Luis Alfonso García Carmona
Abelardo de la
Espriella, presidente electo de Colombia
Como un reguero de
pólvora comienzan a extenderse por todo el territorio nacional sentimientos de
amor por la patria, de esperanza en nuestro porvenir y de reparador alivio por
la finalización del horrible capítulo de gestión de la extrema izquierda
próximo a terminar.
En sus primeras
palabras como presidente electo De la Espriella anunció que la Patria Milagro
comenzó al haber librado a los colombianos de la peor amenaza contra su
libertad.
A los más incrédulos
aclaró con total autoridad: “no los defraudaré”, compromiso que devuelve
a un angustiado pueblo la fe en sus instituciones.
Pero lo que más impactó
en su primera alocución fue la confirmación de su indeclinable determinación de
librar al país de la perniciosa influencia de los narcoterroristas y demás
grupos ilegales que han pretendido atornillarse en el poder para seguir
usufructuando los negocios ilícitos del narcotráfico, la minería ilegal, el
secuestro y la extorsión. Con meridiana claridad advirtió: “los ilegales
disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho”.
Después de este período, la fuerza pública se encargará de someterlos por la
fuerza y ponerlos a disposición de la justicia y, si se resisten violentamente,
serán dados de baja. Es la voz de la autoridad legítima que, por primera vez en
muchas décadas, sale en defensa de los ciudadanos de bien en lugar de
beneficiar y tolerar al crimen y al terrorismo.
Fue contundente también
en la tarea que librará contra la corrupción en defensa de los dineros
de los contribuyentes dilapidados en forma desvergonzada por el régimen actual.
Realizará un empalme con auditoría sobre todos los entes del Estado para
determinar el monto del saqueo, el estado de las finanzas públicas y la
responsabilidad penal de autores y cómplices de esta masiva corrupción. Se
acaba ya la inútil palabrería de quienes han utilizado la lucha contra la
corrupción solamente como trampolín político. Se creará una unidad
investigativa especial para detener esta vena rota de la corrupción y llevar
a los responsables ante los tribunales. Con general beneplácito reciben los
colombianos estas primeras acciones que materializan el sueño de la Patria
Milagro.
Vendrán seguramente
otros anuncios, pues ha anticipado el presidente electo que el 7 de agosto
sancionará un paquete de decretos para implementar acciones concretas de
la rama ejecutiva para preparar al país ante el peligro de un apagón eléctrico
por la imprevisión del gobierno actual, atender al problema de tesorería y el crónico
déficit fiscal, adoptar un plan de choque para evitar más muertes por
deficiencias del sistema de salud desmantelado por la actual administración y
recuperar la exploración y explotación de gas y petróleo.
No se olvida nuestro
presidente electo de las amenazas de “estallidos sociales” por parte de
los derrotados que intentarán sembrar el caos y el terror. Medidas urgentes
de orden público y de neutralización de los líderes de la subversión se
conocerán en breve para tranquilidad de la sociedad colombiana.
Ha logrado la Patria
Milagro recuperar la alegría de los colombianos, devolverles la fe en su
sistema democrático, descubrir que detrás de cuatro años de amargura y dolor,
se ocultaba un pueblo valiente, esforzado y capaz de unirse para defender su
libertad y sus derechos frente a la tiranía.
