viernes, 9 de enero de 2026

Vene, una chica sexy

José Leonardo Rincón, SJ
José Leonardo Rincón, SJ

Nunca imaginó Américo Vespucio que la pequeña Venecia, con el correr de los siglos, por ser precisamente rica y hermosa, sería muy apetecida, no para admirar sus bellos encantos sino para sonsacarle todos sus haberes. Así lo ha confirmado la historia.

La ilusa Vene (así la llamaremos cariñosamente) cayó rendida ante amantes que le prometieron horizontes mejores, pero una y otra vez fue engañada y decepcionada. Los lobos vestidos de oveja le susurraban al oído discursos hermosos que a la postre siempre resultaron cuentos engañosos. La semana pasada sufrió el último de sus trágicos amoríos.

Cuando todos creíamos que el Tío Sam, alto y delgado, de cabellos rubios y ojos azules, en el barrio reconocido como seductor de chicas incautas, estaba preocupado por verla tan deteriorada después de su última relación nada madura, iba a correr presto a liberarla de tan infame consorte y le restauraría la dignidad perdida que hizo que muchos de sus hijos la abandonaran aspirando escenarios mejores, no. No hubo tal. Sam no vino a su rescate. Descaradamente le dijo que venía por sus riquezas y que si deseaba estar bien tendría que someterse a sus órdenes. Vene prorrumpió en llanto. No podía creer que la ilusión alimentada por años fuese un nuevo engaño de fugaz factura y efímera alegría.

Sus últimos parejos la habían obligado a hacerle mala cara a Sam, el vecino poderoso y capitalista insensible, para sonreírle tiernamente al oso siberiano, el viejo persa y el mandarín imperial, enemigos tradicionales de Sam. La cuba de la pandilla de sus vecinos le dijo que le daría salud, educación y protección. En realidad, a nadie le interesaba Vene como persona, sus ojos brillaban de codicia y a lo largo de décadas, con múltiples pretextos, le extrajeron sus bienes.

Vene y los amigos que la queremos por ser una buena vecina del barrio, estamos desalentados por no decir desconcertados. También fuimos ingenuos. Creímos que había llegado su liberación. Nunca imaginamos que Sam actuara así. Lo que sí nos quedó claro es que “por la plata baila el perro” y que los sexy-atributos económicos que tiene nuestra chica, hace que los otros la valoren no por lo que es sino por lo que tiene. “¡Amiga cuánto tienes, cuánto vales, principio de la actual filosofía!” ¡Qué tristeza tener que reconocerlo!

Esta historia de nuestra “veci”, nos deja lecciones tan serias como preocupantes. No es fácil encontrar relaciones sanas y desinteresadas. Siempre hay creados intereses de por medio: ya por tus atributos físicos, por las riquezas que tienes, por el poder que manejas, por los contactos que tienes, por tu forma de ser…. Pidamos a Dios por Vene pues se merece una suerte mucho mejor.