Mostrando las entradas con la etiqueta Carrera armamentista. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Carrera armamentista. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de septiembre de 2020

Vigía: escuchemos a los que saben

Coronel John Marulanda (RA)

Por John Marulanda*

Hace 72 horas las FARC ejecutaron un suboficial y tres soldados en el Catatumbo, frontera con Venezuela, mientras erradicaban matas de coca con el fusil al hombro y un regatón en la mano. En Jamundí, un oficial en retiro, en estado de indefensión, fue vilmente cosido a tiros por los bellacos de las FARC. Y al otro lado de la frontera con el Ecuador, en Sucumbíos, el ejército del vecino país mostraba armamento y abundante material de guerra decomisados a las FARC. Nada de esto nos debe sorprender pues repetidamente advertimos de un nuevo capítulo de violencia a partir de la suspensión de la aspersión aérea con glifosato de los cultivos ilícitos, en mayo del 2015. Tal suspensión fue la cuota inicial de Santos para obtener el beneplácito de la FARC e iniciar el desastroso negocio que culminó en La Habana bajo la tutela de los Castro. A este mal rumbo contribuyeron ONGs de izquierda disfrazadas de cientifismo y sus analistas de pacotilla, que se dedicaron, con el rótulo que les dio la gran prensa de “expertos”, a confundir y desviar la atención de la opinión pública y a alabar el proceso que tiene al país al borde del barranco. Claro, el gobierno de turno pagaba bien. Esos especialistas, que no distinguen el ánima de un fusil del ánima de Santa Elena, son en gran parte culpables de lo que se está empezando a vivir en Colombia.

Pero, nunca es tarde. En un reciente Foro de los Martes de El Equipo, dos oficiales en uso de buen retiro y aspirantes a la Junta Directiva de Acore, llamaron la atención sobre temas sensibles. Esto es algo de lo que dijeron los verdaderos conocedores y expertos en seguridad y defensa.

En asuntos de seguridad pública, el coronel de ingenieros militares (RA) Daniel Acosta, desmintió uno a uno los sardónicos infundios de un articulista de la revista Dinero que las emprendió, ignorante, contra los militares que están siendo asesinados en medio de cultivos de coca para que exista la libertad de opinión en el país. El oficial también llamó la atención sobre el actual pie de fuerza de las FFMM, que ha perdido poco más de 40 mil efectivos y dispone en la actualidad de 199 mil 445 efectivos, en un vasto territorio en donde las FARC y el ELN, bajo el cobijo del gobierno venezolano y con el dinero del narcotráfico y la minería ilegal, crece exponencialmente en hombres y armamento. Ante esta situación, el experto prospecta un necesario incremento en el pie de fuerza de militares y policías para poder contener tempranamente el avance de estas narco organizaciones que incentivarán y financiarán la protesta callejera, una vez la pandemia se minimice y la vida intente recobrar su rutina. De la brisa a la tormenta bolivariana, amenazan desde Caracas.

En asuntos de defensa nacional, el señor mayor general de la Fuerza Aérea (RA), Ricardo Rubianogroot, también miembro de El Equipo, puso de manifiesto la precariedad de los medios y recursos asignados a la defensa aérea estratégica del país, asunto de marca mayor ante las denuncias del presidente Duque sobre las intenciones de Maduro de adquirir misiles iraníes tierra-tierra, es decir ofensivos. Frente a una Venezuela equipada con la mejor red de defensa antiaérea en la región y con aviones de combate rusos y chinos de última generación, el oficial planteó las escasas posibilidades de adquirir nuevos aviones estratégicos para un mínimo de disuasión. La opción más barata sería el Falcon F-16 norteamericano, que cuesta 46 mil 168 millones de pesos; la oferta más sofisticada es el Eurofigther Typhoon, europeo, que se cotiza alrededor de los 100 mil millones de pesos la unidad. Y de defensa antiaérea, ni hablar, no solo por su costo sino por la precariedad fiscal que está dejando esta pandemia.

Pie de fuerza reducido y defensa estratégica pobre, son dos elementos reales que se insertan en un panorama geopolítico regional complejo y peligroso, como que el gobierno brasileño ha llamado a sus militares a prepararse para una eventual intervención en un conflicto regional. ¿Alerta temprana?

Es oportuno que el gobierno y la opinión pública escuchen a los que saben del tema, que ya no tienen las restricciones reglamentarias propias de la jerarquía y la cadena de mando. Y es Acore la llamada a ser la mejor guía en asuntos de seguridad y defensa. Allí están los que tienen el saber y la experiencia en estos asuntos, la base de todo el desarrollo del país.

jueves, 27 de agosto de 2020

Vigía: el fantasma de los misiles islamistas de Chávez

Coronel John Marulanda (RA)

Por John Marulanda*

La advertencia del presidente Duque sobre la eventual compra de misiles iraníes por parte de la nomenklatura madurista, se incluye dentro de la dinámica geopolítica global. Varios analistas serios señalan que Irán entró a la órbita del control chino, en referencia a los acuerdos firmados hace pocas semanas entre el gobierno del partido comunista chino y la teocracia chiita de los ayatolas. Peligrosa alianza, naturalmente, presente en Venezuela. También hace pocos días el Consejo de Seguridad de la ONU, terminó el embargo de armas a Irán, enviando un mensaje de inseguridad al Medio Oriente y, con la advertencia de Duque, a esta parte del mundo.

La idea venezolana de conseguir misiles surgió en octubre de 2010, cuando se firmó un convenio entre Chávez y Ahmadinejad para establecer una base de este tipo de cohetes en la península de Paraguaná o en isla Margarita. Serían los Shahab-3, que alcanzan hasta 2.000 kilómetros o los Scud de un alcance menor. Tal acuerdo fue informado por el diario alemán Die Welt. Pero entró en escena Moscú a quien Caracas eligió comprarle tres baterías de misiles Buk M2E, los mismos que en el 2014 derribarían sobre Ucrania un avión civil de pasajeros de Malasya Airlines, matando a 298 ocupantes. También le compraron a Rusia 11 baterías de misiles Pechora S-125, de mediano alcance, que ya no se producen; 3 baterías de S-300, de largo alcance y uno de los más modernos del arsenal ruso, aunque ya está a la venta, el S-500 cuya adquisición por Turquía ha generado advertencias y presiones de US. Y para redondear el negocio, se adquirieron cientos de misiles portátiles Igla-S de corto alcance.

Por efecto de las precarias condiciones locales de Venezuela, la deserción de militares entrenados para operar este armamento y las dificultades de mantenimiento, gran parte de este arsenal se ha deteriorado, a pesar de los continuos envíos de técnicos rusos para repararlo y mantenerlo operativo. Lo mismo sucede con los tanques T-72 y otro material ruso que es muy eficiente, pero de difícil mantenimiento debido a líneas logísticas y de abastecimiento muy largas, lentas y con funcionarios corruptos. Esa sólida defensa antiaérea, la mejor de Latinoamérica, se convirtió en una potencial amenaza contra Colombia, cuando en octubre del 19, Diosdado Cabello señaló los sectores residenciales bogotanos que serían blancos de los cohetes maduristas. Ahora, a pesar de su desbarajuste, Venezuela busca opciones armamentistas frescas e Irán es una. Su tecnología misilera y de drones es reconocida.

De adquirir los misiles iraníes, diseñados para ataque tierra-tierra, a diferencia de los rusos que son tierra-aire, esta amenaza adquiere una nueva dimensión. Pasará Venezuela del modo defensivo al modo ofensivo y sería un escalamiento significativo sobre todo por la retórica bélica de ese país. Un verdadero polvorín regional. A lo que se debe agregar la posibilidad de que Evo regrese al poder en las próximas elecciones, que Correa logre otro tanto y que en Colombia la izquierda chavista haga lo propio.

US tiene las capacidades técnicas y humanas para detectar el transporte de misiles iraníes a Venezuela, enteros o por partes. En eso confía Colombia, pero ¿sería del interés de US prevenir esto, o por el contrario, convertirlo en la justificación total para una acción militar? ¿Y esta alerta de Duque, confirmada por Pompeo, cómo juega en la compleja y agresiva campaña presidencial norteamericana?

La visita de un asesor de seguridad de Washington al mandatario colombiano, el día anterior a sus declaraciones, son parte especulativa de este juego de presiones geoestratégicas y geopolíticas y apunta a un escenario muy complejo, como que el gobierno brasileño le ha ordenado a sus FFMM prepararse para intervenir en un posible conflicto regional, que pueda afectar sus intereses.

Duque también advirtió de la entrega de armas oficiales de Venezuela a las FARC y al ELN, otro elemento perturbador que hay que mirar con detalle, pues en este país vecino abundan los misiles rusos unipersonales Igla-S, que las FARC nunca entregaron y se construyen drones con tecnología iraní.

Por otra parte, el país persa viene consolidando en territorio venezolano su cabeza de playa para América Latina. Recientemente la empresa Mahan Air, de la Guardia Revolucionaria iraní, sancionada internacionalmente por vínculos con grupos terroristas, activó, sin ningún tipo de control aduanero ni migratorio, vuelos de 16 horas entre los aeropuertos de Teherán, de Paraguaná y de Maiquetía. La teocracia iraní, ha instalado en Petare el supermercado Megasis, de 20 mil metros cuadrados de superficie, con productos como carne de cordero enlatada, con etiquetas en persa y en inglés. Precios en dólares, claro. La cadena televisiva iraní Hispan TV sigue propagandizando sin pausa y las células de Hezbolá continúan con sus tareas de lavado de dineros y de inteligencia en toda la región.

viernes, 9 de agosto de 2019

Siembra vientos y...


Por José Leonardo Rincón, S. J.*

P José Leonardo Rincón, S. J.
¡… y cosecharás tempestades! Es el adagio popular que se me vino a la mente de forma inmediata, una vez se supo de la segunda matanza en Estados Unidos hace unos días. Lamentable y dolorosamente nos vamos acostumbrando a este tipo de actos recurrentes en el país del norte donde, apenas pasa, todo el mundo se rasga las vestiduras, llora, se lamenta, protesta y… al final… las cosas siguen lo mismo.

Las armas no son juguetes para niños y la desaforada carrera armamentista no es tampoco un torneo deportivo. Créanme que no entiendo para qué todo esto en una sociedad que cacarea ser muy civilizada, pero que en el fondo no ha dejado de ser troglodita. Las armas son para matar, así de escueto, así de simple. Supuestamente existen para defenderse de una agresión, pero potencialmente lo son también para intimidar, hacer sentir el excesivo uso de la fuerza y para hacer daño.

Siempre me han espantado estos artefactos y los observo de lejitos y hasta con miedo. El solo tomarlos en mis manos me parecía indeseable hasta que una vez, invitado por una persona amiga, con alto rango en su fuerza al servicio del Estado, finalmente lo hice para practicar polígono. Fue una pistola y yo no sé si era por el susto o porque en verdad era así, pero me pareció un objeto pesado y nada fácil de sostener. Después de los primeros disparos que debieron terminar en los cuernos de la luna, sorprendentemente resulté acertando en el blanco y por ahí conservo de recuerdo los pliegos de la diana con la evidencia de mi exitosa jornada como tirador. Nunca más me interesó el asunto y he vuelto a mi postura de ser enemigo declarado del armamentismo, un auténtico negocio global que, junto con el narcotrafico y el negocio de los farmacéuticos, son las tres mafias más grandes del mundo.

Y es que en esto que acabo de afirmar estriba la perversa razón de la existencia de estos mortíferos objetos. Es un lucrativo y creciente negocio para sus productores, que no puede cesar, que no se puede almacenar y que debe fluir en el gasto cotidiano. Por eso, muchas veces, he afirmado que la guerra es un negocio, un sucio negocio, que tanto a productores como consumidores conviene mantener. La paz, para esta gente, no es rentable, el conflicto sí, porque el negocio se mueve: más pistolas, más fusiles, más balas, más cañones, tanques, aviones, misiles. Más mercenarios de la muerte, más empleo. No importa que muchos mueran, simplemente son fichas que fácilmente se reemplazan. Es un juego para ellos, un juego macabro. Lo importante es lucrarse, por eso se les vende a unos y otros, por igual. El proveedor es el mismo para los dos bandos. Todos ganan. Negocio redondo.

Por eso, en el país del Tío Sam, no van a cerrar el negocio de la venta pública de armas. ¿Se imaginan cuánto crecería el desempleo? Es que cualquiera puede ir a la tienda a comprar armas como si fuera artículo de supermercado. ¿Para qué diablos? Eso lo han hecho todos los desequilibrados mentales que cuando se les alborota su patológico comportamiento se dedican a matar indiscriminadamente. Por eso, siempre, la cantidad de muertos. No eran sus enemigos personales, simplemente gente inerme, indefensa, que se convirtió en blanco, en objetivo. Y, repito, no pasa nada. No tengo idea si los familiares de las víctimas han demandado las permisivas leyes que respecto de la compra y porte de armas existen. No lo sé. Tampoco, si alguna vez lo hicieron, qué resultado obtuvieron. El hecho es que no ha pasado nada y pareciera que no va a pasar nada. ¡Increíble!

Son vientos nefastos esos, por ellos mismos. Lo que me parece más grave aún es que esos vientos crezcan o se aumenten con los discursos presidenciales potenciando el nacionalismo radical: “America first”, el rechazo y maltrato a los inmigrantes (la mayoría olvida sus propias raíces), la discriminación racial, la homofobia, la loca idea de levantar el muro con México, la guerra comercial con China y sus rifirrafes con Rusia, el volver a considerar las Bananas Republics como el patio trasero, el desprecio generalizado por Oriente, en pocas palabras, el sentirse dueño del mundo. Me da pena decirlo, pero no solo un país, sino el mundo entero está en manos de alguien que, en un momento dado, se le alborota su megalomanía y acaba con medio planeta. Fascinado en su egolatría siembra vientos para cosechar tempestades de las que sueña salir airoso, pero donde todos perderemos.

Señores, señoras: estamos mal. Estamos graves. Tan enfermos los unos como los otros. Si he criticado el norte no es porque en el sur estemos mejor. Si he criticado occidente no es porque oriente esté mejor. Si he criticado las derechas no es porque las izquierdas sean mejores. La cuestión es: ¿hasta cuándo vamos a seguir así? Supongo que hasta que se desenlace una catástrofe global y los pocos que queden, refunfuñando, se sienten a repartirse lo que quede, para más adelante repetir la historia. Esa es la condición humana, esa es su finitud. Siembra vientos y cosecha tempestades. Lamentablemente.