios cimientos de nuestra cultura, que relativiza todo y ha trastocado los valores; escondiéndose tras dulces palabras como “igualdad” y “justicia social”. Esto sí es peligroso para la democracia y la institucionalidad.

Además, ¿qué hay más populista que tratar a los votantes de “pobrecitos, ustedes no son capaces, ustedes necesitan que el ´papá Estado´ les solucione sus vidas y les resuelva sus problemas” para así crearles una mentalidad de incapacidad y dependencia? Esto es lo que logran con las políticas subsidiarias y paternalistas que hoy promueven los demócratas. Además, las políticas identitarias que generan división y odio: los demócratas son los que están tras la Teoría Crítica de la Raza, la Queer, Black Lives Matter (Y dicen que usar la expresión All Lives Matters, es de extrema derecha), quieren cambiar la historia (Proyecto 1649), Defund the Police, Free Palestine, Aborto, Feminismo, narrativas ambientalistas apocalípticas. Ahora en redes se impone el “eat the rich”. Además, están tras la cultura de cancelación, bajo la excusa de que todo lo que contradiga su narrativa es “discurso de odio”.

Profundizaré en algunas:

*Tal vez la más peligrosa, el promover el defund the police: Una sociedad sin orden no es viable, el orden es una condición necesaria para la libertad. Kamala ha abogado por la reforma policial. Cada vez se ve más la degradación de estados demócratas donde se permite la dosis mínima y en las que se aplican políticas como dar agujas y drogas a los adictos (al estilo Petro en Bogotá). También es alarmante el aumento de robo a comercios, debido a políticas como que los empleados no intervengan durante los robos, por el riesgo de violencia y posibles demandas (Sí, demandas por parte de los ladrones). Debido a esto, en algunas zonas, cadenas como Walgreens y Target, han preferido cerrar.

*La política migratoria de los demócratas, sí que es un riesgo para la democracia. Los demócratas, al igual que los partidos de izquierda en Europa, como Podemos; quieren promover políticas migratorias laxas, lo que se manifiesta en aumento de pobreza e inseguridad. Acogen a los inmigrantes ilegales, les dan todo tipo de ayudas y subsidios y los legalizan para que estos les voten.

¡Inmigración sí, pero no así! La inmigración debe ser ordenada y que quienes lleguen lo hagan para ser productivos, no para vivir de paguitas y subvenciones, o peor aún, para delinquir.

*El creciente antisemitismo: el activismo tipo “Free Palestina”, “From the river to the sea, Palestine wil be free” o “Queers for Palestine” (estos últimos son más giles que los gays que visten camisetas del Che), proviene de votantes demócratas y muchas veces es aupado por políticos demócratas y por las universidades (que en general son lideradas por demócratas y la proporción de profesores es de 9 demócratas por 1 republicano) Por ejemplo el senador Chuck Schumer aconsejó a los líderes de la Universidad de Columbia, hacer caso omiso a las críticas republicanas por los casos de antisemitismo en el campus. La Universidad de Harvard también evitó abordar la hostilidad hacia estudiantes judíos, priorizando la imagen de la U, las relaciones públicas y la corrección política. Una investigación de la periodista Abigail Shrier encontró en colegios públicos propaganda antiisraelí, suministrada por ONG antisemitas e impulsada por los sindicatos de profesores, que radicaliza a los estudiantes.

*Las políticas demócratas proaborto, de las cuales Kamala es una férrea defensora, son cada vez más amplias (en varios estados demócratas como California, NY, New Jersey; el aborto es sin restricción hasta la semana 24. En Oregón no hay límites en el tiempo de gestación) e imponen su narrativa en la cual solo importa la opinión de la madre: “mi cuerpo, mi decisión” y “abortion is healthcare” ¿Quién vela por la vida del ser en estado de indefensión?

*La aberrante ideología de género que confunde a los niños en la formación de su identidad. Esta ideología tiene un propio lenguaje, gran cantidad de “orientaciones sexuales e identidades de género”, que fomenta confusión en niños y jóvenes que creen que nacieron en el “cuerpo equivocado” y se someten a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales con consecuencias para su salud y vida sexual de por vida (Kamala apoya abiertamente los procedimientos de “afirmación de género). No protegen los deportes femeninos, al permitir la participación de atletas transgénero en competencias femeninas.

Por otro lado, Trump, tiene ideas “tan locas” como: una ley que reconozca que solo hay dos sexos, prohibir la participación de transgéneros en deportes femeninos, investigar a las farmacéuticas que han ocultado los efectos secundarios de los bloqueadores hormonales, multar a hospitales que castren niños, consecuencias legales a profesores que sugieran a niños narrativas de que están en un “cuerpo equivocado”.

*Si algo se ve, es una gran disparidad. Mientras el Partido Demócrata tiene cooptados los medios de comunicación, los grandes fundaciones y ONG´s, la academia, Hollywood y la cultura en general, las Big Tech como Google, Apple, Amazon, Meta (sus directivos se inclinan por el apoyo a demócratas y más del 80% de las donaciones a campañas de sus empleados son para este partido), la preocupación es que si llega Trump, se acaba la democracia, cuando hoy hay un discurso y partido claramente dominante.

*Prefiero el enfoque de la campaña Trump que busca dar más poder al individuo y un gran recorte al Estado, que la de Kamala que se enfoca en políticas más redistributivas para promover la “justicia social”, subir taxes a los ricos, controles de precios, etcétera. La campaña Trump sumó el apoyo del gran congresista Ron Paul, quien se ha distinguido por sus posiciones de gobierno limitado y reducción de impuestos. Ron Paul ha sido invitado para trabajar junto con Elon Musk en una gran propuesta de eficiencia gubernamental, para recortar gastos y burocracia inútil del Gobierno.

*También me gustaría que gane Trump porque ya llega Navidad y estoy cansada de que los progresistas y demócratas quieran imponer el “Happy Holidays” sobre el “Merry Christmas” ¡En Navidad celebramos el nacimiento de Cristo y Trump lo tiene claro!

*Por último, Kamala al igual que Petro, es apoyada por la gran mayoría de artistas. Es respaldada por voces tan “claras y sensatas” como las de Bud Bunny, Cardie B y J Lo.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Vergüenza ajena

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Sentir vergüenza es la expresión emocional que se experimenta cuando uno sabe que se ha equivocado, la ha embarrado, ha hecho algo que no debió haber hecho, pero sentir vergüenza ajena es cuando el otro, el que debería sentirla, no la siente y le toca a uno “reemplazarlo”. Dícese entonces que el tal personaje es un soberano sinvergüenza.

Qué pena con todos los trumpistas de esta comarca, pero su ídolo da grima. Grotesco, exacerbado en todas sus actuaciones, en personas medianamente inteligentes debería suscitar natural rechazo. Más que a la persona, que demuestra no estar en sus cabales y en ese sentido inspira lástima, sobre todo a sus reprochables comportamientos que hay que recordárselos a los amnésicos turiferarios del poder gringo que adrede olvidan sus acciones nada éticas. Esos genuflexos convencidos de que entre más lo estén, creen que más prebendas van a obtener.

Seductor de mujeres hermosas, ansiosas de salir del anonimato participando en sus concursos de belleza o posando para el magnate, de galán caballero pocón, pocón y sí mucho de macho alfa, guache y atrevido, maltratador y grosero con periodistas o con personalidades como lo hizo, por ejemplo, con Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara, dejándola con la mano extendida, ignorándola como si allí no estuviese.

Ricachón multimillonario, evasor de impuestos, como se lo han demostrado, ha sabido hacerle el quite al erario público, asesorado por avispados abogados trubutaristas. Hijo de inmigrantes, no ha ocultado su arribismo y desclasamiento persiguiendo e insultando a quienes desde el tercer mundo anhelan el “american dream”, queriendo levantar muros kilométricos para sentirse seguro en su feudo.

Xenófobo, mira con desprecio a quien no posee cabellera dorada así sea de bisoñé. A mexicanos y canadienses los obligó a firmar humillante tratado de comercio en condiciones claramente desventajosas. Chinos abominables quiso hacerles sentir que su vertiginosa mejora era de tercera y le ha tocado callarse y aceptar que ahora ellos son los primeros. Norcoreanos con los que le tocó hacerse pasito cuando vio su arsenal nuclear listo para el ataque. Bananas Republics a las que les ordena qué hacer. Rusos enemigos con los que se alió para llegar al poder.

En campaña para la reelección, ha acudido a mil artimañas sucias y de mal gusto, mintiendo por doquier a través de Twitter, desesperado como ha estado al darse cuenta de que su pésimo manejo de la pandemia que ha infectado 10 millones de norteamericanos y ha matado más de 240 mil, le ha pasado factura. Conciente como debe serlo que no ha cumplido sus promesas. Ridiculizando a Biden, su contrincante, y tachándolo ridículamente de castrochavista, como si el influjo de esos otros tiranos del polo opuesto fuera tan definitivo; denunciando sin pruebas que ha habido fraude, incitando al odio y la violencia, anunciando que de perder no aceptará los resultados, es decir, bombardeando desde dentro la democracia que supuestamente él representa.

Qué pena, pues, con quienes aquí, cual obsecuentes cortesanos, lo admiran, siguen y acolitan. Qué fiasco les va a resultar, qué pena ajena nos produce. Ojalá a la oficina oval llegue el veterano señor Biden, el que no tiene mucho carisma pero al menos tiene modales. La política hay que cambiarla o ese individuo nefasto de quien hoy hablamos va a llevar a los Estados Unidos a la debacle. Y ellos y nosotros nos merecemos mejores líderes.