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martes, 2 de septiembre de 2025

De cara al porvenir: mantenerse ocupado

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Siendo respetuoso de las actividades, hobbies, preferencias y ejercicio pleno de la libertad y el albedrío de cada quien, los humanos generalmente estamos ocupados en algo, o en busca de ocupación, con las muy respetables excepciones de cualquier actividad humana.

Ahora bien, ¿Por qué esa predisposición a mantenernos ocupados física y/o mentalmente?

*Dentro de las múltiples posibles respuestas están algunas como estas:

*Hay que trabajar para sobrevivir. Argumento contundente.

*Se quieren aprovechar las capacidades y potencialidades de cada uno. Nada más pragmático.

*Hay que trabajar para no pensar. Resignación.

*Tener la posibilidad de disfrutar la vida como principio. Excelente opción.

*Se quiere contribuir a construir un mundo mejor. Loable.

*Hacer muchas cosas para demostrarse a sí mismo de lo que se es capaz. Alto nivel de exigencia propia.

*Se quiere que a los integrantes del entorno más próximo no les falte nada. Muy responsable.

*Deseo permanente de aprender y asimilar conceptos y teorías para sentirse más ubicado en el mundo. Bienvenido a la realidad.

*Búsqueda de relacionamiento social al trabajar con otros compartiendo objetivos y proyectos. Buena estrategia.

*Desarrollar espíritu de competencia entre un círculo particular de humanos. Adquirir resultados que ayuden a posicionarse ante los demás.

*Se está tan aburrido y desubicado en el planeta que se sobrecarga de actividades para mantener la mente ocupada y no pensar en la desdicha de una vida insulsa. Buen remedio para la angustia interior.

*Se es obsesivo por alguna situación y entonces todo el tiempo posible se dedica a su realización o desarrollo. Lo cual permite distraer la mente y alejarse de la realidad, sintiéndose, además, útil.

*Al no tener expectativas intelectuales pues se recarga de trabajo para mantenerse ocupado y entretenido. Es una opción muy común.

*Vivir en función de los otros para precisar objetivos de vida. Una forma de justificar la existencia.

*El sano equilibrio postulado desde épocas inmemoriales de que mente sana en cuerpo sano es el requisito para una vida plena, debe ser reivindicado.

Ya el budismo sugiere 8 horas de trabajo, 8 horas de recreación y 8 horas de descanso.

Lo que cada vez se clarifica más con los años es que se debe tener un propósito claro de vida por el cual luchar.

No importa cuál sea su propósito individual, siempre y cuando no afecte ni irrespete a los demás.

Ya sea un ser sociable o un ser que ame su soledad, lo importante es que finalmente no sobrelleve la vida con un vacío existencial.

La vida es una y no es repetible.

La felicidad está en momentos y vivencias particulares y temporales.

Ojalá aprendamos a vivir el hoy, sin dejarnos atormentar con el ayer y sin postergar nuestros objetivos hacia un futuro que no sabremos si viviremos.

Como postura filosófica, el existencialismo y el hedonismo nos proporcionan algunas señales:

El existencialismo, en su núcleo, sostiene que la existencia precede a la esencia. Esto significa que el ser humano nace sin una naturaleza o propósito predefinido, y es a través de sus acciones y elecciones a lo largo de la vida que define su propio ser. La libertad y la responsabilidad individual son centrales en esta filosofía, ya que cada persona es plenamente responsable de sus decisiones y de la creación de su propio significado y propósito en la vida.

El pensamiento máximo sobre el hedonismo, según Epicuro, es que la felicidad, que se define como la ausencia de dolor y la búsqueda del placer, es el bien supremo y el objetivo principal de la vida. El hedonismo, en su forma más pura, busca maximizar el placer y minimizar el dolor a través de la satisfacción de deseos, tanto físicos como mentales. Sin embargo, se debe tener cuidado con los placeres excesivos o innecesarios, que pueden llevar al dolor a largo plazo. 

Finalmente, retomando un dicho muy nuestro, “Soñar no cuesta nada, ni paga impuestos”.

¡Vamos pues a vivir la vida!

Nota final: Descanso eterno para la doctora Zoraida Gaviria Gutiérrez, maestra, colega y amiga.

viernes, 5 de junio de 2020

Intereses

José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
No me refiero a los reconocimientos económicos que las entidades bancarias le dan al dinero que se invierte con ellos para que produzca unos réditos. Por cierto, pasan por días difíciles y sus tasas están bajas, de modo que al menos si no se gana mucho, que no se pierda, es lo que uno desea, movido por el interés de tener buenos intereses.

Aludo hoy a los anhelos muchas veces manifiestos, casi siempre ocultos, que se dan en nuestras relaciones con los demás, llámense interpersonales, comerciales, laborales, internacionales. Parece ser que muy poco, casi nada, se da con gratuidad. En general existen motivaciones, algunas ordenadas, otras desordenadas, que jalonan esas relaciones. Por ejemplo, “Amigo cuánto tienes, cuánto vales, principio de la actual filosofía” cantamos por ahí, para decir que hay amigos de ocasión: si eres triunfador exitoso, si te va bien económicamente, acudirán a ti, estarán a tu lado, correrán prestos a hacerte los favores que quieras, pero si te va mal, estás endeudado, en crisis, “llevado de la inmunda”, ignoran conocerte, se desaparecen, ya no eres relevante.

Muchos, por eso, cual perros, les encanta “batir la cola” del modo más servil y obsecuente ante quien es interesante porque detenta el poder y puede ofrecer prebendas y reconocimientos. Esos turiferarios, lambones y cepilleros de ocasión pululan. En tanto puedas serles útil, serán incondicionales contigo. Esos son sus intereses.

En estos días de pandemia he visto que se han movido otro tipo de intereses. Los politiqueros de marras, oportunistas gananciosos, que han aprovechado la crisis para ganar puntos de cara a las futuras elecciones. ¿Les interesa el pueblo y su suerte? ¡Por supuesto que no! Solo les interesa su imagen y su popularidad. Entonces se acercan a “ofrecer puentes donde no hay ríos”, como dice la canción, para engatusar ingenuos, mojar prensa y aparecer en la difícil coyuntura como héroes salvadores. Aparentan gestionar ayudas, mediar en dificultades, ofrecer auxilios. Payasos.

En el sector salud, con todo respeto, veo también sus intereses. ¿Pensábamos que encerrarnos era para cuidarnos? Aparentemente sí, pero en realidad era porque la capacidad hospitalaria se desbordaría pronto si no nos recluían. Había que proveerse de más camas y estar mejor preparados. ¿Pensábamos que nos dejaron salir porque la pandemia estaba controlada? Aparentemente sí, pero en realidad era porque los hospitales estaban medio vacíos y sus UCI, que les renta importantes ingresos, estaban al 20% de su capacidad. Entonces se abrieron temporalmente las compuertas para que se infecten potenciales clientes y este negocio tampoco quiebre, y no solo para reactivar algunos sectores de nuestra economía. Ya lo dijo la alcaldesa de esta comarca: cuando lleguemos al 50% de la capacidad de las UCI, ella entrará a tomar control del asunto y seguramente tendrá que estrechar o cerrar de nuevo las compuertas. Intereses.

De modo que lo que aquí digo es a modo de “petite apéritif”, porque todos podríamos hacer el interesante listado de variados intereses que se agitan por doquier. Nada, casi nada, es gratuito y sincero. Siempre hay intereses de por medio.