jueves, 5 de febrero de 2026

Los nuevos "mejores amigos"

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La reunión del martes 3 de febrero entre Petro y Trump no era, como se pensaba, con el fin de negociar, sino para rubricar los acuerdos "confidenciales" entre la Casa Blanca y la de Nariño, y notificar la normalización "a la venezolana" que nos espera.

La foto con Trump ("Es un gran honor") y la gorra de MAGA en la cabeza del visitante, no significan que ahora Petro haya dejado de ser un rufián ni que Trump esté reblandecido...

Lo que ha ocurrido, en realidad, es que el presidente de los EEUU ha logrado el manejo de nuestro subsuelo, donde abunda el coltán y quizás haya tantas tierras raras como oro e hidrocarburos, y el de acá conserva el poder político, cuyo ejercicio es indiferente para Washington, mientras aquí tengan un bastard, como consideraba Roosevelt a Somoza.

Nada, pues, más erróneo que pensar que Petro cumplirá con los buenos deseos de las ánimas candorosas, que creen que Trump lo ha domesticado y que los peligros para nuestra democracia son cosa del pasado, porque el deshonroso cambalache de esta semana enriquece a EE. UU., sin disminuir el riesgo mortal que nos amenaza.

Casi todos los colombianos creen que Petro, a partir de ayer, es dócil y manejable, y que no le hará pistola con los dedos de los pies al State Department, cuando llegue el momento crucial de las elecciones.