El pasado 3 de junio de 2026 se
presentó ante el Consejo Nacional Electoral la solicitud de personería jurídica
para este nuevo partido político, Defensores de la Patria. La solicitud fue
aceptada y asignada al magistrado Alfonso Ocampo, quien tiene 30 días para,
supongo, presentar su ponencia a la plenaria.
Recordemos que, ante la
Registraduría del Estado Civil, el 16 de julio de 2025 un grupo significativo
de ciudadanos, amparados en 5 000 000 de firmas, inscribió el
movimiento Defensores de la Patria con su ya muy conocido logo símbolo. Este
movimiento político fue fundado el 5 de agosto de 2024 y aprobado por
resolución 10855 del 13 de noviembre de 2025.
La solicitud ante el CNE contiene
estatutos, acta de fundación, listado de afiliados y plataforma política.
Este movimiento fue el que
inscribió a Abelardo de la Espriella para las elecciones presidenciales de
2026, logrando la Presidencia de la República de Colombia con 12,9 millones de
votos.
El movimiento no presentó listas
al Congreso de la República; solo, al pasar de los días de su inscripción, se
le unieron en sus propósitos el partido político Salvación Nacional y el
movimiento político Creemos. Ambos obtuvieron varias curules en el Congreso: el
primero, 3 senadores y 1 representante a la Cámara; el segundo, 2
representantes a la Cámara.
Nuestro ordenamiento jurídico
constitucional establece un umbral del 3 % del total de la votación para
Senado como requisito para obtener y/o mantener la personería jurídica, y para
acceder a la reposición económica de votos en los casos de Presidencia y
Senado, mas no para la reposición en Cámara.
Todo lo anterior nos demuestra,
en primer lugar, que el presidente Abelardo de la Espriella lo tenía
perfectamente estudiado y planeado, lo que dice mucho sobre sus capacidades
para lograr los objetivos que se propone.
En segundo lugar, lo
anteriormente descrito prueba que el Tigre sí vino a cambiar la política de los
de siempre, ¡para siempre!
En tercer lugar, su proceder
político desde 2024 nos demuestra que todo lo ha pensado y hecho con extrema
coherencia.
Somos conscientes de que la
proliferación de partidos no es buena para la democracia; ayuda a que los egos
se permitan ínfulas y gabelas que enredan y distraen al electorado. Pero esas
son las reglas de juego que trae nuestra Constitución, con la esperanza de que
algún día se darán las condiciones para subir umbrales que impidan esta dañina
situación de proliferación de partidos políticos. Inclusive hoy se planean
nuevos movimientos políticos con ínfulas de partidos, para su participación en
las elecciones regionales que se avecinan, lo que lógicamente acarreará
explosión de candidatos para los cargos de elección popular, como lo hemos
visto pasar en los últimos años.
Lo que sí no podemos olvidar es
que la izquierda comunista está unida y, en las últimas elecciones, sacó algo
más de 12 millones de votos. Demostró su capacidad de unificar esfuerzos con
listas únicas, con resultados de participación excelentes, haciendo uso de
mecanismos de consultas previas muy efectivos, que se reflejaron en el
importante número de curules en el Congreso de la República y en la gran
cantidad de votos obtenidos para la Presidencia de la República.
Los que no estamos de acuerdo con
la dañina izquierda comunista Castro Petro Chavista debemos ubicar mecanismos
efectivos de unión que nos permitan llegar a las regionales con candidatos
únicos a las alcaldías y gobernaciones y, por qué no, con listas únicas a
concejos municipales y asambleas departamentales.
Que nuestro Señor Jesucristo ilumine a nuestros líderes, ayudándoles a superar sus egos para poder poner por encima el interés general sobre el interés particular. Unidad, unidad, unidad.
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