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jueves, 4 de enero de 2024

La estrategia de los antioqueños

Héctor Hoyos Vélez
Por Héctor Hoyos Vélez

La riqueza cultural, la experiencia ante la violencia y la tradición democrática de Colombia, confluyen hoy en la resistencia a este Gobierno de pretensiones totalitarias comunistas.

Los políticos negocian, discuten, llegan a acuerdos y desacuerdos; en ese ambiente todo es imprevisible, pero hacen lo que les corresponde, parlar. De ahí no saldrá un consenso ni a favor ni en contra del Gobierno, la mayoría creen que habrá elecciones democráticas en 2026 y se están preparando los aspirantes a la Presidencia como si aquí no pasara nada raro.

El pueblo en cambio sí se manifiesta cada vez más inconforme, la ciudadanía lo expresa espontáneamente, en las elecciones territoriales se alineó con la democracia y la libertad, se organiza en torno de iniciativas que van desde el juicio político al presidente hasta la convocatoria a un cabildo abierto con mayor participación popular.

En Antioquia, mientras estrenamos la posesión del Gobernador, del alcalde de Medellín y demás alcaldes, concejos y Asamblea, con la esperanza de hacerle contrapeso al Gobierno nacional, nos siguen ofendiendo con hostilidades que restringen nuestro desempeño, por lo que se ha respondido agitando con urgencia la autonomía territorial.

Se inició el debate y no puede dejarse enfriar hasta lograr el referendo que el señor gobernador propone. Durante la campaña a la Gobernación, la autonomía de Antioquia fue un tema que trataron varios candidatos con sólidos argumentos y diferentes caminos. Conviene que todos ellos se unan para ir de la mano con un horizonte claro y lograrlo. Aquí no se trata de pedir dádivas al centralismo, se trata de abrirle paso a nuestro destino, destino que está amparado por Naciones Unidas que tendrá que reconocer la autodeterminación del pueblo antioqueño, incluso si es necesaria, la independencia, por el nocivo impacto en nuestro pueblo, de la colonización neocomunista impuesta desde países y organizaciones extranjeras, contraria a nuestra cultura.

Tanto por nuestras necesidades como por nuestro ímpetu emprendedor, este Gobierno de la ideología del decrecimiento y la miseria no podrá detenernos. Para impedir el daño que nos hace, la estrategia del pueblo antioqueño debe ser exigir el juicio a Petro en el Congreso, mientras a todo nivel se lucha contra esas decisiones hostiles.

Antioquia tiene que ambientar entre sus vecinos la necesidad de conformar una región de gran desarrollo con proyectos públicos comunes y proyectos de inversión que atraigan capital extranjero a nuestra región, que tiene todas las condiciones para ser una de las más desarrolladas de América, tanto por sus riquezas naturales y su posición geográfica, como por el ejercicio de la libre empresa en el ADN de los antioqueños. Unidos como lo demostramos en las elecciones somos imbatibles frente a las pretensiones totalitarias del gobernante actual.

Los antioqueños debemos tomar muy en serio la amenaza que significa el individuo que ocupa la Presidencia. En Antioquia debemos acostumbrarnos a atesorar dólares y oro, abundante en nuestro territorio, que constituyen activos en los que nuestros patrimonios pueden refugiarse ante un Gobierno que solo piensa en fortalecer el Estado confiscando nuestras propiedades con impuestos.

Un Gobierno que ejerce de facto por los cuestionamientos legales de su campaña que lo deslegitima por completo, que procede del terrorismo y del ejercicio de las vías de hecho para conseguir sus objetivos, si no tiene quién se lo impida, ejercerá todo su poder represivo para mantenerse por el tiempo que le dé la gana. Pues, el poder popular tiene que hacerle frente y desde Antioquia tenemos que agitar la resistencia cívica y popular para enfrentarlo y destituirlo conforme a la constitución.

En materia de seguridad, los nuevos gobernantes locales tienen herramientas constitucionales para obtener el apoyo de la ciudadanía e incluso deben defender el libre porte de armas ante el grave deterioro del orden público.

Antioquia no puede coexistir con un gobierno contrario a su esencia libre, tiene que luchar para impedir que cumpla sus objetivos. Además, si nos trata como enemigos es porque nos reconoce, somos sus enemigos.

Los ciudadanos le pagamos tributos al Estado, no al Gobierno. Lo debemos tener claro porque si de recortarnos presupuestos para nuestros proyectos se trata, hay por ese lado un factor de negociación con el Gobierno. Podemos perfectamente condicionar el pago de impuestos al cumplimiento de los compromisos de recursos para terminar las obras de la Nación. Que entiendan que este es un pueblo contra el que se están enfrentando, no con unos empresarios, ni con unos gobernantes, ni con unos ciudadanos cualesquiera de Colombia a los que los políticos están acostumbrados a pasar por encima, se trata de un pueblo con profunda identidad, cultura, historia y capacidad de valerse por sí mismo, y con una unificada y decidida aspiración de libertad y progreso. Es el ¡pueblo antioqueño!

viernes, 29 de diciembre de 2023

Petro vs. Antioquia

María Cristina Isaza

Hoy es la hora de las regiones y de promover la acción cívica

Por: María Cristina Isaza

Es innegable la animadversión del Gobierno de Gustavo Petro por el departamento de Antioquia. Ad portas de nuevas administraciones locales, que nos dan esperanza a los paisas, es importante que nuestros nuevos mandatarios locales trabajen en “llave” y que en esta articulación también se integre con éxito a la acción cívica, para que unidos, ciudadanía y políticos locales, podamos ajustar las velas al viento que sopla en contra, desde el Gobierno nacional y para pensar y ejecutar los pasos que lleven a Antioquia a consolidarse como “La mejor esquina de Latinoamérica”. Antioquia tiene todo para desarrollarse exitosamente: talento, riqueza natural, cultura emprendedora. En extensión, es más grande que países como: Estonia, Dinamarca, Suiza, Países Bajos, Bélgica, Singapur, Taiwán. ¡Somos costeños! Antioquia es el tercer departamento de Colombia con mayor extensión de costa, después de Chocó y La Guajira. Además es el segundo departamento que más aporta al PIB de Colombia (más de un 15% del total). Sin embargo, contrastamos con otra realidad, que el centralismo no ha ayudado a resolver: de los 125 municipios que conforman nuestro departamento, más de 100, pertenecen a las categorías 5 y 6, es decir, los más pobres.

Los antioqueños debemos apropiarnos de nuestra región y tomar las riendas de nuestro destino, a pesar de Petro.

A continuación, enumero 10 puntos que considero claves, para logarlo:

1. No pisarnos las mangueras: en nuestra Antioquia, grande y próspera, hay espacio para todo tipo de industrias, empresas, proyectos productivos y para el desarrollo exitoso de todos los sectores: turismo, cultural y creativo, minero – energético, manufacturas, agroindustria, ganadería, servicios, industria, etc. Por esta razón, no hay que “demonizar” sectores. Un ejemplo fue lo sucedido con Quebradona, un proyecto con los más altos estándares de la minería mundial que fue estigmatizado inicialmente por otros empresarios y propietarios de tierra en la región, siendo un proyecto que traería prosperidad, riqueza y desarrollo a los habitantes de Jericó. Hoy padecemos un Gobierno nacional, que hace lo propio y va marcatizando los diferentes sectores productivos y empresas (esta semana, el turno fue para Van Camp´s). Ser conscientes y solidarios, empieza por dar la bienvenida a la prosperidad, para que la gente salga de la pobreza.

2. Hacer oposición inteligente: que responda ordenada y estratégicamente a los ataques provenientes del Gobierno nacional. La batería de acciones incluye: gestiones cívicas, jurídicas y de comunicación, las cuales deben ser coordinadas y pensadas.

3. Estar unidos: empresarios de diferentes tamaños y sectores, gremios, academia, medios de comunicación, líderes de opinión, intelectuales, políticos y sociedad (mediante sus organizaciones cívicas, culturales, fundaciones), etc., debemos unirnos y apoyarnos, principalmente, cuando el Gobierno nacional lanza ataques injustificados hacia cualquier entidad/persona.

4. Prospectiva: debe primar la visión a largo plazo de nuestro departamento, soñarnos la Antioquia que queremos e irla construyendo para hacerla realidad. Planes como Antioquia 2040, con polos de desarrollo en las diferentes regiones del departamento, el impulso de mega obras como ferrocarril, PTI (Puente Terrestre Interoceánico), navegabilidad de ríos Magdalena y Atrato, puertos, aeropuertos, parques industriales, interconexión vial, disposición de basuras (waste to energy), etc., necesitan de nuestra determinación y de la búsqueda de inversionistas y aliados estratégicos, nacionales e internacionales, que cooperen con nosotros. Créditos mediante el IDEA (como lo ha propuesto AJR) y hacer uso de obras por impuestos.

5. Promover autonomía regional: es imperativo respaldar al gobernador entrante, doctor Andrés Julián Rendón, en la promoción y ejecución, con éxito, del referendo por la autonomía de las regiones, que le devolvería la autonomía fiscal a Antioquia. Hoy, de 30 billones que aporta el departamento, solo recibe 5 de vuelta. De lograrse la autonomía fiscal, recibiría 14 billones aproximadamente.

También apoyar el acto legislativo que se impulsará desde el Congreso, que busca dar mayor independencia a los departamentos, para que no estén sujetos a un centralismo asfixiante y que no ha sido eficaz para llevar prosperidad a todas las regiones, de un país tan grande y diverso, como lo es Colombia.

6. Tener departamentos aliados: para sacar adelante proyectos que beneficien a diferentes territorios de Colombia y que podamos trabajar conjuntamente, por ejemplo: trabajar de la mano con el departamento de Chocó el PTI y la navegabilidad del Atrato. Trabajar en planes conjuntos de seguridad con el departamento de Córdoba. Crear una gran universidad de ciencias agrícolas y ambientales en el Magdalena Medio donde confluyen los departamentos de Caldas, Tolima, Antioquia, Boyacá y Santander y un proyecto para devolver navegabilidad al río Magdalena (Fernando Correa). Hacer la gran red cultural “promotora paisa “con los departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas.

Además, para promover el referendo de autonomía regional.

7. Implementar en nuestro ADN la innovación: Medellín hoy cuenta con un gran auge turístico y recibe miles de nómadas digitales, además, como Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación, debe promover la innovación como un eje transversal para la solución de todo tipo de retos. Otro objetivo es consolidar a Medellín como ciudad inteligente (Smart City), que brinda oportunidades y una gran calidad de vida a sus habitantes. Medellín debe ser mentora de los municipios de Antioquia para recorrer este camino. Con innovación, abarataremos costos, dispararemos productividad, impulsaremos el desarrollo, seremos más atractivos, incrementaremos PIB, tendremos menos corrupción y burocracia. Esto nos dará mayor autonomía y nos fortalecerá.

Pd: ¿Cómo innovamos para agilizar la resolución de conflictos, pleitos judiciales? Las sociedades más prósperas, son las que tienen sistemas de solución de conflictos más eficientes.

8. Mejorar educación: una sociedad educada en pensamiento crítico, análisis y comprensión lectora, responsabilidad, finanzas personales, valores morales positivos, y en la que además se eduque en las carreras pertinentes y con oferta de oportunidades, más difícilmente cae en los cantos de sirena populistas de políticos megalómanos.

En las regiones, promover carreras con enfoque territorial, para que el desarrollo lo genere la misma gente de las comunidades.

Recuperar el buen rumbo del programa Buen Comienzo, para una primera infancia feliz, nutrida y educada, en valores morales positivos, no en resentimiento.

9. Promover cultura y valores: ¿qué nos une a los paisas? Con un Gobierno que incluso ha amenazado la integridad territorial del departamento, es necesario responder a esta pregunta y promover efectivamente, principalmente entre los jóvenes, el amor por nuestra tierra, costumbres, valores e historia.

Campañas culturales similares a las exitosas “Cultura Metro” o “Quiero a Medellín”, son necesarias hoy.

Vale la pena mencionar la novela del momento, Rigo”, en la que se rescatan valores tradicionales, muy asociados a la cultura paisa, como la disciplina, responsabilidad, resiliencia, determinación, la capacidad de emprender, la creatividad, etc.

10. Fortalecer la actividad cívica: todo lo anterior se facilita si se trabaja en una profunda articulación entre las administraciones municipales, la departamental y la sociedad civil. Los grupos cívicos actúan como vasos comunicantes de doble vía que ayudan en el propósito de promover el diálogo social para que se pueda tener una visión compartida de la Antioquia que queremos.

Un conjunto de ciudadanos diversos, empoderados, con oportunidades; que entienden sus derechos, pero mejor aún, sus deberes; con conocimiento, que son escuchados y tienen herramientas para apoyar los procesos colectivos, son el mejor antídoto contra el populismo de un líder individual mesiánico.

Al promover la cooperación social, se alcanzan más fácilmente los objetivos de bienestar social que buscan los diferentes entes de la administración pública. También sirve para comunicar y articular estrategias, para ser asertivos, para encontrar redes cívicas de cooperación y apoyo, para socializar buenos programas e ideas con la comunidad. A su vez, esta comunidad independiente, hará veeduría, seguimiento, observará la actuación de los gobernantes, será crítica y denunciará.

Por lo anteriormente expuesto, creo que las administraciones, que comienzan este 1 de enero, deben encaminarse para ser muy participativas, y creo que un primer paso en esa vía sería que al exitoso Comité Empresa Estado Universidad (CUEE), le fuera agregado formalmente la “S” de sociedad civil (CUEES).

Termino este artículo, manifestando la firme convicción que tengo de que en 2026 superaremos esta mala hora y saldremos fortalecidos. ¡Feliz 2024!

martes, 21 de enero de 2020

De cara al porvenir: nuevos anuncios

Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Ya avanza el año y los nuevos gobiernos locales se van asentando. Entre otras curiosidades, ambos gabinetes, tanto el departamental como el municipal, nos muestran una mezcla de profesionales muy preparada académicamente, con buena experiencia en lo público y en lo privado, donde la alta presencia femenina debe ser considerada como una importante señal de éxito.

Hace reiteradas invitaciones en su discurso de posesión el señor alcalde de Medellín a que apliquemos el POT y volvamos, no solo a mirar, sino a desarrollar y a construir en el centro de la ciudad. ¡Enhorabuena! La comuna central ofrece unas condiciones iniciales maravillosas, pues ya tiene plena disposición de servicios públicos domiciliarios. Lo que falta es un proyecto macro que la oriente y la potencie. En ese orden de ideas, recordemos que una cosa es desarrollar o construir desde cero, otra es desatrasar, es decir, ponernos al día con respecto a algún parámetro preestablecido, y otra es reconstruir.

Quisiera de la manera más respetuosa, sugerir que para potenciar el reverdecimiento del centro y de toda la comuna central, es importante no solamente generar estímulos tributarios en términos de impuesto predial y de industria y comercio para motivar a los inversionistas, a los futuros habitantes y a futuros dueños de establecimientos, sino, además, generar atractivos o estimulantes polos de atracción de todo tipo que sirvan como detonantes y generen vida y movilidad para que los inversionistas hagan sus respectivas apuestas.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Europa, Rusia y Japón estaban sumidos en un alto nivel de destrucción. Hoy por hoy, Europa se ha convertido en un museo viviente, donde año tras año centenares de millones de turistas recorren sus calles, admiran sus construcciones y valoran el carácter patrimonial de su arquitectura y los grandes tesoros que albergan sus museos.

¿Por qué no pensar una estrategia similar a la desarrollada por esos países para sacar adelante lo mandado por el POT? He aquí algunas ideas:

En términos de desarrollo o de construcción, ¿Qué tal si construimos el Museo de Historia Natural de Antioquia planteado en su momento por Expedición Antioquia 2013 en el sector de Lovaina, o construimos el Gran Centro de Espectáculos que la ciudad requiere por ese mismo sector?

En términos de desatrase, ¿Qué tal si orientamos los nuevos diseños de las rutas del sistema integrado de transporte hacia esas zonas, como un verdadero vector de redensificación para que los constructores de proyectos y amoblamientos habitacionales miren hacia ese sector?

Y en términos de reconstrucción, ¿Qué tal si en vez de seguir apostándole a la nostalgia, nos proponemos levantar de nuevo nuestros recordados y añorados grandes hitos arquitectónicos que no supimos valorar ni cuidar en su momento y construimos de nuevo el Circo España, el Teatro Bolívar y el Teatro Junín, en lugares estratégicamente definidos para que con su presencia generen y convoquen actividad ciudadana y podamos contar como ciudad con verdaderos escenarios dedicados a las artes en todas sus expresiones? Miremos lo que hoy está haciendo París con Notre Dame. La levantarán de sus ruinas y quedará esplendorosa, sin lugar a duda.

Existen los planos de esas edificaciones en Planeación Municipal. Existe la tecnología. Tenemos a nivel local instituciones como la Fundación Ferrocarril de Antioquia con vasta experiencia y contamos con Facultades de Arquitectura y Arquitectos consumados como Álvaro Sierra, Óscar Mesa, Laureano “Nano” Forero, Alejandro Echeverry, entre otros varios, que tranquilamente podrían volvernos a regalar esos añorados espacios.

Y el aspecto financiero, pues ya está inventado y nosotros apenas lo comenzamos a implementar. Empleemos las adecuadas APP para que podamos acceder a recursos y socios frescos, con vasta experiencia internacional o nacional, y hagamos posible que en 4 años de gobierno podamos de verdad hacer muchas cosas, en todos los órdenes, para bien de Medellín, de Antioquia y de Colombia.

sábado, 4 de enero de 2020

Los nuevos gobernantes


Por Andrés de Bedout Jaramillo.*

Andrés de Bedout Jaramillo
El primero de enero se posesionaron los nuevos alcaldes y gobernadores. En el caso de Antioquia, donde pude seguir estos actos de cerca, inclusive asistir a la posesión del alcalde del Municipio de Santuario, me impactó favorablemente el hecho de que pusieron a Dios y a nuestra Iglesia Católica por delante, mejor dicho se encomendaron a nuestro señor Jesucristo, invitaron al buen comportamiento de sus pueblos y muy especialmente al de sus inmediatos colaboradores y al de ellos mismos. Públicamente se comprometieron a trabajar por las clases más desfavorecidas, a buscar en sus actuaciones el bien común, a continuar las obras que dejaron iniciadas sus antecesores, a cuidar y considerar como sagrados los dineros públicos, a trabajar duro en la generación de empleos dignos y formales, con las obras públicas y el apoyo a la grande, mediana y pequeña empresa, en las zonas urbanas y rurales, a trabajar unidos, buscando objetivos comunes entre gobiernos locales y regionales, a trabajar de cara y con las comunidades, con gobiernos de puertas abiertas, de autocensura, con autocontrol, respeto, inclusión, conscientes de que la unión hace la fuerza y que las diferencias se respetan civilizadamente.

Yo estoy muy optimista, muy positivo, este va a ser un cuatrienio de mucho desarrollo y bienestar, donde la paz y tranquilidad, fruto del buen comportamiento que nos enseña la Biblia, acompañados por nuestra Iglesia Católica y de la mano de nuestro señor Jesucristo, nos van a dar las fuerzas suficientes para enfrentar los momentos difíciles que se presenten. Nuestros gobernantes estarán iluminados por el Espíritu Santo en el manejo de sus responsabilidades. Han tenido el valor de reconocerse públicamente cristianos, creyentes y practicantes de nuestra religión, de nuestros principios y valores, de la importancia de la familia en la sociedad y de la Iglesia Católica, respetando la diversidad y trabajando por la inclusión.

Para todos la educación y la calidad de la misma, ocuparán lugar primordial, para que seamos iguales y libres. Las vías de comunicación, desde las 4G hasta las placas huellas, y el internet estará a todos los rincones donde también llegarán los servicios públicos, que garantizarán la calidad de vida en las zonas más apartadas, que frenarán la migración a las ciudades y que permitirán el desarrollo de nuestros campos con las empresas agropecuarias transformadoras, como futuro de generación de empleo y de riqueza.

Se dará solución a los elefantes blancos que la improvisación, los desaciertos, la falta de mantenimiento y hasta la irresponsabilidad, han permitido su existencia, en obras públicas y privadas, perjudicando a comunidades enteras.

Todos debemos comportarnos bien, trabajar duro, estudiar duro, aplicar permanentemente los principios y valores que nos enseña nuestra religión católica, porque queremos un futuro mejor para nuestros hijos, para nuestros nietos y para nosotros mismos.

Tenemos la mejor gente, la mejor tierra, la mejor ubicación geográfica frente al mundo, el mejor clima, todas las ganas y la fuerza para salir adelante; concentrémonos en lo que debemos hacer para lograrlo.

Las condiciones están dadas, de todos depende lograrlo, con familias fuertes, tendremos una sociedad fuerte, unos municipios fuertes, unos departamentos fuertes, una nación fuerte.

Ánimo, para atrás ni para coger impulso, todos a una.