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domingo, 4 de abril de 2021

Los intentos de renacimiento del Partido Conservador

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo

Los esfuerzos que viene haciendo el Partido Conservador, por llegar a las elecciones presidenciales con candidato propio, se constituyen en un ejercicio que desde hace muchísimos años no se veía; la presentación de precandidatos hace unos días, denominada: Gira Virtual Conservadora – Instalación Encuentro Precandidatos con Concejales y Diputados, utilizando los medios tecnológicos, nos muestra un partido que está haciendo la tarea, presumo, con el ánimo de recuperar liderazgo partiendo de los verdaderos principios y razón del partido, contenidos en el himno, que nos recuerda a los fundadores Caro y Ospina, defensores de “La justicia contra la opresión, de la igualdad sin privilegios”, como el motivo de orgullo de ser un buen Conservador, “defensor de Dios y patria con valor, luchando siempre por la libertad, por ser la doctrina conservadora, la que al pueblo redimirá, porque unidos vamos a triunfar, defendiendo la democracia contra la tiranía”.

Viéndolo bien, el partido conservador tiene unos principios y una ideología bastante adecuada para estos tiempos, donde ya no hay respeto ni temor a Dios, donde la democracia y la doctrina conservadora están amenazadas, primero por la tiranía y segundo por los intereses individuales de quienes tan mal nos representan, cosa que realmente no aceptamos; me refiero a los líderes conservadores egoístas, que perdieron el rumbo de la doctrina conservadora, del interés general sobre el particular.

¿Cómo es posible que un concejal de Medellín y un congresista, apoyaron a Aníbal gobernador y dejaron solo al candidato oficial del partido en las pasadas elecciones, echándolo hasta de las instalaciones?, ¿cómo es posible que los concejales conservadores en compañía de sus líderes, al parecer acompañaron al alcalde Quintero que tantos dolores de cabeza está trayendo a la ciudad?

¿Cómo es posible que la injerencia del Centro Democrático en el Partido Conservador, sea tan invasiva, que los intentos de precandidaturas conservadoras, sean tan mal vistas por estar integradas por exfuncionarios del gobierno Santos, cuando personalmente considero en ellos personas muy preparadas y conocedoras de los problemas del país, con hojas de vida de mucho recorrido y experiencia, que les permite construir un programa de gobierno claro, creíble y realizable, como case para el inicio de la contienda del candidato único?

Parece que estos intentos de precandidaturas presidenciales, con conservadores más técnicos que políticos, con unas hojas de vida espectaculares, se quedaron en la reunión virtual con concejales y diputados, no volvieron, que yo sepa, ni siquiera a reuniese, o por lo menos no lo han sacado a la luz pública. Yo personalmente no creo que el Centro Democrático les acepte estos precandidatos, porque además van a preferir los de su partido; aunque hablar de Centro Democrático y de Partido Conservador es prácticamente lo mismo; inclusive se podrían fusionar; no es sino mirar el proyecto de alargar los periodos por dos años más, para unificar con las elecciones municipales y departamentales, donde extrañamente los que terminaron poniendo el pecho fueron los conservadores, cuando los del Centro Democrático terminaron escurriendo el bulto; esto tuvo que ser una componenda de tanteo, previamente planeada.

Qué bueno sería que renaciera el partido, abriendo puertas, motivando a sus huérfanos militantes, estructurando un programa de gobierno serio, coherente, cumplible, aprovechando esos cuatro o cinco precandidatos de lujo con que cuenta actualmente, que de hecho al parecer aceptaron esa responsabilidad, seguro conscientes del rechazo que tendrán por haber sido integrantes del gobierno de Santos, estigma que debe desaparecer, para un intento que el partido no hacía desde muchísimos años atrás. El éxito de este intento implica desmarcarse del Centro Democrático, para que el Partido Conservador no se siga considerando como un apéndice de dicho partido y quien quede designado por alguno de los mecanismos que se establezcan, pueda con un partido robustecido convertirse en opción de poder al competir con los otros candidatos de derecha y de centro derecha, de centro y hasta de pronto con candidatos del centro izquierda. Lo importante sería que los programas de gobierno que presenten sean claros, creíbles y cumplibles.

Hay mucha gente pidiendo pista en el partido, queriendo pertenecer a los directorios municipales y departamentales, pero desafortunadamente, parece que hay tanto egoísmo y ambición, que no caben más, o tan poquitos que se les facilita el manejo de las prebendas del poder que surgen de votos conservadores, que hasta donde entiendo van en decadencia y no están interesados en compartir.

En las manos de las directivas del partido, de los senadores y representantes, gobernadores, alcaldes y concejales, y por supuesto de los precandidatos que hoy están al parecer definidos a la contienda electoral, reorganicen el partido, incluyendo a los excluidos, presentando un programa de gobierno, repito, entendible, creíble y realizable, para poder enfrentar a los otros partidos que sacarán el candidato de la derecha + la centro derecha, el centro y yo diría + la centro izquierda, para ganar en primera vuelta. Si hacen el esfuercito, son muchos los puntos que los unen, para que por lo menos, en los detectados, vayan avanzando.

Revisen la carnetización, establezcan comunicación directa con los copartidarios, capaciten nuevos líderes, inviertan bien la platica de los votos de las pasadas elecciones, rindan cuentas y me atrevería a decir que no admitan a los que se fueron a otros partidos y ya están carnetizados y matriculados allí, y que no se permita, que conservadores que ya están en el Centro Democrático u otros partidos, trabajen con las dos camisetas, para no generar confusión en este proceso de escogencia de precandidatos, con miras a llegar con uno fuerte, ojalá fresco. Lo más importante es la escogencia del candidato único de estos sectores políticos que se tienen que unir para evitar la llegada de Petro con su cacareado castrochavismo.

Desde este momento los sectores que están en el gobierno deben iniciar un plan de austeridad total, no más salarios y prebendas injustas y desproporcionadas, para congresistas, magistrados, cuerpo diplomático, entidades de vigilancia y control, etcétera. El gobierno de Duque nos debería presentar un balance del costo beneficio de todas estas entidades. De esta austeridad, podría salir gran parte de los recursos que se buscan en la tercera o cuarta reforma tributaria de este gobierno, que también juró en piedra no subir los impuestos; la socialización de las rentas es tan peligrosa como la socialización de la propiedad privada; por eso estamos en manos de la informalidad y de las rentas ilegales; es que me atrevo a creer que el país vive en su gran mayoría de las rentas ilegales y de la informalidad creciente.

La lucha por rebajar la canasta familiar, en los temas de servicios públicos (acueducto, alcantarillado y aseo, internet, celulares, televisión, servicios bancarios, de seguros, etcétera) se debe concertar rápidamente con las empresas públicas, mixtas y privadas, con y sin capital extranjero (hay congresistas conservadores que han trabajado y siguen trabajando en algunos de esto temas); bajar el costo de todos estos servicios, sería el mejor aporte a la canasta familiar de los colombianos.

Dios y Patria, son los esfuerzos por los que debe trabajar nuestro partido, las condiciones están dadas, ya arrancaron, no la dejen caer, seria retroceder en el intento, saquen un programa de 10 puntos entre los precandidatos hoy resueltos a trabajar por el país desde el Partido Conservador.

lunes, 17 de junio de 2019

No tenemos líderes


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
En las crisis se mide el talento de un pueblo, de un gobernante y de los líderes de los partidos políticos que representan a los ciudadanos. Por ello, hoy vemos con preocupación la falta de liderazgo en quienes representan la institucionalidad colombiana, con una subsistencia de la democracia en juego, un país polarizado, una economía que aún sigue estable, pero con signos de alerta; un congreso lleno de personajes que no han sido juzgados, otros inmersos en narcotráfico, y la justicia sin decidir; qué bonito ejemplo para los ciudadanos.

Por otro lado, miremos los partidos políticos, y hay que decirlo clarito, no dan sino pena ajena, no aportan, no construyen identidad, no generan confianza, dan la sensación de que viven en otro mundo, piensan es en la inmediatez de las elecciones, pero el para qué, con quién y qué pretenden no lo sabemos, no hay una ideología que defender, un camino a mediano y largo plazo, con ideas y proyectos que convoquen; es entonces la simple razón de ser elegidos y como no saben qué van a hacer cuando lleguen a gobernar, se los traga la tierra porque no conocen y no entienden como se dirige una comunidad.

Si me pongo a enumerar líderes del Partido Liberal, observo con tristeza que sigue el expresidente Gaviria al mando, de qué, no lo sé, porque ese partido no está cohesionado, se disgregaron y muchos han montado rancho aparte como empresas electorales que se volvieron.

Cambio Radical, con el doctor Germán Vargas ausente de la dirección, está disgregado y sin mucha fuerza, aunque debo reconocer que el mejor plan de gobierno era el de él.

El Partido Conservador, quiere dejar de ser una fuerza de apoyo y recuperar terreno, pero aún le falta cohesión y dinámica, les falta creer en ellos mismos.

El Centro Democrático, tiene líder, le sobra talante, conocimiento y pasión, pero, están generando resistencia y podrían dejar de ser esa fuerza arrolladora que han sido. Hay que decirlo, sin ese partido y su gente no tendríamos hoy democracia, habríamos caído en las garras del populismo y la ambición sin límites.

Los partidos de izquierda, que son varios, tienen el mismo objetivo de obtener el poder a como de lugar, trabajan día y noche para ello, pero, en las ocasiones que han logrado gobernar la capital, el ejemplo ha sido pobre, los resultados bajos, la corrupción ha imperado y se vuelven soberbios y dueños de la verdad, unos en la cárcel, otros encauzados y otros sin credibilidad.

Si miramos el panorama no es alagüeño, son los mismos en todos los partidos desde hace décadas, el cambio generacional no se ha dado, en el Congreso repiten y repiten, y los resultados magros, se enquistaron en las mieles del poder, pero, sin resultados.

Entonces sin dudar les digo que no tenemos, a excepción del Centro Democtrático que hasta para elegir los candidatos acordaron mecanismos  de elección y de sujeción al acuerdo, ningún otro partido que muestre ese talante de respeto por la democracia.

Cambiemos para bien, comercialicemos en debida forma las ideas y programas, lleguemos al pueblo. Con diez puntos seremos capaces de liderar este país y cohesionarlo para que nos pongamos de acuerdo sobre los valores y acciones que debamos acoger como fuente de entendimiento y desarrollo de Colombia. No tenemos líderes, cuando lo aceptemos cambiaremos.

lunes, 15 de abril de 2019

El país que queremos


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Todos los colombianos sin distingo de clase social, raza, sexo o condición queremos y deseamos un país incluyente en el que se respeten los derechos de unos y otros, pero, en el que también los unos y los otros, cumplamos con las obligaciones que surgen de ser ciudadanos y de respetar la civilidad y la convivencia ciudadana.

Un país, no mantiene un gobierno democrático, si sus partidos no son fuertes, sino se respetan entre ellos mismos y no se mantiene el pilar de la independencia de las ramas del poder público, la justicia, el legislativo y el ejecutivo. Hoy dos de ellos tienen grandes falencias:

La rama judicial no es pronta, ni es imparcial y está politizada, lo cual es malo y no genera credibilidad desde su máximo poder que es la Corte suprema de Justicia.

La rama legislativa lleva dos años en lo mismo, ley de financiamiento, discutiendo sobre la ley de la JEP, su estructura, el marco jurídico y excepciones. No anda, son dos años y no hay verdad, ni reparación y mucho menos justicia.

No me refiero al ejecutivo, porque le ha tocado la más dura, como lo he dicho. Gobierna sin mermelada, con un congreso en contra y todo el mundo haciendo paros, mítines, manifestaciones y buscando pescar en río revuelto. Doy un compás de espera de más de seis meses y hasta que cumpla el primer año porque pienso que antes será difícil evaluarlo. Lo que sí es claro, y lo debo expresar con contundencia, es que, si a nuestro presidente le va mal, nos va mal a todos, por ende, es hora de definir cuál es el país que queremos, en el que deseamos vivir y en el que las generaciones futuras tengan posibilidades y una buena vida.

Sorprende la prensa nacional, los dirigentes de los partidos, los senadores y representantes porque casi todos concuerdan con las fuerzas de la oposición en que todo va mal, lo cual no es verdad. Es dañino y no permite consolidar el trabajo colectivo del país, ellos las fuerzas de la oposición ya no gobiernan, manejaron el país ocho años y según ellos era lo mejor. Pues bien, si lo fue, sigamos construyendo sobre lo que hicieron bien, el nuevo país, el que quedó después del acuerdo de paz, el que debe generar estabilidad, empleo y seguridad.

En este momento, en Colombia, tenemos legalmente constituidos nueve partidos políticos, de los cuales, cuatro de ellos, son de origen puramente liberal y algo de mezcla, ellos son:

El Partido Liberal Colombiano, liderado por César Gaviria, expresidente de Colombia, expresidente de la OEA, quien, a pesar de conocer el mundo, de vivir la política internacional continúa creyendo que la política nacional se maneja a través de él. Por ello están surgiendo disidencias y dejándolo solo al mando del partido, tal vez acompañado por su hijo. Se le fueron líderes del partido que conformaron con el exsenador Cristo, rancho aparte y eso mina su autoridad y liderazgo. Esta ala de liberales, liderados por el exministro Juan Fernando Cristo, que se retiraron del Partido Liberal por no compartir la forma en que lo dirige el expresidente César Gaviria, aspira a convertirse en partido, y lanzará listas propias en las elecciones de octubre, por firmas o con alianzas

Cambio Radical, liderado por el doctor Germán Vargas, a quien, a título personal, considero que es el mejor preparado de Colombia, que tiene claro su programa de gobierno, pero que le faltó entender que se debían buscar líderes en cada región para ganar las elecciones. Él solo no es el partido. Partido que también es de origen liberal.

La U, fundada por el expresidente Uribe y otros valiosos personajes colombianos, después liderada por el expresidente Santos y de la que hoy hacen parte muchos políticos que se la han pasado en su vida publica de un lado a otro como veletas.

El Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe y muchos de los que lo acompañaron en el ejercicio del poder durante ocho años. Partido fuerte, con muchas tendencias, pero liderado con disciplina por el presidente Uribe. Asumió la tarea, no fácil, por cierto, de recuperar el camino de nuestro país, luchando contra todos y con una fundamentación ideológica clara.

Existen otras tendencias, una de ella liderado por los hermanos Galán, que desean, y no lo han logrado, revivir la personería jurídica del Nuevo Liberalismo.

El Partido Conservador, que se mantiene vivo, que se está reorganizando, que sigue aspirando a ser una fuerza activa políticamente, tiene buenos hombres, pero no cuenta con un gran líder a excepción del expresidente Andrés Pastrana y del doctor Luis Alfredo Ramos, hoy en el Centro Democrático.

En próxima ocasión escribiré de la ideología de cada uno de los partidos mencionados, si son afines entre sí, o son diametralmente tan opuestas que generen una ruptura definitiva y eviten buscar caminos de trabajo conjunto para salvaguardar el país del socialismo que pretenden implementar. A ojos vistos si nos descuidamos y no somos solidarios y trabajamos arduamente para gestionar un desarrollo armónico, contando con la sociedad que sufre y añora una mejor condición de vida, estaremos en las garras de la izquierda, con un empoderamiento total en el país y revirtiendo el camino democrático que tenemos hace 210 años, que ha costado vidas, sangre y dolor.

La izquierda tiene también muchas tendencias, unas más centradas y otras desbordadas como el populismo de Petro, la fogosidad de Claudia López, el conocimiento de Jorge Robledo y todos ellos acompañados de personajes que muestran el odio y el rencor por las instituciones y quieren arrasar con todo lo que sea historia, legalidad y orden, y no valdrá sino lo que ellos impongan.

Con este panorama, como ustedes podrán analizar después de leerlo, no estamos lejos de caer en las garras del socialismo desbordado, parecido al de Chávez, Maduro y Diosdado, alimentado por algunos países del mundo y por grupos guerrilleros nuestros, que si bien se han sometido, quieren participar activamente en la vida publica para lograr lo que no pudieron con las armas.