Hay que reconocer abiertamente
el retroceso que sufrió nuestra ciudad con respecto a la administración,
mantenimiento, limpieza y aumento del espacio público (por no mencionar si no
este caso puntual), durante la administración anterior.
También hay que reconocer el
gran esfuerzo y los grandes resultados que en relativo poco tiempo ha alcanzado
la actual administración haciendo visibles los trabajos de recuperación,
mantenimiento y expansión del espacio público, logrando que los ciudadanos nos
sintamos otra vez orgullosos de presentar a Medellín, como lo que fue y está
volviendo a ser, la maravillosa “Tacita de Plata”.
Desde este espacio, en
diferentes momentos del tiempo, hemos sugerido de manera respetuosa algunos de
los frentes que deben ser contemplados para mejorar cada vez más la comodidad y
el ornato de nuestra ciudad. Por eso me atrevo de nuevo a sugerir algunos temas
que deberían ser analizados y si se ven viables, ejecutarlos.
Sea lo primero irradiar fuera de
los entornos próximos a nuestro Metro, la exitosísima campaña de la Cultura
Metro, de modo que se expanda hacia todos los rincones de la ciudad.
Desarrollar una campaña
permanente para el manejo adecuado de las basuras en términos de separación
desde los hogares, para que vayamos estableciendo las prácticas y costumbres
cívicas pertinentes y permanentes para cuando tengamos que cambiar el modelo de
los rellenos sanitarios, asunto que estamos en mora de enfrentar.
Desarrollar desde las escuelas y
colegios a partir de primaria, procesos intensivos de cultura cívica y
comportamiento ciudadano para que desde niños nos eduquemos alrededor del
respeto, la convivencia y el aseo por nuestra ciudad: cómo cruzar las calles,
cómo caminar por las aceras, como emplear los servicios sanitarios públicos, cómo
acceder al transporte público, cómo hacer respetar los turnos y las filas,
entre otros comportamientos básicos de buena educación.
Algunas actividades puntuales
serían:
1. Ninguno de los últimos
gobiernos ha sabido poner a funcionar y cuidar adecuadamente las varias
fuentes que tiene la ciudad y que en su gran mayoría permanecen sin
funcionar.
2. Iluminar adecuadamente los
bajos de los puentes de la ciudad para que se pueda, como ejemplo extremo,
leer en esos espacios y recuperar y/o adecuar ese espacio público para el uso
de la gente. (ver ejemplo de los bajos del puente de Guayabal con la calle 10).
3. Aumentar el número de servicios
sanitarios públicos en toda la ciudad.
4. Aumentar en cantidad y
actualidad la señalización de las vías para orientar adecuadamente tanto
a propios como a visitantes.
5. Asegurar señalización
adecuada, visible y actualizada para identificar la nomenclatura de las
calles, las carreras, las circulares, entre otros tantos esquemas hoy
utilizados en la ciudad.
6. Continuar e intensificar el
proceso de señalización de las vías.
7. Volver a colocar los
nombres con los cuales al momento de su inauguración fueron bautizados
varios puentes, intercambios, túneles y soterrados.
8. Garantizar el buen estado y
adecuada señalización de estatuas, bustos y esculturas de la ciudad.
9. Señalizar adecuadamente los resaltos
y los llamados “policías acostados”.
10. Organizar adecuadamente las esquinas
que ofrecen poca visibilidad para las maniobras de los conductores.
11. Incrementar el número de “bahías”
y de “centros de acopio” para taxis.
12. Continuar con el proceso de
modernización de la red de semáforos de la ciudad.
Cualquier estrategia que se
desarrolle debe ser pensada en términos de generar la menor molestia entre los
ciudadanos mientras se realizan las obras, por ejemplo, intensificando los
trabajos nocturnos en aquellos lugares en los que sea posible.
Así mismo, cualquier estrategia
debe ser pensada en términos de atender al ciudadano y al visitante como
cliente, facilitando su desplazamiento y su disfrute de la ciudad.
En términos de señalización, y
si queremos que el turismo sea una de nuestras fortalezas económicas, debemos
pensar en emplear señalización bilingüe.
Garantizar la existencia y
divulgación semanal de la agenda cultural de la ciudad.
Igualmente, atender
privilegiadamente las necesidades de niños, ancianos, personas con dificultades
de movilidad y de turistas.
Enhorabuena la atención que se
le está prestando al cauce del Río Medellín y a la gran cantidad de quebradas
que surcan nuestro territorio.
Esta estrategia debe ser
institucionalizada, de modo que sea una obligación de Gobierno y no una acción
a voluntad del alcalde distrital de turno.
Atención y uso especial deberían
tener nuestros 7 cerros tutelares. Su adecuado acceso, iluminación y el
desarrollo de actividades permanentes alrededor, por ejemplo, del Pueblito
Paisa en el Cerro Nutibara, deberían ser estudiados. ¿Qué tal un producto
turístico como el Pueblito Paisa en cada uno de los otros 6 Cerros?
Se ha mencionado, con la ayuda
de expertos, sembrar guayacanes de diferentes colores en cada cerro y por qué
no, colocar en cada cerro alguno de los antiguos tableros luminosos que otrora
advertían y anunciaban la pujanza empresarial de la ciudad. Tableros como el de
Coltejer, Postobón, Tejicóndor, Tejidos Leticia, Postobón, Vicuña y Everfit,
entre otros, deben estar tirados o almacenados en cualquier bodega. Convoquemos
a estas empresas para que, entre el municipio y cada una de estas, los
revivamos o que los donen a la ciudad.
Insistir en la arborización
intensiva de aquellas partes de las laderas que circundan el Valle de Aburrá y
que aún no han sido invadidas.
Felicitaciones a Medellín en
sus 350 años de fundación.
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