Fredy Angarita
"El
tiempo también tiene rutina"
En
mis pequeñas historias, por lo general los invito a observar, a detenerse un
momento para mirar aquello que otros no ven o, simplemente, deciden ignorar. En
lo cotidiano suelo encontrar frases sobre el tiempo que siempre terminan
haciéndome pensar:
"Cinco minutos bastan para soñar
toda una vida; así de relativo es el tiempo." — Mario Benedetti.
"El tiempo es el mejor autor;
siempre encuentra un final perfecto." — Charles Chaplin.
"Un minuto que pasa es
irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?" — Mahatma Gandhi.
"Sin tiempo no hay futuro, pero con
tiempo puedes perderte el presente." — Frank Sinatra.
"La ley, la democracia, el amor…
nada tiene más peso sobre nuestras vidas que el tiempo." — Winston Churchill.
Seguramente
se preguntarán qué tiene que ver con el tiempo observar… yo le digo, mucho más
de lo que parece.
Observar
también es dedicarle tiempo a aquello que la rutina vuelve invisible. Por eso
quiero contarles la historia de un fotógrafo que convirtió la paciencia en su
mejor herramienta.
En
el 2017 publicó un libro titulado 42nd and Vanderbilt[1].
Durante nueve años, entre las 8:30 y las 9:30 de la mañana, se ubicó en la
misma esquina de Nueva York para fotografiar a todas las personas que pasaban
por allí. ¿Nueve años?, ¿La misma esquina?, ¿La misma hora?
El
resultado es fascinante. En sus fotografías aparecen personas que vuelven a
cruzar el mismo lugar años después: algunas con la misma expresión de afán,
otras con la misma forma de vestir y muchas atrapadas en la misma rutina. Lo
único que cambia de manera inevitable es el tiempo.
El
fotógrafo, Peter Funch, no pretendía demostrar que vivimos igual todos los
días. Quería invitarnos a pensar en cuánto de nuestra vida transcurre en piloto
automático.
Imaginen
dedicar nueve años a un proyecto sin saber con certeza cuál sería el resultado.
No
cualquiera tiene esa paciencia, ni esa convicción. Mientras leía sobre su
trabajo recordé una canción de Calle 13, Así de grandes son las ideas,
donde dice:
"La repetición de una acción es la
técnica más efectiva para la prolongación..."
Quizá
por eso las grandes ideas rara vez aparecen de inmediato, se construyen a
fuerza de insistir, de repetir, de equivocarse y de volver a empezar.
Más
que una historia sobre fotografía, esta es una invitación a entender que no
todo sale bien a la primera; a veces la repetición no es un fracaso, es el
camino para perfeccionar una idea y, al mismo tiempo, es una invitación a mirar
con más atención.
Porque
mientras creemos que el mundo ocurre a toda velocidad frente a nuestros ojos,
el verdadero mundo sigue ocurriendo dentro de nuestras cabezas.
La
próxima vez que caminen por una calle, deténganse unos segundos, miren a
quienes pasan. Y háganse la misma pregunta que se hizo Peter Funch durante
nueve años:
“¿Qué estará pasando por sus mentes?”

