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martes, 24 de junio de 2025

No es momento de recriminar, es momento de sumar conciencias

Cristina Isaza
Cristina Isaza

Columna para un país que despierta

Este domingo miles de colombianos salimos a las calles para rechazar el atentado contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, rechazar la ola de violencia que ha vivido el país durante esta semana y, además, para solidarizarnos con las víctimas, tanto civiles como de la fuerza pública, alcanzadas por la violencia terrorista.

También fue un acto simbólico en el que expresamos nuestra preocupación por la salud de la democracia y la libertad de nuestro país, puestas en jaque por los terroristas, y por el propio presidente, quien pretende pasar por encima de la Constitución. Muchos de esos colombianos que se sumaron a las marchas, apoyaron al presidente Petro, pero hoy están expresando su decepción, su indignación o su desconcierto. Algunos lo hacen en voz baja. Otros ya se atreven a alzarla públicamente. Lo hacen con dolor, porque se sienten engañados, porque creyeron en algo que no fue.

Y es aquí donde, quienes advertimos el peligro y sabíamos que un Gobierno Petro era un “salto al vacío” para nuestra tradición republicana, debemos tener altura. No caigamos en la tentación de decir: “te lo advertí”, “ahora sí te diste cuenta”, “ingenuo”, etcétera.

Ese tipo de frases no construyen, por el contrario, alejan y dividen. Alimentan el ego, pero debilitan el propósito común: defender la democracia.

Tampoco se trata de desconocer los malos precedentes que sembramos y que como sociedad hemos tolerado, como el desconocimiento del resultado del plebiscito en 2016 y los innumerables acuerdos de paz, cada vez cargados de mayor impunidad. Hay que aprender de los errores cometidos, pero para avanzar.

Por eso les digo: no es momento de recriminar, es momento de sumar. ¡Está en juego nuestro país!

Hoy no es momento de revanchismos, sino de madurez, pues más que nunca Colombia necesita unión entre quienes, vengan de donde vengan, compartimos un mismo propósito: defender la democracia, el Estado de derecho y las instituciones. Ya no más división. Recordemos cómo nos unimos alrededor de propósitos en el año 2002 con el liderazgo del presidente Álvaro Uribe Vélez. Seguir dividiendo sería imitar el ejemplo de Santos cuando nos clasificó entre “amigos” y “enemigos” de la paz o replicar lo que lleva haciendo Petro y su proyecto político, ahondando en el resentimiento y en el odio de clases, géneros, razas, etcétera.

No importa si antes pensaron distinto y votaron diferente. Si hoy despertaron y defienden la libertad, el orden, la verdad y el respeto a la Constitución, son aliados. Y deben ser escuchados, respetados e integrados: atraerlos con argumentos hacia unas ideas prácticas, fundamentadas en el sentido común, los hechos y los datos; las cuales no suenan tan bonitas como las pintadas por ideologías utópicas, pero llevan a mejor puerto. Debemos articular redes ciudadanas que integren a los “nuevos conscientes”, visibilizar una narrativa positiva y encontrar unos puntos mínimos que nos unan en torno a una visión conjunta de la Colombia que queremos.

Hoy, quienes despiertan del hechizo populista no deben encontrar burlas y recriminaciones violentas, sino brazos abiertos y respeto por reconocer el error, además porque con frecuencia, los conversos terminan siendo los mejores difusores de los desaciertos de las políticas totalitarias. Cuando está en riesgo lo esencial, las diferencias políticas pueden posponerse.

La historia está llena de personas que rectificaron a tiempo, de ciudadanos que cambiaron de opinión con valentía, de líderes que pasaron de la ingenuidad a la conciencia. Ejemplos de ello son: George Orwell, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, André Gide, Thomas Sowell, entre muchos otros casos.

La reconstrucción y la transformación positiva de Colombia no se hará desde la venganza ni la humillación. Se hará desde el sentido común, la generosidad estratégica y la conciencia del peligro que enfrentamos.

Hoy debemos enfrentar unidos el peligro que representa el proyecto autoritario que quiere normalizar el caos, destruir los contrapesos, perseguir a los jueces, callar a la prensa, ahogar a las empresas, destruir el sistema de salud, desmoralizar la fuerza pública y dejar al país en manos de los violentos… pues si no se hace lo que el presidente quiere… entonces “guerra a muerte”.

Hoy no se trata de tener razón. Se trata de no perder la República. Porque defender la democracia no es ser de “izquierda”, de “centro”, ni de “derecha”, es ser un humano consciente y responsable.

Hoy celebro esta Marcha del Silencio y el hecho de que el país se una en torno a causas comunes no partidistas. Unidos contra la violencia y el totalitarismo, no los unos contra los otros.

Gracias Miguel por unir a un país herido, por darnos esperanza, por hacernos “pellizcar” en medio del letargo.

Y aprovecho para recordar a tu madre, la valiente Diana Turbay, quien fue enfática en no sacrificar el futuro del país y ceder a la presión narcoterrorista por su liberación.

viernes, 20 de junio de 2025

Colombia le está cambiando la agenda a Petro

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Las marchas del domingo pasado, las decisiones judiciales e institucionales y el desafortunado atentado contra Miguel Uribe, le están cambiando la agenda a Petro.

Colombia está cansada y no está dispuesta a dejarse derrotar. Cientos de miles de personas en todo el territorio, sin ser transportadas, sin ser pagadas, sin lechona ni tamal, salieron a protestar en silencio, ordenada y pacíficamente, portando camisas blancas, enarbolando la bandera de Colombia y cantando su himno, rezando por la salud y el milagro de Miguel Uribe, dejando claro que la democracia, la justicia, la separación de poderes, la unidad, la familia y las instituciones, son nuestra razón de ser.

No nos las vamos a dejar arrebatar nuestro país por un presidente indigno, que está enfermo de la cabeza, sumido en su afán de destrucción de los tejidos social e institucional y de la economía nacional.

Queda claro, con todo respeto y acatamiento, que lo que la gran mayoría de colombianos queremos, independientemente de ideologías, partidos y condición social, es:

1. Que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, como entidad encargada investigar al presidente, en cumplimiento del art. 109 de la Constitución Nacional, trámite rápidamente los procesos que por indignidad cursan en su despacho; ya se han superado los términos establecidos. Los diferentes cuerpos colegiados (Senado, Cámara, asambleas y concejos) exigieron a la Comisión de Acusaciones agilizar los procesos por indignidad.

2. Que la Corte Suprema de Justicia inicie los procesos penales contra los integrantes de la Comisión de Acusaciones, denunciados por prevaricato.

3. Que el Consejo de Estado, que ha suspendido provisionalmente el llamado decretazo, se pronuncie de fondo, al igual que La Corte Constitucional, en defensa de la separación de poderes establecida en nuestra Constitución Nacional. Afortunadamente la Registraduría, no dio trámite a la orden de citar a consulta popular para el próximo 7 de agosto.

4. Que los candidatos presidenciales opositores al Gobierno, que se manifestaron en la marcha del silencio, definan temas comunes en los que se identifiquen, para darle cabida al grito de unidad de la mayoría de los colombianos que marchamos silenciosamente el domingo pasado, con miras a que en la consulta de marzo de 2026 podamos escoger un candidato único para enfrentar al comunismo que nos ronda desesperadamente.

5. Que el Consejo de Estado se manifieste rápidamente sobre el decreto que permite el rompimiento de la regla fiscal.

6. Que la Contraloría y la Procuraduría, pongan la lupa en los contratos u órdenes de prestación de servicios que el Gobierno nacional está utilizando con fines electorales y en los gastos en eventos públicos (tarimas, sonido, refrigerios, transporte, bodegueros y youtubers, etcétera) para fomentar la polarización, la desunión y el odio, además de la invitación al incumplimiento de la Constitución Nacional y la ley, con fines netamente electorales y dictatoriales.

7. Que el Congreso, culmine el estudio y aprobación de la ley laboral, que concilie los intereses de los trabajadores y proteja a las empresas.

8. Que la fiscalía y los jueces decidan la violación al interés general, cuando unos pocos paralizan el transporte público de millones.

9. Que los empresarios grandes, medianos y pequeños, sigan trabajando duro, para aguantar estos 13 meses que faltan de este Gobierno, sin desistir en sus empeños, satisfaciendo las necesidades de bienes y servicios de todos los colombianos.

10. Que la fuerza pública logre contener a los delincuentes violentos, en la mejor forma posible, superando las limitaciones de acción impuestas por Petro.

11. Que las elecciones para Congreso y Presidencia se realicen en las fechas establecidas.

Cada día que pasa van apareciendo líderes y héroes. Esta semana fue el doctor Gaona, que, con sus profundos conocimientos jurídicos, destruyó las teorías locas del nuevo ministro de Justicia, que a toda costa quiere darle piso jurídico a la dictadura Petro y graduarse como uno de los principales dirigentes de la pretendida dictadura que nos quieren imponer, al mejor estilo venezolano.

No podemos desfallecer, tenemos que orar mucho, pedirle fuerza y sabiduría al Espíritu Santo, para poder seguir luchando contra estos demonios (Petro, Benedetti, Montealegre y Saade), que, con sus compinches, van a seguir tratando de imponernos su agenda del mal, pero no nos vamos a dejar, los buenos somos más.