lunes, 2 de febrero de 2026

La inseguridad en tiempos de Cepeda

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Sin entrar a diagnosticar lo que ya es de dominio público, preocupa a los colombianos lo que piensan los candidatos más opcionados a la presidencia sobre el problema prioritario: ¿cómo garantizar la seguridad de la población, deteriorada de manera desproporcionada durante el régimen petrista?

El heredero de Petro y candidato de las FARC, Iván Cepeda, se ha negado a debatir con su principal oponente, el doctor Abelardo de la Espriella, sus propuestas a los colombianos y en sus intervenciones poco manifiesta sobre tan preocupante tema.

Cepeda enfoca el problema de la inseguridad en Colombia desde una perspectiva de transformación estructural, abogando por superar el enfoque militarista del Estado para convertirlo en un "Estado social de derecho". Propone la defensa de la vida y la movilización popular, junto con proyectos sociales y el desarrollo rural, como herramientas clave para enfrentar la violencia subyacente.

* Reforma estructural: propone reestructurar la fuerza pública, argumentando que debe dejar de operar bajo un enfoque de guerra, incluso en la seguridad ciudadana.

* Paz y derechos humanos: busca conectar las políticas de seguridad con la defensa de los derechos humanos y la implementación de la "paz total".

* Solución social: enfatiza que la seguridad no es solo un tema militar, sino de cerrar las brechas de desigualdad y pobreza.

* Enfoque territorial: apoya la inversión en zonas históricamente afectadas por el conflicto, como el Catatumbo.

En resumen, Cepeda defiende una política de paz y seguridad que combina la negociación con el cambio social para combatir la raíz de la violencia.

En estos más de tres años, el electorado ha visto el fortalecimiento de los grupos armados, y el aumento de delitos como el secuestro, la extorsión y el reclutamiento forzado de niños. Para muchos, es el fracaso de la política de paz total, de la que Cepeda fue arquitecto.

Al respecto publica El País/50: (León) Valencia añade que Petro, a pesar del evidente fracaso de la paz total, ha mantenido una mesa de diálogo en Qatar con el grupo armado más grande del país, el Clan del Golfo para que no escale la violencia en tiempo de campaña. Su estrategia es tenerlos ahí para apaciguar un poco el momento, pero Cepeda necesita inventarse un cuento adicional para tomar distancia”.

Senadores de oposición organizaron un debate de control político contra el Gobierno por la revelación de Noticias Caracol de que disidentes al mando de alias Calarcá infiltraron altos cargos en el Ejército y la Dirección Nacional de Inteligencia. Son disidentes que, anotó la senadora uribista Paloma Valencia, también precandidata presidencial, tiene una mesa de negociaciones con el gobierno bajo la paz total. Sus ataques no se limitaron al presidente. “Bienvenido, senador Cepeda, siquiera regresa a este recinto, donde cada vez que hablamos de los problemas de la paz total, donde aparece su firma, usted no está aquí para responder”, dijo en su intervención.

Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, ha seguido de cerca la paz total y coincide en la dificultad que enfrenta Cepeda por esa desprestigiada política: En 2022, el senador editó y lideró un borrador de documento que inspiró la apuesta del Gobierno por negociar en simultáneo con todos los armados, y hacer ceses al fuego con ellos para frenar la crisis humanitaria, explica Arias. También aportó los contactos logísticos internacionales para apoyar los procesos, e impulsó la ley de paz total que dio al Gobierno las herramientas para avanzar. Luego fue una voz clave en la fallida negociación con la guerrilla del ELN.

Vale la pena aclarar:

a. La reforma estructural de la Fuerza Pública consiste, según sus propias palabras, en incorporar los efectivos de las FARC a las fuerzas militares. Es el aterrador futuro que le espera a Colombia si este funesto personaje llega a la presidencia.

b. El fortalecimiento de la llamada “paz total”, a la que el pueblo conoce como “paz mortal” redundará en la toma de la totalidad del territorio nacional por las bandas narcoterroristas que apoyan la candidatura de Cepeda. Hasta el propio candidato reconoce el deterioro de la seguridad durante el régimen petrista, pero insiste en perpetuar la fórmula maldita de la negociación indefinida con los grupos armados y la desnaturalización de la función militar que cumplen las fuerzas armadas, por mandato constitucional, de acuerdo con el fin primordial para el cual fueron creadas.

c. Acude a la defensa de los derechos humanos como base de su programa de seguridad, aunque jamás en su prolongada vida pública se le ha conocido una manifestación suya de protesta por los genocidios, masacres, toma de poblaciones, ataques con explosivos a la población civil y demás actos de barbarie cometidos durante seis décadas por los grupos narcoterroristas a los que con tanta ardentía defiende. ¿Es que los campesinos, trabajadores, empresarios, profesionales, estudiantes, amas de casa, menores de edad, sacrificados por la narcoguerrilla carecen de derechos humanos? o ¿es que solamente la izquierda radical y sus aliados guerrilleros pueden reclamar por sus derechos humanos como el de la vida?

d. Trata de desviar el tema de inseguridad trayendo a colación el tema del cambio social. Sin embargo, después de 3 años y medio de gobierno de la izquierda que representa Cepeda, el resultado no puede ser peor para las clases populares. El régimen destrozó la seguridad social para apoderarse de sus recursos, hostilizó al sector productivo para desestimular la creación de empleo y crear un ejército de desocupados dedicados al “rebusque”, se ha gastado enormes recursos en aumento de las nóminas con fines electorales, suprimiendo las obras planeadas para servicio de las comunidades, disparó la curva tributaria llevando a la quiebra a los pequeños y medianos emprendedores, y ahora nos habla Cepeda de “cambio social” para justificar el cambio de misión de las fuerzas armadas.

En contraste con lo anterior, el doctor Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento “Defensores de la Patria” ha propuesto en materia de seguridad lo siguiente, en entrevista con Noticias Caracol :

El candidato sostiene que el principal «combustible» de la criminalidad es el narcotráfico: ‘tenemos 330.000 hectáreas de coca en plata blanca. Nunca antes el crimen organizado había tenido tantos recursos. Entonces, lo primero que tenemos que empezar a hacer para retomar la seguridad, porque la fuente de toda forma de violencia es la coca, es fumigar de entrada. En ese sentido, propone retomar la fumigación aérea (usando bioherbicidas y drones) y bombardear campamentos guerrilleros tras fortalecer la inteligencia militar’. Planea, por otro lado, implementar un «Plan Colombia 2», por medio de lazos estratégicos con Estados Unidos e Israel para dotar a la fuerza pública de tecnología de punta, como inteligencia artificial.”

El Noticiero 90 minutos publicó: “El candidato (De la Espriella) afirmó que la prioridad debe ser restablecer la seguridad, al señalar que sin ella no es posible avanzar en ningún otro frente. Explicó que garantizar seguridad tanto física como jurídica permite generar confianza entre los inversionistas y atraer capital al territorio”.

A su vez, indicó que “esa inversión se traduce en mayores recursos para impulsar programas sociales a través de los impuestos, siempre y cuando se combata la corrupción y se asegure un manejo transparente de los recursos públicos, lo que finalmente contribuye a fortalecer la cohesión social.”

Sus planteamientos han sido absolutamente coherentes con el reto patriótico de convertir a Colombia en un lugar seguro para vivir, un país atractivo para invertir y una sociedad amigable con todo aquél comprometido a respetar la ley, así como la vida y los derechos de sus conciudadanos.

Considera necesaria la eliminación de la JEP, convertido en una agencia política para absolver criminales y perseguir a integrantes de la fuerza pública y opositores al régimen marxistaleninista. Debe aprobarse una reforma a las normas penales para castigar con mano dura al terrorismo, el narcotráfico, la corrupción, el reclutamiento de menores por la guerrilla y las agresiones a la fuerza pública.

Hay que actualizar la administración de justicia para que cumpla a cabalidad y dentro de los términos legales con sus tareas.

Se debe modernizar el sistema carcelario con un plan de construcción de cárceles de alta seguridad donde los reclusos no puedan seguir delinquiendo y entregar su vigilancia los veteranos de la fuerza pública.

Recuperar la inteligencia militar, fortalecer las finanzas de la fuerza pública, modernizar sus equipos y armamentos y, utilizando las tecnologías más avanzadas, aumentar sus efectivos y respaldar jurídicamente a sus integrantes. En la actualidad, los equipos especializados del candidato estudian las medidas que se adoptarán a partir del 7 de agosto de 2026 y las que se someterán a consideración del Congreso.

Como puede observarse, es bien diferente el panorama, si nuestra seguridad y la de nuestras familias queda a merced de Cepeda y sus compinches. Pero es una tarea de todos impedirlo: Trabajemos diariamente buscando afiliados al movimiento “Defensores de la Patria”, no distraigamos nuestra atención en aquellos candidatos que se mueven por sus codicias personales, no por el bien común de los colombianos, no participemos en consultas que solo buscan desplazar a Abelardo de la primera vuelta por parte de aspirantes sin opciones reales de triunfo. Nuestro voto debe ser por nuestra supervivencia y la del país, no por nuestros gustos personales ni mucho menos por las engañosas narrativas que tratan de conquistarnos. Tampoco olvidemos la elección de congresistas. Votemos solo por aquellos que respaldan sin temor el plan de seguridad de Abelardo. No podemos equivocarnos a última hora.