José Hilario López Agudelo
¿Qué les pasaría si Venezuela
vuelve a ser una potencia exportadora?
Bajo este título CNN en español,
Iván Pérez Sarmenté publicó el pasado 15 de enero un artículo donde analiza el impacto que en los países suramericanos productores de petróleo tendría un
eventual aumento, apalancada por EE. UU, de la hoy depreciada producción
petrolera venezolana. Aunque el referido artículo no incluye a Colombia, un
país no petrolero pero cuyas finanzas públicas, paradójicamente, dependen de las
exportaciones de crudo. A continuación, un resumen de las opiniones de los
distintos analistas consultados por CNN, incluyendo mis opiniones sobre el caso
colombiano y una corta alusión a los petróleos mexicanos.
Más allá de lo que se viene con la
intervención de EE.UU. en el petróleo venezolano, la producción de los demás países
petroleros latino americanos tiene importancia relativa en el mundo: Brasil
está produciendo unos 3 millones de barriles por día (b/d) y, según el
escenario de precios, puede llegar a producir hasta 4 millones a partir del
desarrollo que está adelantando en el yacimiento Presal, localizado mar afuera (off-shore);
Argentina está produciendo un promedio de 800 mil b/d y, también dependiendo de
la evolución de los precios, puede producir al final de la década 1.5 millones;
Guyana es un desarrollo significativo y todo orientado a exportación, que ya superó
los 900.000 b/d.
Venezuela producía 3 millones de
b/d cuando asumió Hugo Chávez (en 1999) y ahora está produciendo alrededor de 1
millón. Todo dependerá del éxito de la intervención de E.E.UU. en la
recapitalización de la industria petrolera venezolana y el tiempo de
recuperación, pero la producción de América Latina puede llegar a representar entre
el 8 y el 10 % de la oferta mundial de crudo, explica Daniel Montamant, expresidente
de la petrolera argentina YPF y exsecretario de Energía de Argentina. Además, este
mismo experto agrega: “A nivel mundial se consumen en promedio unos 105
millones de barriles de petróleo diarios. Si le sumamos la producción de
América del norte-EE. UU, Canadá y México - el conjunto representaría un 30 %
de la oferta mundial. En un mundo donde la seguridad energética está al tope de
la agenda geopolítica, esta masa crítica en un paradigma fósil todavía
dominante otorga al continente una ventaja estratégica significativa”.
El precio: factor clave
“Uno de los factores que impacta
en la inflación en Estados Unidos es el precio de la gasolina”, sostiene el analista de comercio internacional Ezequiel Vega. “Si
Venezuela produce más petróleo y exporta a Estados Unidos los 30 o 50 millones
de barriles de petróleo que Donald Trump prometió, lo que veríamos es un precio
del barril de petróleo WTI cerca de los US$ 50 y del Brent más cerca de los US$
55 dólares. Esto es positivo para Estados Unidos y para el consumidor
norteamericano porque significaría una reducción de la inflación”, agrega.
Por otro lado, las acciones de las grandes petroleras, como Chevron y Conoco
Phillips, “subieron más de un 12 % la semana pasada en el mercado”, apunta Vega.
Y lo más importante políticamente, las elecciones de 2026 en EE. UU. cuando se renovarán los 435
asientos de la Cámara Baja y 33 de los 100 escaños del Senado, amén de 36
gobernadores, será un año decisivo para el posicionamiento político del
presidente Donald Trump y para el legado final de su segundo mandato.
Sin embargo, al menos por el
momento, la reactivación de la industria petrolera venezolana no parece despejada.
El viernes 9 del corriente mes, Trump intentó seducir a los principales
ejecutivos petroleros con la promesa de una nueva y amplia campaña de
exploración en Venezuela, sin que lograra conseguir ningún compromiso importante por
parte de las empresas estadounidenses. “Es
imposible invertir”, dijo el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, a los
funcionarios en una evaluación directa de los obstáculos para hacer negocios en
Venezuela. A lo cual agregó: “Hay varios marcos legales y comerciales que
tendrían que establecerse incluso para entender qué tipo de rendimientos
obtendríamos de la inversión”. En el mismo sentido se expresaron varios
otros ejecutivos, que advirtieron que la industria primero que todo necesitaría
asegurar amplias garantías de seguridad y financieras en Venezuela, antes de
comenzar un esfuerzo que tomará varios años para aumentar la producción
petrolera.
“La irrupción de Venezuela como
fuerte exportador es un dato para seguir por todo país productor de petróleo.
Incluso Estados Unidos, hoy el principal productor de petróleo del mundo,
porque el crudo no convencional que extrae, mediante fracking, requiere una
sostenida inversión para mantener niveles productivos y es más sensible que el
crudo convencional a la baja de precios”, sostiene
el ya referido experto Daniel Montamat. Lo cierto es que “el crudo Brent se
negociaba en torno a los US$ 60,8 por barril la mañana del 5 de enero, el mismo
nivel que tenía antes de la intervención militar estadounidense en Venezuela”,
sostiene un análisis de la consultora Oxford Economics. Una semana después, la
cotización rondaba los US$ 62 por barril.
Aunque Venezuela tiene las
reservas probadas más grandes del mundo, el tipo de petróleo que extrae es
diferente al de otras latitudes del continente americano. Se trata de petróleo
pesado, que tiene más azufre y que requiere de un tratamiento especial,
diferente del convencional, producido por Brasil y Guyana, o al “oil shale” o
no convencional, que representa gran parte de la producción de Estados Unidos y
Argentina.
“Yo no creo que afecte mucho a
la competencia con Brasil o Argentina porque cada uno tiene un tipo de petróleo
distinto, con un mercado mundial cada vez más demandante de petróleo, a pesar
de que algunos países vayan hacia energías limpias”, sostiene el ya citado analista Ezequiel Vega. “Hay un mercado internacional petrolero con
cotizaciones que contemplan las variedades de crudos, nos recuerda Montamat,
aunque advierte: “Cuando crece la oferta de crudo, de la variedad que sea,
como sucedería en el caso de que Venezuela aumente su producción, si no hay
nueva demanda que la absorba, todas las cotizaciones del crudo se resienten a
la baja”.