miércoles, 20 de diciembre de 2023
Entrevista con Adriana Macías Hernández
viernes, 1 de septiembre de 2023
Cuando se quiere se puede
Por José Leonardo Rincón, S. J.
Mi
amigo Carlos Alejandro me invitó anoche a cine. Le encantan las películas de
terror y quería invitarme a una de las que están en cartelera, pero todas las
boletas estaban ya vendidas de modo que resultamos viendo “Gran turismo”.
Si me hubiera preguntado ¿quieres ir a ver “Gran turismo”? Le hubiese
respondido que no, por poco sugestivo el título, quizás demasiado light. Vaya
sorpresa, resultó excelente, tanto que leyendo ahora el índice de satisfacción de
los espectadores que la vieron está en el 97%, yo con ellos.
Jann Mardenborough es el
protagonista y está basada en la vida real. Así se las cuente, tienen que
verla. Hay acción, hay romance, hay drama, hay suspenso, hay pasión, hay muchas
lecciones para la vida.
Por eso puse el título,
cuando se quiere se puede, porque este muchacho de familia modesta es un
apasionado del Playstation y ha gastado tantas horas jugando carreras de carros
que su padre no solo lo considera un vago, sino que no le ve mayor futuro. Jann,
por su parte, sueña pasar de la virtualidad a la realidad y lo logra, no solo
consiguiendo licencia de la Federación Internacional de Automovilismo sino
llegando al podio de vencedores en Le Mans.
Hay que verla y valorar las lecciones
para la vida que nos deja. Menciono algunas:
* Pasión: como decía Hegel, el filósofo alemán:
nada grande en el mundo se ha hecho sin pasión, hacer con gusto lo que a uno le
encanta.
* Tenacidad: hay que insistir, persistir y nunca
desistir, cuando se tiene un noble propósito en la vida.
* Constancia: porque vence ella lo que la dicha
no alcanza.
* Exigencia: el que quiere azul celeste, que le
cueste.
* Disciplina: una vida ordenada consigue metas
soñadas.
* Convicción, así todos a tu alrededor duden de
ti y de tus capacidades.
* Coraje, porque hay que levantarse rápido
cuando se cae y no darse por vencido.
* Rectitud en el cotidiano proceder, la trampa y
el atajo no son el camino.
Padres de familia y educadores pueden encontrar
en esta película, inspiración. Hay que creer en nuestros jóvenes y apoyarlos en
lo que a ellos contribuye a dar sentido a su vida. Nuestros jóvenes tienen
potencialidades increíbles para ser excelentes, hay que ponerles grandes retos y
desafiarlos a alcanzar grandes metas: el permisivismo y el laxismo no son el
camino. Con el cuento de que esta generación es de cristal, frágil, débil,
vulnerable y que se quiebra solo con mirarlos fijamente, se ha propiciado una
mediocridad galopante, una apatía generalizada, un sinsentido de la vida.
“Gran turismo” muestra el caso de alguien que convencido de lo
suyo evidencia que cuando se quiere se puede. Y esto es una lección de vida
pues nunca es tarde para alcanzar lo que se quiere. Nunca será fácil, no todo
será color de rosa, pero valdrá la pena. Solo se vive una vez.
viernes, 30 de junio de 2023
Inspiración
Por José Leonardo Rincón, S. J.
Hace
ya algunos meses les conté que me hice la pregunta: ¿sobre qué escribo hoy? La
idea era compartirles con toda sencillez que esto de escribir regularmente era
una tarea no siempre fácil. Hay semanas en las que con fluidez y sin mayor
esfuerzo podría redactar dos o tres artículos sobre los temas de actualidad y
otras, como hoy, que siendo las 4:45 de la mañana del viernes y faltando poco
más de una hora para publicar mi acostumbrada columna, no se me ocurre nada. Porque,
claro, no se trata de escribir por escribir, como tampoco de hablar por hablar.
Las cosas todas tienen su sentido, su razón de ser, y cuando pienso en ustedes,
en mi artículo del viernes, siempre pienso en lo importante que es dejar un
mensaje, una enseñanza, suscitar cuestionamientos, plantear inquietudes, pero,
siempre, con un toque personal que brota desde el fondo de mi ser y me hace
vibrar.
Esto
de escribir supone inspiración. Bueno, a decir verdad, también un compositor o
un pintor para plasmar su obra requieren de inspiración, es decir, ese
aliciente natural y espontáneo que emerge sin mayor esfuerzo porque es un don,
una habilidad que se plasma con propiedad y facilidad. No me considero un
escritor, pero tampoco, ya lo dije, se trataría de escribir por salir del paso.
Aquí hay un “acto creativo” que supone ganas, gusto y pasión.
Entonces,
la obra, la canción, el escrito van configurándose, van apareciendo poco a poco
hasta que uno dice, listo… hasta aquí… ya está. El asunto es que también hay
días secos, áridos, desérticos, en los que o no hay tema o no se le ocurre nada
a uno. Un compañero jesuita me ha dicho varias veces: no sé cómo haces para
escribir todas las semanas y hacerlo con facilidad. Yo me demoraría varios días
redactando un escrito. Y yo le respondo que las ideas fluyen y los dedos
teclean rápidamente en la medida, que cual cascada, brotan esas ideas, esos
pensamientos, esos sentimientos. Está uno inspirado y las cosas se dan sin
problema.
Me
gusta escribir, me gusta redactar, me gusta compartir lo que pienso y siento
con mis amigos de por aquí. El origen remoto está en una mamá que propició el
hábito de la buena lectura y en unos colegios que enseñaron a leer y escribir
bien. Hacerlo más formalmente comenzó hace años cuando, recién nombrado rector
en nuestro colegio javeriano en Pasto, el director del Diario del Sur, me
ofreció una columna semanal para publicar en su página editorial. Un gesto que
nunca olvidaré y siempre agradeceré porque me generó este hábito, esta disciplina.
Un tiempo dejé de hacerlo y fue mi amigo Antonio Montoya, en Medellín, quien,
desde su tribuna de El Pensamiento Libre, hoy, El Pensamiento al Aire, con su entusiasmo
paisa, me alentó a hacerlo de nuevo. También es cierto que estas artes
requieren mecenas, jejeje, y ellos me animaron a que periódicamente compartiera
mi inspiración. ¡Gracias por hacerlo!
Y
bueno… me puse dizque a compartirles mi preocupación y creo que ya completé la
cuartilla de hoy. Son las 5:30… ¡Uf, me salvé! De donde se colige, mis queridos
amigos, que de lo que se trata no es de complicarse la vida con artificios y
malabares, sino de dejar fluir, dejar brotar lo que se piensa y siente… y la
inspiración se da, naturalmente, así no más…. ¡Buen fin de semana!
lunes, 15 de marzo de 2021
Perdemos el rumbo
Por Antonio Montoya H.*
No soy
pesimista hoy, ni antes, sobre el futuro de nuestra democracia, pero, creo que
tenemos riesgos inminentes que pueden llevar a que se tome un camino diferente
al del respeto de las libertades, al derecho a la propiedad privada, al derecho
a la libre empresa, por múltiples causas. Sin duda alguna se debe
exclusivamente a que perdimos la disciplina y el orden, el respeto por los
demás, el respeto por la institucionalidad, no creemos en la justicia, las
leyes, los gobiernos y menos en caminar juntos cuando pensamos diferente. Por
ello creo que vale la pena analizar estos asuntos y que busquemos la mejor
forma de encontrar puntos que nos unan y no que conduzcan a caer en las manos
de gobiernos populistas que sí tienen un objetivo común, el de desestabilizar la
democracia y apoderarse de ella con todas sus fuerzas impidiendo por lo menos
que en 20 o 25 años volviéramos a retomar el camino y así varias generaciones perderían
la oportunidad de aprovechar las bondades de estudio, trabajo, creatividad,
libertad de movimiento que hemos tenido nosotros. Tendrían una vida en la
pobreza, de persecución y sin alternativas diferentes a optar por ir a vivir en
otro país, terminando su vida en la nostalgia y la tristeza.
Disciplina,
que es vital en la cotidianidad, hoy está ausente en todo. Los hijos no tienen
disciplina para estudiar, los padres no educan a sus hijos, no respetamos las
normas mínimas de convivencia, ni en la calle, ni en los lugares públicos; el
trasporte público es estresante, allí todo tipo de personajes abusadores
pululan y entre las sombras y la aglomeración atentan contra la dignidad de los
usuarios y sobre todo de las mujeres. Los conductores de vehículos no acatan la
norma, los de motos son un peligro, se pasan de carril en carril, por la mitad
y no respetan semáforos; la delincuencia crece exponencialmente, en fin, es una
locura lo que se ve y todos lo han sufrido. Esto es causa de lo más elemental
que es la disciplina y sin ella no saldremos adelante sino con el uso de la
fuerza. Eso no generaría sino problemas. Entonces, de alguna manera, las
consecuencias de la indisciplina, crean ustedes o no, da un ejemplo del
pensamiento de nuestra gente, de la sociedad y de lo que ese comportamiento
conllevará.
El
orden, palabra que hace parte de nuestro escudo
nacional, implica la máxima expresión de nuestra nacionalidad. Un país ordenado,
eso sí, con respeto por la diversidad en toda su magnitud, nos lleva al éxito, si
no, seremos siempre un país que se desplaza de un lado al otro y pierde su
norte como objetivo de desarrollo.
Miren
ustedes que entonces hoy se perciben claramente que tenemos excesos de
libertades y poco orden, en que hoy se maneja más el país con el criterio de
cobertura para las minorías, pero no de apoyo a las mayorías que son las que
soportan la estabilidad del país. Esto no implica que no apoyemos la inclusión
en la sociedad de todas las personas sin distinción de sexo, raza, religión o condición,
pero eso no puede llevar a que ellos estén por encima de los derechos de los
demás. Por eso debe ser igual para todos, sin excepción alguna, y así
respetamos el pensamiento amplio de tener una Colombia unida de verdad.
Los
docentes públicos manejados por Fecode, paran la educación de nuestros niños y
jóvenes cuando quieren no respetan acuerdos y al final quien pierde es la
familia.
Los
paros que desde hace dos años promueve Petro, no cesan, paralizan la ciudad,
dañan los bienes públicos y quien sufre las consecuencias son los dueños de los
establecimientos, por que no he visto nunca que un vándalo de esos sea
condenado a pagar, con excepción de una youtubera en Bogotá. Es pues otro tema
de exceso de la libertad de expresión, de protesta y lamentablemente nadie
controla, ni protege a la comunicad, brilla por su ausencia el respeto por los
demás.
Podría
continuar narrando sucesos repetitivos, constantes de violación a los derechos
fundamentales que desestabilizan el país, que hace perder la credibilidad en
los gobiernos y si eso continúa así perderemos la democracia. Un gobierno
bueno, es el que además de impulsar el desarrollo social protege a los
ciudadanos de bien, que es una inmensa mayoría y que al final de cuentas será
la victima de su destrucción.
Dejó
este mensaje para que analicemos qué queremos, cuál es nuestro verdadero
destino y si es el de la institucionalidad y la democracia, actuemos de
conformidad y todos participemos en la defensa de ella.
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