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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Entrevista con Adriana Macías Hernández

Antonio Montoya H.
La doctora Adriana Macías Hernández, abogada, especialista en recursos humanos, escritora y conferencista motivacional, es la invitada por Antonio Montoya H., a la entrevista de la semana de El Pensamiento al Aire. No dejes de verla.
En la entrevista Adriana narra cómo fue su vida desde la niñez y cómo superó el no tener sus extremidades superiores lo que le permitió potencializar sus capacidades. Por medio de la paciencia, la disciplina y el compromiso ha podido alcanzar sus metas. Resalta la importancia de educarse en la autoestima y el amor propio; aspectos fundamentales que evitan lastimar a otros, al igual de la responsabilidad que tenemos al recibir y transformar las opiniones de los demás hacia nosotros. Finalmente, menciona que no solo el Gobierno es el encargado de la inclusión de las discapacidades y analiza desde otro enfoque como construir nuestro camino y poder lograrlo.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Cuando se quiere se puede

Por José Leonardo Rincón, S. J.

Mi amigo Carlos Alejandro me invitó anoche a cine. Le encantan las películas de terror y quería invitarme a una de las que están en cartelera, pero todas las boletas estaban ya vendidas de modo que resultamos viendo “Gran turismo”. Si me hubiera preguntado ¿quieres ir a ver “Gran turismo”? Le hubiese respondido que no, por poco sugestivo el título, quizás demasiado light. Vaya sorpresa, resultó excelente, tanto que leyendo ahora el índice de satisfacción de los espectadores que la vieron está en el 97%, yo con ellos.

Jann Mardenborough es el protagonista y está basada en la vida real. Así se las cuente, tienen que verla. Hay acción, hay romance, hay drama, hay suspenso, hay pasión, hay muchas lecciones para la vida.

Por eso puse el título, cuando se quiere se puede, porque este muchacho de familia modesta es un apasionado del Playstation y ha gastado tantas horas jugando carreras de carros que su padre no solo lo considera un vago, sino que no le ve mayor futuro. Jann, por su parte, sueña pasar de la virtualidad a la realidad y lo logra, no solo consiguiendo licencia de la Federación Internacional de Automovilismo sino llegando al podio de vencedores en Le Mans.

Hay que verla y valorar las lecciones para la vida que nos deja. Menciono algunas:

* Pasión: como decía Hegel, el filósofo alemán: nada grande en el mundo se ha hecho sin pasión, hacer con gusto lo que a uno le encanta.

* Tenacidad: hay que insistir, persistir y nunca desistir, cuando se tiene un noble propósito en la vida.

* Constancia: porque vence ella lo que la dicha no alcanza.

* Exigencia: el que quiere azul celeste, que le cueste.

* Disciplina: una vida ordenada consigue metas soñadas.

* Convicción, así todos a tu alrededor duden de ti y de tus capacidades.

* Coraje, porque hay que levantarse rápido cuando se cae y no darse por vencido.

* Rectitud en el cotidiano proceder, la trampa y el atajo no son el camino.

Padres de familia y educadores pueden encontrar en esta película, inspiración. Hay que creer en nuestros jóvenes y apoyarlos en lo que a ellos contribuye a dar sentido a su vida. Nuestros jóvenes tienen potencialidades increíbles para ser excelentes, hay que ponerles grandes retos y desafiarlos a alcanzar grandes metas: el permisivismo y el laxismo no son el camino. Con el cuento de que esta generación es de cristal, frágil, débil, vulnerable y que se quiebra solo con mirarlos fijamente, se ha propiciado una mediocridad galopante, una apatía generalizada, un sinsentido de la vida.

“Gran turismo” muestra el caso de alguien que convencido de lo suyo evidencia que cuando se quiere se puede. Y esto es una lección de vida pues nunca es tarde para alcanzar lo que se quiere. Nunca será fácil, no todo será color de rosa, pero valdrá la pena. Solo se vive una vez.

viernes, 30 de junio de 2023

Inspiración

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.

Hace ya algunos meses les conté que me hice la pregunta: ¿sobre qué escribo hoy? La idea era compartirles con toda sencillez que esto de escribir regularmente era una tarea no siempre fácil. Hay semanas en las que con fluidez y sin mayor esfuerzo podría redactar dos o tres artículos sobre los temas de actualidad y otras, como hoy, que siendo las 4:45 de la mañana del viernes y faltando poco más de una hora para publicar mi acostumbrada columna, no se me ocurre nada. Porque, claro, no se trata de escribir por escribir, como tampoco de hablar por hablar. Las cosas todas tienen su sentido, su razón de ser, y cuando pienso en ustedes, en mi artículo del viernes, siempre pienso en lo importante que es dejar un mensaje, una enseñanza, suscitar cuestionamientos, plantear inquietudes, pero, siempre, con un toque personal que brota desde el fondo de mi ser y me hace vibrar.

Esto de escribir supone inspiración. Bueno, a decir verdad, también un compositor o un pintor para plasmar su obra requieren de inspiración, es decir, ese aliciente natural y espontáneo que emerge sin mayor esfuerzo porque es un don, una habilidad que se plasma con propiedad y facilidad. No me considero un escritor, pero tampoco, ya lo dije, se trataría de escribir por salir del paso. Aquí hay un “acto creativo” que supone ganas, gusto y pasión.

Entonces, la obra, la canción, el escrito van configurándose, van apareciendo poco a poco hasta que uno dice, listo… hasta aquí… ya está. El asunto es que también hay días secos, áridos, desérticos, en los que o no hay tema o no se le ocurre nada a uno. Un compañero jesuita me ha dicho varias veces: no sé cómo haces para escribir todas las semanas y hacerlo con facilidad. Yo me demoraría varios días redactando un escrito. Y yo le respondo que las ideas fluyen y los dedos teclean rápidamente en la medida, que cual cascada, brotan esas ideas, esos pensamientos, esos sentimientos. Está uno inspirado y las cosas se dan sin problema.

Me gusta escribir, me gusta redactar, me gusta compartir lo que pienso y siento con mis amigos de por aquí. El origen remoto está en una mamá que propició el hábito de la buena lectura y en unos colegios que enseñaron a leer y escribir bien. Hacerlo más formalmente comenzó hace años cuando, recién nombrado rector en nuestro colegio javeriano en Pasto, el director del Diario del Sur, me ofreció una columna semanal para publicar en su página editorial. Un gesto que nunca olvidaré y siempre agradeceré porque me generó este hábito, esta disciplina. Un tiempo dejé de hacerlo y fue mi amigo Antonio Montoya, en Medellín, quien, desde su tribuna de El Pensamiento Libre, hoy, El Pensamiento al Aire, con su entusiasmo paisa, me alentó a hacerlo de nuevo. También es cierto que estas artes requieren mecenas, jejeje, y ellos me animaron a que periódicamente compartiera mi inspiración. ¡Gracias por hacerlo!

Y bueno… me puse dizque a compartirles mi preocupación y creo que ya completé la cuartilla de hoy. Son las 5:30… ¡Uf, me salvé! De donde se colige, mis queridos amigos, que de lo que se trata no es de complicarse la vida con artificios y malabares, sino de dejar fluir, dejar brotar lo que se piensa y siente… y la inspiración se da, naturalmente, así no más…. ¡Buen fin de semana!

lunes, 15 de marzo de 2021

Perdemos el rumbo

Antonio Montoya H.
Por Antonio Montoya H.*

No soy pesimista hoy, ni antes, sobre el futuro de nuestra democracia, pero, creo que tenemos riesgos inminentes que pueden llevar a que se tome un camino diferente al del respeto de las libertades, al derecho a la propiedad privada, al derecho a la libre empresa, por múltiples causas. Sin duda alguna se debe exclusivamente a que perdimos la disciplina y el orden, el respeto por los demás, el respeto por la institucionalidad, no creemos en la justicia, las leyes, los gobiernos y menos en caminar juntos cuando pensamos diferente. Por ello creo que vale la pena analizar estos asuntos y que busquemos la mejor forma de encontrar puntos que nos unan y no que conduzcan a caer en las manos de gobiernos populistas que sí tienen un objetivo común, el de desestabilizar la democracia y apoderarse de ella con todas sus fuerzas impidiendo por lo menos que en 20 o 25 años volviéramos a retomar el camino y así varias generaciones perderían la oportunidad de aprovechar las bondades de estudio, trabajo, creatividad, libertad de movimiento que hemos tenido nosotros. Tendrían una vida en la pobreza, de persecución y sin alternativas diferentes a optar por ir a vivir en otro país, terminando su vida en la nostalgia y la tristeza.

Disciplina, que es vital en la cotidianidad, hoy está ausente en todo. Los hijos no tienen disciplina para estudiar, los padres no educan a sus hijos, no respetamos las normas mínimas de convivencia, ni en la calle, ni en los lugares públicos; el trasporte público es estresante, allí todo tipo de personajes abusadores pululan y entre las sombras y la aglomeración atentan contra la dignidad de los usuarios y sobre todo de las mujeres. Los conductores de vehículos no acatan la norma, los de motos son un peligro, se pasan de carril en carril, por la mitad y no respetan semáforos; la delincuencia crece exponencialmente, en fin, es una locura lo que se ve y todos lo han sufrido. Esto es causa de lo más elemental que es la disciplina y sin ella no saldremos adelante sino con el uso de la fuerza. Eso no generaría sino problemas. Entonces, de alguna manera, las consecuencias de la indisciplina, crean ustedes o no, da un ejemplo del pensamiento de nuestra gente, de la sociedad y de lo que ese comportamiento conllevará.

El orden, palabra que hace parte de nuestro escudo nacional, implica la máxima expresión de nuestra nacionalidad. Un país ordenado, eso sí, con respeto por la diversidad en toda su magnitud, nos lleva al éxito, si no, seremos siempre un país que se desplaza de un lado al otro y pierde su norte como objetivo de desarrollo.

Miren ustedes que entonces hoy se perciben claramente que tenemos excesos de libertades y poco orden, en que hoy se maneja más el país con el criterio de cobertura para las minorías, pero no de apoyo a las mayorías que son las que soportan la estabilidad del país. Esto no implica que no apoyemos la inclusión en la sociedad de todas las personas sin distinción de sexo, raza, religión o condición, pero eso no puede llevar a que ellos estén por encima de los derechos de los demás. Por eso debe ser igual para todos, sin excepción alguna, y así respetamos el pensamiento amplio de tener una Colombia unida de verdad.

Los docentes públicos manejados por Fecode, paran la educación de nuestros niños y jóvenes cuando quieren no respetan acuerdos y al final quien pierde es la familia.

Los paros que desde hace dos años promueve Petro, no cesan, paralizan la ciudad, dañan los bienes públicos y quien sufre las consecuencias son los dueños de los establecimientos, por que no he visto nunca que un vándalo de esos sea condenado a pagar, con excepción de una youtubera en Bogotá. Es pues otro tema de exceso de la libertad de expresión, de protesta y lamentablemente nadie controla, ni protege a la comunicad, brilla por su ausencia el respeto por los demás.

Podría continuar narrando sucesos repetitivos, constantes de violación a los derechos fundamentales que desestabilizan el país, que hace perder la credibilidad en los gobiernos y si eso continúa así perderemos la democracia. Un gobierno bueno, es el que además de impulsar el desarrollo social protege a los ciudadanos de bien, que es una inmensa mayoría y que al final de cuentas será la victima de su destrucción.

Dejó este mensaje para que analicemos qué queremos, cuál es nuestro verdadero destino y si es el de la institucionalidad y la democracia, actuemos de conformidad y todos participemos en la defensa de ella.