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martes, 4 de abril de 2023

¡Hagámonos pasito!

Por José Alvear Sanín

José Alvear Sanín

De vez en cuando conviene recordar gracejos de esos que todos conocemos, como el del odontólogo y su paciente. Desesperado por el dolor el paciente agarra las partes íntimas del profesional, y cuando este grita, el primero le propone: ¡Hagámonos pasito!

La sociedad, en todos sus sectores, amenazada cada día de manera más grave por Petro, quisiera exigirle que “nos haga pasito”. Pero como no estamos en iguales condiciones, mientras él nos ataca, apenas podemos responder débilmente, con la vaga esperanza en la posible futura operancia de las “instituciones”. En realidad, lo que ocurre es que Petro “nos hace duro” y nosotros solo podemos “hacerle pasito”.

En los últimos días, ante la débil posición de los partidos frente a sus descabelladas propuestas, el gobierno ha apelado a mayores dosis de mermelada. Es muy posible que esta sea muy superior a la disciplina partidista, porque diariamente se incrementa el costo de los votos recalcitrantes en el Congreso.

Aun si el gobierno conserva el control del legislativo, bien puede ser que prefiera el cómodo expediente del autogolpe a la fatigante compraventa de votos. Al fin y al cabo, una dictadura comunista se deshace de las formas democráticas lo más rápidamente que le es posible.

De ahí que el autogolpe puede producirse, bien sea de manera directa, como el que puede presentarse en un 1° de mayo ante una Plaza de Bolívar de multitudinaria, vociferante y levantisca turba, o de manera indirecta, si el gobierno se decide por convocar la constituyente que reclama el ELN para completar la revolución.

Ambos escenarios para consolidar la revolución son horrendos, pero posibles dentro de la praxis que comparten Petro y Eliécer Erlindo Chamorro, máximos y fementidos agentes confabulados en el mismo plan.

Como la esperanza es lo último que se pierde, algunos confían en las elecciones, donde a los candidatos de la maquinaria (oficial, mediática y narco financiada), se oponen docenas de aspirantes a los que la ambición o la vanidad impiden unirse. Otros miran hacia unas Fuerzas Armadas ahora dirigidas por sargentos y cabos, porque docenas de oficiales superiores siguen pidiendo la baja.

Sin desconocer la importancia de una hábil e inteligente acción política continua, enérgica e indoblegable, lo más importante ahora es insistir en la necesidad de una resistencia unánime, inflexible y permanente de todos los sectores sociales, antes de que el país acabe de caer en el abismo al que lo tienen destinado.

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Como estamos recordando viejas historias, veamos la del alacrán que logró convencer a un sapo para que lo pasara al otro lado del río, pero en vez de agradecer el servicio, el arácnido picó de muerte al batracio diciéndole:

—¡Lo lamento! ¡Soy así y no puedo cambiar!

jueves, 11 de agosto de 2022

Vigía: desde la izquierda neogranadina

Coronel John Marulanda (R)
Por John Marulanda*

Lo noté abrumado, trémulo, por instantes lloroso. Nunca pensó que podría ser presidente en un Estado gobernado por la burguesía y con un desarrollo económico superior a cualquier otro país pos pandémico en la región.

Lo que dijo

Con 51 millones de almas acostumbradas a la violencia inmisericorde del narcotráfico, Colombia eligió al contradictor armado del sistema, posteriormente convertido a la civilidad, actor protagónico de la política criolla y cuestionado alcalde de Bogotá. Sus sueños de convertirse en una figura continental, como lo manifestó en su simbólico discurso custodiado por la espada de Bolívar, con la que se amistó desde 1974, pronto pueden verse deteriorados por la cruda realidad del prometer: del dicho al hecho, hay mucho trecho y que tenga ojos para la espina quien quiera admirar la rosa, dijo el inglés Óscar Wilde. Esas espinas están esperando al recién posesionado presidente, quien aún fantasea con una Colombia en paz total y sin divisiones.

Sus alusiones al incremento del comercio con África y Oriente Medio nos recuerdan el millón de hectáreas entregadas por Miraflores a los iraníes, mientras el avejentado canciller Leyva por un lado y la bancada de las FARC, por el otro, se reunieron con los delegados de la teocracia iraní y entretanto el avión piloteado por súbditos de la Yihad sigue retenido en Buenos Aires, pese a las rabietas de Maduro.

“Volveremos a construir distritos de riego con el Ejército y casas campesinas y caminos vecinales con los soldados de la Patria. Ejército, sociedad y producción pueden unirse en una nueva ética social indestructible. Los helicópteros y los aviones, las fragatas, no solo sirven para bombardear o disparar, también sirven para crear la primera infraestructura de la salud preventiva del pueblo colombiano”, dijo en su nada agresivo, nada incendiario y conciliador discurso. Pronto veremos a los soldados repartiendo comida al casi 50 % de los colombianos (DANE) que no pueden comer sino dos veces al día. Estilo CLAP.

La inteligencia militar, según Petro, no se debe dedicar a espiar a los enemigos políticos, a periodistas o a quienes piensen diferente, sino a buscar los autores y casos de corrupción, de los cuales no hay excepción en el Mando y la jerarquía militar.

Diálogos, Mindefensa y policía

Preveo una negociación difícil con las organizaciones narcoterroristas del ELN, que ya se manifestó a favor del reinicio de su quinto intento de diálogo, interrumpido por Duque después del bombardeo a los alumnos de la Escuela General Santander; con las FARC, que pronto enviaron un video manifestando su intención de reincorporarse a cualquier negociación y con el Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas, como las llama el Ministro de Defensa, organización criminal que ha enviado un comunicado expresando su idea de negociar con el nuevo gobierno.

Iván Velásquez, nombrado Mindefensa, experto en crimen organizado transnacional y corrupción, tendrá la grave responsabilidad de transformar la Fuerzas Militares en una guardia pretoriana que garantice la seguridad de quienes están en el poder, más que a la defensa de la constitución o el combate efectivo a los grupos armados irregulares.

Una reciente carta de un concejal del partido Alianza Verde, propone una “reforma popular y estructural a la policía que inspire confianza y sume para la paz” y esto nos lleva a la realidad ya manifestada por el nuevo ministro de Defensa de sacar la policía de su ministerio y trasladarla a un nuevo ministerio de la Paz, Convivencia y Seguridad, sin notificar los costos colaterales de tal movimiento. Y sobre el Esmad, (Escuadrón Móvil Anti Disturbios), dijo Velásquez “con seguridad (…) como se ha conocido, no puede continuar”, cambiará o desaparecerá. Panorama difícil para los militares y policías quienes brindaron su respaldo al nuevo mandatario, especialmente en la búsqueda de la tranquilidad social.

“…desde el socialismo, gobernará con los postulados de la izquierda radical”, replicó la oposición en la voz de la Cabal, la Valencia y la Holguín del Centro Democrático de Uribe.

Adendo: antier por la tarde, el ministro de defensa venezolano Padrino, desde Fuerte Tarapaima, en Barquisimeto, Lara, anunció la orden de Maduro de tomar contacto inmediato con el ministro de Defensa colombiano para iniciar acercamientos militares. El texto parece estar escrito bajo el entusiasmo de los military army games que por primera vez designan como subsede a Venezuela. Soldados rusos, chinos, iraníes, uzbekos, abjasios y bolivianos, entre otros, involucrados en este sniper frontier exercise, parecen haber encendido la llama de la amistad revolucionaria entre países latinoamericanos. Petro declaró que por ahora hay otras prioridades. Entretanto los militares colombianos, otean con recelo.