Andrés de Bedout Jaramillo
Mi Dios es muy grande: evitó que el comunismo, al estilo de Cuba y Venezuela, continuara instalado en Colombia, logrando la destrucción total de nuestro hermoso país. Avanzaron mucho, pero todavía estamos a tiempo de iniciar un difícil proceso de reconstrucción de nuestra patria, que durante estos cuatro años fue devastada en sus instituciones, su economía y su sociedad. El desgobierno, la corrupción, el mal ejemplo y la desunión promovida desde los gobernantes comunistas nos dejaron gravemente heridos.
Gracias
a Dios surgió un líder que, iluminado por nuestro Señor Jesucristo, trazó un
plan de campaña basado en la coherencia extrema y en la decisión de cambiar la
política para siempre en Colombia. Puso por delante las verdaderas necesidades
de nuestro país, distinguiendo claramente las condiciones bajo las cuales
lograremos los objetivos trazados.
Mi
agradecimiento a la manada, al vicepresidente, a Salvación Nacional y a Creemos,
que confiaron en Abelardo «El Tigre» y fueron formando ese gran movimiento que
poco a poco conquistó el corazón de los colombianos. Siguiendo al pie de la
letra las líneas trazadas desde un principio por su líder, Abelardo de la
Espriella, sin los desprestigiados partidos políticos de siempre y sin los
apoyos económicos de grandes grupos, alcanzó el fervor del pueblo, convenciendo
incluso a los escépticos —entre los que me cuento—. Unidos le dimos el triunfo
en las urnas y hoy nos sentimos bien representados. Lo apoyamos
irrestrictamente y estamos seguros de que no será inferior a sus compromisos.
Nuestro Señor Jesucristo seguirá guiándonos y ayudándonos a todos, lo que nos
obliga, como manada, a nuestro mejor comportamiento.
Personalmente
pienso que el capital político de lo que podríamos llamar defensores de la
patria debe convertirse en partido político. Bajo la personería jurídica de
Salvación Nacional, fusionado con Creemos, sería el albergue indicado para esos
trece millones de colombianos que nos manifestamos en las elecciones
presidenciales y que nos salvaron de seguir por el despeñadero de convertirnos
en otra Cuba o Venezuela. Recordemos que ya están muy cerca las elecciones
regionales, donde elegiremos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y
juntas administradoras locales.
En
esas elecciones enfrentaremos otra vez al comunismo, unido en un partido
político llamado Pacto Histórico, responsable de la destrucción de nuestro
país. Curiosamente cuenta con el respaldo de doce millones de colombianos que
se han dejado convencer por la equivocada retórica comunista, arropada en un
desafortunado sentimiento de envidia, engaño y afán de asistencialismos
mentirosos e insostenibles. Han olvidado los inmensos avances de nuestra
sociedad en los últimos setenta años, a pesar del narcotráfico y las
guerrillas, hoy narcoguerrillas.
Poco
a poco va tomando fuerza la necesaria descentralización. Ya tenemos un
incremento importante en los recursos para las regiones, pero no contamos aún
con las competencias que estas asumirían. No podemos permitir que las regiones
caigan en manos del nefasto y dañino comunismo, recordemos que desde las
regiones resistimos y por ello hoy todavía estamos vivos. Todo esto nos obliga,
unidos, a hacerles frente en la próxima contienda electoral como defensores
de la patria.
Estamos
en las manos de Dios. Con el Tigre y su manada, y con el buen comportamiento de
todos, saldremos adelante. ¡Ánimo!
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