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martes, 26 de noviembre de 2024

De cara al porvenir: visicitudes verdes

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

A quienes nacimos a finales de los 50 y posteriores, nos ha correspondido la alegría y el privilegio de celebrar cada uno de los títulos obtenidos en el ámbito nacional e internacional por nuestro amado “Rey de Copas”, el Atlético Nacional, a excepción del primer título por allá en 1954.

Pero teniendo en cuenta los recientes nefastos acontecimientos en el partido entre Nacional y Junior, con decisiones que como siempre atentan contra la integridad y los intereses de un Club que en 2016 fue declarado por la FIFA como el mejor equipo del mundo en cuanto al llamado juego limpio (Premio Fair Play de la FIFA  2016) y que por primera vez, un equipo no europeo conquistara el reconocimiento de mejor club del mundo en el ranking anual que elabora la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) desde 1991, me permito traer del pasado, la siguiente reflexión.

Haciendo un recorrido histórico y apelando a la memoria, a los hinchas del Atlético Nacional nos ha correspondido también sufrir con eventos deportivos y extradeportivos que en su momento fueron grandes tragedias para la verdadera hinchada verdolaga.

Hemos sido 12 veces subcampeones a nivel local: 1955, 1965, 1971, 1974, 1988, 1990, 1992, 2002-I, 2004-I, 2004-II, 2018-I y 2023-I, lo cual evitó que gritáramos a todo pulmón ¡Qué viva el Campeón!

En el campo internacional 1 vez subcampeón de la Copa Libertadores –perdimos la final con Gremio de Brasil– en Copa Sudamericana 3 veces: Subcampeón (2002, 2014 y 2016).

Fuimos testigos de la manera improcedente como fue acusado y luego siendo el primer extraditado en la historia del país al doctor Hernán Botero Moreno, artífice indiscutible de lo que hoy es Nacional. ¡No podemos ser ingratos!

Imborrable la imagen del gol olímpico que nos marcó Ángel María Torres del Deportivo Cali dirigido en ese momento por Bilardo, en el último minuto de un partido del cuadrangular final de 1978 que nos sacó de la participación en la Copa Libertadores del siguiente año.

El 17 de enero de 1982 y después de haber salido campeón en el torneo anterior, muere en Medellín, el maestro de los maestros, el inolvidable Oswaldo Juan Zubeldía, cuyas honras fúnebres antes de su último viaje a su país natal, se convirtieron en un verdadero duelo dentro de la fanaticada verde, quienes lo acompañamos para despedirlo en el Coliseo Cubierto.

Para 1990 aparece una figura insondable, la del presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol, Nicolás Leoz, en cuyo período Atlético Nacional sufrió diferentes tipos de persecuciones, entre ellas la anulación de un partido de local por cuartos de final ante Vasco da Gama el cual quedó 2-0 a favor de Nacional. Luego vino la anulación del partido y su repetición el 13 de septiembre en el Estadio Santa Laura de Santiago de Chile que también ganó Nacional, esta vez 1-0 con gol de Niver Arboleda, pasando así a la siguiente ronda.

En 2016 como Flamante Campeón de la Copa Libertadores, Nacional compitió en Tokio en el Mundial de Clubes y en el primer partido semifinal ante Kashima Antlers, se estrenó en famoso VAR y como cosa rara, para evaluar una jugada que obviamente perjudicó a Nacional que finalmente cayó 3-0.

Historial aparte merece el recuerdo de aquellos jugadores que pasaron por Atlético Nacional y que fueron asesinados por diferentes circunstancias:

Omar “Torito” Cañas: febrero de 1993.

Andrés Escobar: julio de 1994.

Juan Guillermo Villa: enero de 2000.

Albeiro Uzurriaga: febrero de 2004.

Martín Zapata: abril de 2006.

Felipe Pérez: octubre de 2006.

También falleció de manera increíble nuestro “Varón” Herman “El Carepa” Gaviria, víctima de un rayo el 24 de octubre de 2002.

Recientemente nos ha entristecido el fallecimiento de Raúl Navarro Paviato, el primero de los grandes arqueros que ha pasado por nuestro equipo y el de Pedro Sarmiento, el polifuncional centrocampista del inolvidable y glorioso “Kínder de Zubeldía” y luego, un exitoso técnico.

El 28 de noviembre de 2016, en un accidente aéreo, pereció casi la totalidad del equipo Chapecoense que venía a jugar el primer partido de la final de la Copa Suramericana a la ciudad de Medellín, para la cual el Atlético Nacional era archifavorito.

Unas son de cal y otras son de arena.

Han sido muchas las alegrías, pero también muchos los tropiezos que hemos tenido que sobreponer quienes somos hinchas del mejor equipo del país y uno de los grandes de Suramérica: el Atlético Nacional.

¡Verdeeeeeeeeeeeeee¡

martes, 25 de junio de 2024

De cara al porvenir: falta de competitividad

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Aun cuando este título inmediatamente nos transporta al mundo de la globalización, del comercio internacional y de las economías internacionales, quiero adentrarme al concepto desde lo meramente futbolístico, a partir de las experiencias que vivimos en el fútbol profesional colombiano.

En nuestro pequeño entorno, se le vino el mundo encima al seleccionador nacional Juan Carlos Lorenzo –hasta ahora exitoso en las eliminatorias al mundial y con varios partidos amistosos, con un total de casi 20 fechas en calidad de invicto y en espera de un examen final complejo como lo es la Copa América a la cual Colombia debe aspirar a ganar– cuando respondió ante la pregunta de por qué no convocaba jugadores del torneo local y contundentemente respondió que nuestro campeonato no era competitivo.

Puede que la respuesta no sea políticamente correcta, pero es absolutamente cierta.

Los argumentos los podemos encontrar desde varios frentes: primero, fuera de los técnicos nacionales Gabriel Ochoa Uribe, Francisco Maturana, Hernán Darío Gómez, Juan Carlos Osorio, Reinaldo Rueda y nuestro malogrado Luis Fernando Montoya, ningún otro ha tenido la preeminencia local y la relevancia internacional al salir como campeón o participar en finales de torneos internacionales en el ámbito profesional o de selección de mayores.

De resto, son técnicos nacionales rendidores en lo local, poco ambiciosos, cuyo principal objetivo es “quedar entre los 8” para poder participar en los cuadrangulares semestrales finales y de pronto quedar clasificados ya sea para participar de manera directa o de repechaje en la Copa Libertadores o en la Copa Suramericana del año siguiente, torneos en los que con muy altas probabilidades y con las excepciones propias de toda actividad humana –Atlético Nacional, Once Caldas e Independiente Santafé–, no se conseguirá absolutamente nada, salvo permanentes y continuados fracasos.

Esto aplica también para la casi totalidad de técnicos extranjeros que llegan sin merecimientos y sobre todo sin haber obtenido logros internacionales, lo cual nos ayuda a sumirnos en una mayor mediocridad en cada campeonato. El factor diferencial entre los técnicos locales y los extranjeros es casi inexistente.

Caso aparte, cuando hablamos de un Zubeldía, de un Bilardo antes de ser campeón mundial, de un Luis Cubilla y, por qué no, de un Pelusso, campeón de la Copa Suramericana con Santafé y algunos otros ganadores de torneos de menor nivel.

Para peor, nos circulamos y reciclamos técnicos y jugadores que fracasando en un equipo son anunciados como los salvadores de otro equipo para la siguiente temporada, embarcados en una espiral permanente de ensayos y fracasos.

Mientras no salgamos a la cancha y enfrentemos los distintos campeonatos con la mentalidad ganadora y con el único objetivo de ser campeones, no pasará nada y seguiremos obteniendo los mismos pobres resultados.

Los Gameros, los Torres, los Pinto, los Bodhert, los Restrepo, los González, los Herrera, los García, los Sarmiento, los Álvarez, los Márquez, los Rivera, los Reyes, y todos los demás, incluyendo los técnicos extranjeros, son buenos, pero no marcan la diferencia y no tienen, en la mayoría de los casos, una trayectoria internacional exitosa que los respalde.

Acompaña lo anterior el efectismo en resultados, lo que ha generado una gran inestabilidad entre los técnicos que se contratan y quienes ante 4 o 5 resultados malos son cambiados abruptamente, usualmente por uno de los conocidos que está sin equipo y que acaba de fracasar en el último que dirigió.

Segundo, los directivos son gente muy importante, pero gente que no sabe en la mayoría de los casos cómo manejar equipos de fútbol y menos, verdaderos clubes de fútbol. Directivos como Alex Gorayev, Hernán Botero Moreno o Gabriel Camargo ya no se volvieron a ver. Desde la composición de sus dueños, donde hay de todo tipo de personas, hasta la estructuración organizacional de cada equipo se ven improvisaciones propias de equipos recién fundados, no de equipos como los colombianos donde la mayoría tiene más de 50 años de funcionamiento y una pretendida experiencia que no se ve, lo cual debería darles capacidades gerenciales para estructurarlos como verdaderas empresas con afiliados o accionistas, sede administrativa y deportiva propia, escuelas, caza talentos, mercadeo internacional y sobre todo, resultados.

Tercero, aquí le llamamos “proceso” a cualquier cosa, en el entendido que un proceso debe tener un inicio, una razonable continuidad, pero, sobre todo, resultados exitosos.

Un proceso serio incluye la conformación de un buen equipo, políticas y estrategias establecidas para la ubicación y contratación de verdaderos refuerzos locales e internacionales, una clara política y un proyecto definido de divisiones inferiores, lo que hoy llamamos a boca llena como “cantera”, que sirve para identificar, fundamentar, moldear y visibilizar nuevos prospectos que deben ser iniciados en el juego del profesionalismo antes de venderlos con una inexplicable extrema prontitud al mejor postor.

Si un jugador a contratar ya sea nacional o extranjero no ofrece factores diferenciales evidentes, es claro que será un fracaso y una gran frustración.

Un equipo competitivo requiere mínimo de una columna vertebral básica constituida por un excelente y muy experimentado arquero, un defensa central líder, un volante creativo y un delantero goleador. De no lograr estructurar esa columna básica, el equipo se enredará tratando de sobre aguar de partido en partido. Recordemos que los jugadores amateurs ganan partidos, pero los jugadores experimentados ganan títulos.

Lo anterior con excepciones contundentes como lo acontecido con Atlético Nacional con el inolvidable “kínder” de Zubeldía, con distintos arqueros que desde jóvenes demostraron ser unos verdaderos fenómenos como Higuita, Ospina, Mier y por qué no, Marquínez. Con defensas centrales como Andrés Escobar, Aquivaldo Mosquera, Luis Fernando Suárez, Davidson Sánchez, Carlos Cuesta. Laterales como Gerardo Moncada, Gilberto Salgado, Víctor Luna, Jorge Porras, Camilo Zúñiga. Mediocampistas como Hernán Darío Herrera, Jorge Peláez, Norberto Peluffo, Pedro Sarmiento, Carlos Gutiérrez, Herman Gaviria, Néider Morantes, Fredy Totono Grisales, Sebastián Pérez, Sebastián Gómez. O delanteros como Víctor Hugo Aristizábal, Juan Pablo Ángel, John Jairo Trellez, Carlos Ricaurte, Gabriel Barrabás Gómez, Juan Jairo Galeano, Marlos Moreno.

En cuarto lugar, las fanaticadas y los medios de comunicación merecen ser tenidos en cuenta pues hacen parte fundamental del ambiente futbolístico que enmarca la actividad y que lo convierte en un verdadero espectáculo de masas y en uno de los principales entretenimientos en el planeta.

Quinto. Gran responsabilidad tiene en el ámbito global una de las principales multinacionales del mundo: la FIFA. Sus decisiones, los reglamentos, la definición de sedes y la organización de torneos oficiales, así como garantizar que los arbitrajes sean idóneos y objetivos son sus máximas responsabilidades.

Como podemos observar, este pequeño gran mundo que es el fútbol, nos permite establecer analogías entre el mundo empresarial general global y esta actividad.

No podemos seguir esperando que nuestro futbol profesional colombiano sea competitivo, cuando al llegar a una final no llegan los mejores –porque no los hay–, solo aparecen los menos malos.

Le doy toda la razón al profe Lorenzo.

Nota: por último, y como una postura absolutamente personal, no estoy de acuerdo con que, en el mundo, sean las casas de apuestas las patrocinadoras de los campeonatos o de algunos equipos.

martes, 27 de febrero de 2024

De cara al porvenir: un equipo sin alma

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Qué pereza tener que insistir con el tema de nuestro muy amado equipo Atlético Nacional, pero lo malo de ser grande es que al colocar la vara muy en alto, sube obviamente el nivel de exigencia de los públicos de interés, y en este caso, de nosotros los hinchas de a pie.

Lamentablemente, en lo deportivo, fuera de querer ganarlo todo como es apenas obvio, el tema de sacar jugadores de la cantera para visibilizarlos y venderlos prontamente al mejor postor, pues beneficia el flujo de caja, pero impide desarrollar cualquier tipo de los mal llamados procesos que se invocan.

La estrategia de reenganchar veteranos que fueron referentes en años anteriores no deja de tener su lógica, siempre y cuando no lleguen ya muy pasados de años, pues lo que se genera es poco aporte en lo futbolístico y desgaste de su bien ganada imagen ante la fanaticada.

Otro aspecto recurrente es la pésima visión para contratar refuerzos extranjeros. De pronto desde la llegada de “Moralito”, hace ya casi 20 años, no ha habido ninguna figura deslumbrante y si una gran cantidad de jugadores mediocres y malos.

Hay que cambiar la forma de ubicar, contactar y contratar verdaderos refuerzos extranjeros.

Otro aspecto es el asunto de los técnicos: Hoy Bodmer, tiene 42 años. Pacho Maturana ganó la Copa Libertadores a sus 40 años. Bolillo Gómez, de 35 años, quedó campeón. Luis Fernando Suárez, a los 40 años, quedó campeón. El Sachi Escobar, a sus 41, quedó campeón, y Juan José Peláez lo hizo a sus  36 años.

El tema de la edad es importante pero el que es bueno es bueno.

También hemos tenido técnicos adultos y maduros que han dado excelentes resultados, como Curti, López Fretes, Zubeldía, Cubillas, Osorio y Rueda entre otros tantos.

De igual manera hemos tenido verdaderos líderes dentro de la cancha, jugadores que le ponen el alma al juego y contagian a sus compañeros. Y que hoy lamentablemente escasean.

Recordemos en los años 70 al “Zurdo” López, a Retat, a Sarmiento, a Maturana.

En los años 80 a Andrés, a Alexis, a “Barrabás” Gómez, a Leonel.

En los 90 a Aristi, a “Carepa” Gaviria, al “Chicho” Serna.

En los 00 al “Ringuito” Amaya.

En los 10 a Juan Pablo Ángel en su segunda etapa, a Mejía, a Henríquez, a Macnelly, a Sebastián Pérez.

En los 20, como único rescatable a Sebastián Gómez y hoy en día, pues estamos huérfanos de “Capo” dentro de la cancha, lo cual se evidencia cuando cada vez es más frecuente encontrar jugadores que tienen el balón y abren los brazos impotentes, al no encontrar con quien jugar.

Ni hablemos de los dirigentes: Un Hernán Botero, un Sergio Naranjo, un Juan Carlos de la Cuesta, hasta el momento han sido irreemplazables.

Tuvimos la fortuna de la llegada de la Organización Ardila, pero como todo en esta vida, en este momento de la historia, pareciera que el Club más grande de Colombia ya no es de su principal interés y estamos cayendo en la equivocada figura de que los hijos del dueño entren a los cargos directivos, lo cual no ha funcionado ni funcionará. En Colombia hoy tenemos varios penosos ejemplos.

Toda esta retaíla es un triste desfogue ante la impotencia de ver como un gran equipo, el más grande del país, a pesar de que recoge algunos triunfos, por miopía administrativa y deportiva, por falta de visión, de estrategia y de buena gerencia ha dejado de ganar todo lo que se quiera proponer.

Sigamos haciendo fuerza por nuestro equipo amado.

NOTA 1: Influenciados por los actuales patrocinadores del campeonato que hoy se denomina Liga, las grandes empresas de apuestas –con lo que no estoy en nada de acuerdo–, se ha magnificado, con la aquiescencia de los analistas y los narradores, aquello de la DATA, que sirve para justificar lo injustificable. Para mí, la única DATA que sirve son los goles y los puntos.

NOTA 2: Se ha dicho que la responsabilidad deportiva la tiene la comisión técnica, el cuerpo técnico y obviamente el director técnico.

Sin embargo, las contrataciones y los contratos pasan directamente por la Junta Directiva y el presidente, quienes ante los fracasos deportivos también deben aceptar y reconocer su responsabilidad.

Hay que reconocer que lo que está en juego en términos económicos no es de poca monta y que las continuas decisiones desacertadas de los dirigentes y la falta de resultados del director técnico hacen que un equipo como Atlético Nacional vea con alto riesgo e incertidumbre, el poder acceder a los premios establecidos por pasar a las diferentes fases, a los octavos de final, a los cuartos de final, a las semifinales, o llegar a la final y ser subcampeón o campeón.

Llegar a la final del torneo le da 7 millones de dólares al perdedor y 18 millones de dólares al ganador.

No estamos hablando de cifras de poca monta, por lo que quienes tienen la responsabilidad de conducir al equipo en lo administrativo, en lo económico y en lo deportivo deben tener la entereza de aceptar sus errores y proceder en consecuencia, renunciando, como lo hace cualquier ejecutivo de talla.

Adjunto la tabla de premios establecidos por la Conmebol para la Copa Conmebol Libertadores de 2023, torneo que es el premio al cual todos los equipos quieren acceder en esta parte del continente. Todavía no se han actualizado los valores para el 2024.




lunes, 22 de enero de 2024

Editorial: sucesos de la semana 32


Esta nueva editorial para El Pensamiento al Aire, Antonio Montoya H. inicia por evaluar las dos visiones que presentaron en Davos, Suiza, Gustavo Petro y Javier Milei, y también se refiere al nombramiento de Aldo Cadena como presidente de la Nueva EPS; la creciente participación de exguerrilleros del M19 en el actual Gobierno; sobre el periódico Vida del presidente Petro; sobre el asesinato del fiscal que investigaba la toma del canal de televisión en Ecuador y concluye invitando al buen comportamiento en este nuevo inicio del fútbol colombiano. No dejes de verlo.

martes, 14 de septiembre de 2021

De cara al porvenir: el fútbol, ¿un supra Estado?

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

En diferentes ámbitos de la vida diaria existen una serie de normas absurdas y arbitrarias que se convierten en parte del paisaje y se asumen como normales, hasta cuando tales normas nos impactan negativamente. En esta oportunidad es el Atlético Nacional, ya que algunos de sus jugadores y sus hinchas quienes padecemos en carne propia tal situación.

A lo largo de la historia la organización que rige el fútbol en el planeta, la FIFA, ha generado un marco normativo propio con el que pretendieron blindarse frente a las normas de los diferentes países afiliados. Por ejemplo, durante muchos años se burlaron de las normas laborales y generaron una nueva modalidad de esclavismo. En Colombia es emblemático el caso de Nelson Gallego a quien el dueño de un equipo, el señor Gabriel Camargo Salamanca, bloqueó para el deporte: no lo dejaba jugar en el Tolima ni permitía su transferencia a otro club, truncando así la carrera de un buen jugador. Frente a esto, no existían caminos legales a los que se pudiera acudir.

Por fortuna, en Europa, en un caso similar, la justicia ordinaria, a través del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, profirió en el año de 1995 una célebre sentencia en favor del futbolista belga Jean-Marc Bosman; reconoció la libertad deportiva de este jugador y, como consecuencia, obligó al cambio de las normas de la UEFA y de la FIFA. Es importante tener en cuenta que frente a la decisión de la justicia ordinaria ninguna federación y ningún club fueron desafiliados de la FIFA y, a las autoridades futboleras, no les quedó más camino que acatar la decisión.

En estos momentos Atlético Nacional recorre un tortuoso camino que, finalmente, lo más seguro es que se resuelva con dinero, pero hay un grupo de futbolistas a quienes no se les está permitiendo desempeñar su oficio, se les impide hacer lo que saben hacer. Aunque se les pague su quincena, se les está cercenando su derecho al ejercicio de una profesión.

Y es allí donde aparecen las normas arbitrarias. Si Atlético Nacional firmó un contrato con Cortuluá y se dejó incluir una cláusula leonina, pues que asuma las consecuencias y que ataque la validez de dicha cláusula o que pague. Así como en el juego del fútbol los errores se pagan con goles, en el mundo de los negocios los errores se pagan con plata. Pero otra cosa es que unos futbolistas debidamente contratados no puedan ser inscritos y por lo tanto no puedan ejercer su profesión de manera digna. Allí es donde aparece la arbitrariedad al vincular a terceros en el problema entre dos instituciones. Es injusto que se señale a Fernando Uribe como culpable de lo que pasa, él no tiene nada que ver, pero Dorlan Pabón, Felipe Aguilar y sus compañeros bloqueados, tampoco tienen nada que ver.

Se dirá que esas son las normas internas de la Federación Colombiana de Fútbol y de la Dimayor, y que todos los clubes que las aprobaron deben acatarlas. Eso suena bien, pero no es verdad: la normativa interna de una institución puede ir más allá de la ley, pero nunca en contra de ella y, mucho menos, en contra de normas constitucionales.

Esas normas internas arbitrarias que han sido tradicionales en el mundo del fútbol, prohijadas por la FIFA, han tenido un trasfondo perverso: generar una pretendida inmunidad, pero no la han logrado: Blatter y Platiní fueron condenados penalmente, como lo fue en nuestro medio el señor Luis Bedoya y, quién sabe, el señor Ramón Jesurum puede correr la misma suerte pues está sub judice por el ilegítimo manejo de la boletería para el mundial de Rusia, en otras palabras por ser un vulgar revendedor de boletas.

Hasta ahora todos los fallos en las acciones judiciales intentadas por los jugadores y por Nacional han sido adversos, pero aún quedan por resolver apelaciones y eventuales revisiones ante la Corte Constitucional. Qué bueno que la rama judicial colombiana marcara un hito, como lo hizo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 1995, para promover el cambio de normas arbitrarias en el mundo del fútbol.

Por ahora, una propuesta: si definitivamente las decisiones son negativas, Nacional podría darse la pela durante un semestre, afrontando lo que resta del campeonato con juveniles y, con su nómina básica, incluidos los refuerzos contratados, emprender una gran gira internacional para mostrar a sus jugadores internacionalmente y, de paso, conseguir los recursos para pagar al Cortuluá. Ah, y, además, no prestar jugadores a la selección Colombia. Qué pena con el profesor Rueda, pero, a veces, toca.

NOTA: Afortunadamente esta situación, ya fue superada.

martes, 5 de enero de 2021

De cara al porvenir: economía, política e inconsecuencia

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

La gran mayoría de los economistas serios coinciden en que para poder reactivar o activar la economía en un mundo capitalista, la fórmula a emplear es sencilla: mejorar las condiciones para que se incremente la demanda, lo cual servirá como detonante para generar el momentum del círculo virtuoso donde si hay ingresos hay demanda, si hay demanda hay producción, si hay producción hay utilidades y empleo, si hay utilidades mejora la reinversión o la inversión, si hay empleo mejoran los ingresos por salarios o la capacidad de crédito para seguir consumiendo, y así sucesivamente.

Hasta este punto, casi todos vemos la descripción anterior como más o menos lógica y sobre todo coherente.

Sin embargo, cuando llega el momento de fijar el salario mínimo, parece que a los empresarios se les olvida este esquema y aparece de nuevo el “coco” de que si se suben los salarios, se merma la real capacidad de mantener y generar empleo, lo cual se ha convertido en “un verdadero mito político-académico”, por no decir que en un “mito urbano”.

Con este cuentecito nos traen desde el Frente Nacional, y la capacidad de generar el empleo que se requiere no se ve por ninguna parte, a pesar de tener también a su favor un sistema tributario lleno de excepciones y gobiernos timoratos generosos en subsidios.

Luego discutiremos argumentaciones con respecto a la productividad y la eficiencia.

Si seguimos haciendo más de lo mismo, pues jamás vamos a encontrar resultados distintos.

Ojalá los altos intereses nacionales sean alguna vez considerados como prioritarios y de verdad lleguemos a tener gobernantes con el conocimiento, la voluntad, la capacidad y el carácter para tomar las decisiones que se deben tomar y no aquellas que benefician el sostenimiento de una falsa gobernabilidad.

Pasando a otro tema no menos importante, surge de nuevo la discusión si para la competencia futbolera con resultados positivos se requiere el desarrollo o no de procesos con continuidad.

Para los hinchas del Atlético Nacional es fácil hablar de la bondad de procesos que han sido exitosos como los vividos inicialmente de la mano de Zubeldía y posteriormente de la mano de Maturana y mi muy querido Bolillo Gómez, proceso último que se llevó a la Selección de Mayores también con resultados muy positivos.

Incluso, la obtención de la Copa Libertadores de 2016 fue el resultado de un proceso iniciado en 2011 por el Sachi Escobar, continuado con convicción por los directivos y el profesor Osorio, quienes no sucumbieron a la tentación de hacernos caso a los hinchas y barrer con la nómina que fracasó en la Libertadores de 2012. Y, así, llegaron los seis títulos y la final de la Sudamericana. Finalmente, cuando llegó Reinado Rueda, muy inteligente y pragmáticamente se apoya en la base existente y consolidada, la refuerza con algunos jugadores y elemento de su idea de juego y el resultado fue una Libertadores, una Supercopa Sudamericana y una final de Copa Sudamericana malograda por el triste suceso del Chapecoense.

Sin embargo, la exigencia de la competencia actual no da espera. Llega Guimaraes al América y en un semestre lo saca campeón y renuncia. Llega Juan Cruz Real, también al América y en un semestre lo saca otra vez campeón y anuncia su renuncia. Llega un técnico idóneo, querido por la hinchada, aportante de varios títulos locales, parte del patrimonio nacionalista como el profesor Juan Carlos Osorio y por falta de resultados debe hacerse a un costado.

¿Cuál proceso desarrollaron Guimaraes y Cruz? ¡Pues ninguno! Y así y todo salieron campeones.

Hoy mi muy querido Bolillo llega a dirigir al otro equipo de plaza y en su primera rueda de prensa dice palabra, más palabra menos: “quiero iniciar un proceso a 5 años. Espero que no me echen dentro de un año para poder darle continuidad al proceso”. Lo anterior suena lógico bajo la perspectiva de los procesos, pero irreal e iluso a la luz de la lógica de los resultados.

Los grandes equipos del mundo tienen altibajos y muchas veces son debidos a la salida de técnicos y cuerpos técnicos que trabajan mucho pero no entregan títulos ni campeonatos. Ejemplos como el de Sir Alex Ferguson sirven para confirmar que la excepción hace la regla.

En el caso colombiano, parecería haber una constante: para ser campeón de Colombia no es necesario ningún proceso, basta con una nómina decente y una buena racha en la instancia final, pero los fracasos rotundos de nuestros clubes en los torneos internacionales de los últimos años, sugiere que para ser competitivo en tales torneos hace falta algo más y, posiblemente ese algo sea un proyecto serio y coherente.

martes, 15 de diciembre de 2020

De cara al porvenir: 6 goles en contra

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Para los colombianos la máxima tragedia de este año no lo fue la pandemia, ni el mal gobierno, ni el desastre climático que está afectando a millones de compatriotas. Lo verdaderamente terrible ha sido haber perdido 3-0 con Uruguay y 6-1 con Ecuador en la segunda fecha de las rondas eliminatorias para el mundial de fútbol en Catar 2022.

Pero esta tragedia nacional debe ser entendida en su verdadera dimensión, comprendiendo que una cosa son los síntomas de los problemas, (9 goles en contra en 2 partidos contra rivales directos), otra cosa los problemas (perdimos el rumbo y la identidad futbolística) y otra la causa de los problemas, sobre la cual me detendré:

La FIFA en su sabiduría ha definido la existencia de 7 categorías que sirven para mantener un permanente relevo generacional para las distintas competiciones a nivel local e internacional, así: Pre- Benjamín, Sub 7 y Sub-8. Benjamín, Sub 9 y Sub 10. Alevín, Sub 11 y Sub 12. Infantil, Sub 13 y Sub 14. Cadete, Sub 15 y Sub 16. Juvenil, Sub 17, Sub 18 y Sub 19 y finalmente, Absoluta Senior o Mayores.

Primer gol en contra: ausencia de un verdadero proyecto que incluya el manejo integral en lo deportivo y lo administrativo de las 7 categorías anteriormente mencionadas.

Si esto no existe, es imposible pensar en el mediano y en el largo plazo y mucho menos consolidar una pretendida identidad futbolística que integre e incluya jugadores, técnicos y cuerpos técnicos.

Segundo gol en contra: incongruencia entre el pretendido manejo transparente de la actividad futbolística y el actual patrocinio de la liga local. En el mundo se están tratando de terminar las relaciones entre el fútbol y las casas de apuestas, mientras en Colombia el principal patrocinador es una Casa de Apuestas. No tenemos nada contra este tipo de actividades siempre y cuando no se presten a malas interpretaciones. Además, no solo hay que ser decente sino parecerlo.

Tercer gol en contra: crisis de la clase directiva, debido a los problemas legales en los cuales están enredados varios directivos, como malos manejos por reventa de boletas, lavado y corrupción, por lo cual hay exdirectivos extraditados y encarcelados y directivos hoy investigados, lo cual genera un ambiente turbio y una falta completa de autoridad moral para mandar.

Cuarto gol en contra: Por situaciones extra futbolísticas, no nos servía darle continuidad a un técnico que nos había llevado a dos mundiales. Como estamos pasando muy bueno en esta fiesta, pues vámonos para otra parte. Ahí estamos pintados. Y luego, casi que, por descarte, se trae un técnico con cierto palmarés, pero pleno desconocimiento de las realidades futbolísticas de Colombia y de Suramérica.

Además, todavía nos da dificultad entender la diferencia entre un buen técnico, un buen entrenador y un buen seleccionador. Sin embargo, ante la inmadurez de muchos de nuestros jugadores muchas veces lo que requiere es una figura paternal y no un técnico de fútbol.

Quinto gol en contra: innegable la calidad de varios de nuestros jugadores que se han destacado y se destacan, algunos con continuidad y otros con intermitencia, en las ligas de todo el mundo, sobre todo en las europeas. Sin embargo, todavía hace falta llegar y mantenerse en el primer nivel de competencia. Hoy en un 95% los integrantes de la selección juegan en el exterior. Y los que juegan en la liga local, pues son mediocres en su gran mayoría, teniendo como evidencia, que, por ejemplo, hoy ningún club colombiano está en los octavos de final de la Copa Libertadores y que cuando un equipo grande como Nacional gana un torneo internacional, inmediatamente es desmantelado, demorándose unos 5 años en promedio en recuperar el rumbo para volver a iniciar un proceso que lleve a nuevas victorias importantes. ¡Así no se puede ser grande! Desde otra realidad, si aparece un jugador que se salga del promedio, inmediatamente es vendido, muchas veces por cifras ridículas, para solventar los problemas de caja.

Sexto gol en contra: nuestros periodistas deportivos, en un altísimo porcentaje son unos caníbales amarillistas que quieren inmiscuirse en el manejo técnico de la selección, y cuando aparece un técnico con carácter que los pone respetuosamente en su sitio, pues comienzan la cacería.

Peligro de autogol: me da por pensar en que la idea de “europeizar” nuestro fútbol, extensible a toda Suramérica, es un camino equivocado. Cuando las selecciones y los clubes de nuestro continente jugaban a lo suramericano, las primeras ganaban mundiales y los segundos copas intercontinentales y mundiales de clubes. Los equipos europeos se llevan lo mejor de Suramérica para dar grandes saltos de calidad y ahora nos dio por pretender enfrentarlos jugando a la de ellos. Se me hace que puede pasar lo mismo que está pasando en el ciclismo: nos preocupamos por mejorar en el plano y en la contra reloj para no perder tanto tiempo en esos terrenos y ahora, el primer esloveno que se atraviesa nos gana en la contra reloj y también en la montaña. Sería bueno tener en cuenta que, hasta la fecha, ningún técnico europeo ha tenido éxito en el fútbol suramericano.

Reflexion final: finalmente, habría que hablar de la resignación de nosotros los hinchas. A estas alturas del partido no nos deberíamos contentar con obtener la clasificación a un mundial, sino en superar lo alcanzado. Para el próximo mundial mínimo deberíamos pasar a cuartos de final, en dos o tres mundiales a semifinales, y por qué no, aun cuando ya no nos toque, en unos 5 mundiales, jugar una final.

Duro panorama inmediato: ya sea al actual técnico o a uno nuevo, le tocará jugar el primer partido post-tragedia en el mes de marzo de 2021 con Brasil, lo cual no deja de tener una alta probabilidad de derrota, teniendo en cuenta tanto la historia como nuestra situación actual.

¡Amanecerá y veremos!