Rafael Uribe Uribe
No importa el desgobierno, cuán
desacertadas sean las medidas adoptadas, el auge de la inseguridad, el
narcotráfico, el endeudamiento o la corrupción y el deterioro de la salud y de las
pensiones; Cepeda y el Pacto Histórico continúan liderado las encuestas. Debería
ser lo contrario, pero el optimismo que en muchos persiste carece de realismo.
Ante la situación actual no podemos
mantenernos marginados. La elección al Congreso, en muchos aspectos, es más
relevante que la presidencial y, en este contexto, es esencial participar en la
Gran Consulta. La razón principal es clara: solo existen dos partidos suficientemente
estructurados para estas elecciones, el Centro Democrático y el Pacto
Histórico; el resto, como bien señala José Obdulio Gaviria, funcionan más como
empresas de avales que como partidos.
Votar la
consulta tiene un profundo significado que va más allá del simple acto
electoral, permite la unión de fuerzas en torno a propuestas y proyectos
concretos que buscan el bienestar nacional, enfrentando así los retos sociales,
económicos y de seguridad que afectan a Colombia. La participación ciudadana en
este proceso es clave para evitar la dispersión del voto y, por ende, el
fortalecimiento de otras opciones políticas.
No participar
en la consulta implica dejar en manos comunistas la decisión sobre el futuro
político del país. Cada voto cuenta y puede ser determinante para consolidar un
proyecto político que apueste por el equilibrio, el respeto institucional y la
defensa de valores democráticos. Es el momento de dejar atrás la apatía y el
desinterés, y asumir un rol activo en la construcción de la patria que todos
queremos.
Votar en la Gran Consulta de la
centroderecha implica mucho más que depositar una papeleta, es asumir
plenamente la responsabilidad ciudadana. La abstención no es un derecho, es la
actitud de quienes prefieren estar a la luz del sol que más alumbre, candidatos
a tránsfugas y apostatas.
Tomar parte activa en este proceso
electoral permite a los votantes decidir la elección de un candidato que
represente una alternativa comprometida con el desarrollo, la justicia y la
estabilidad del país. Observando la coyuntura actual, participar en ella no
perjudica a quienes apoyan a Abelardo de la Espriella, facilitaría la
designación de otro candidato viable e, incluso, este podría unirse
posteriormente al que cuente con más opciones de superar al candidato comunista
que hoy constituye el mayor riesgo. Si le asalta el temor de afectar su
candidato no se abstenga, vote por el que menos opción muestre en la consulta y
facilite la salvación de la democracia.
La tarea es simple,
superar en votos la consulta comunista y ganar en primera vuelta. ¡Pilas
compatriotas!
El Rincón de Dios
“La participación
en la vida comunitaria y política es un deber y un derecho de todo ciudadano,
pues quien no se ocupa del bien común, descuida el mandato de amar al prójimo” Compendio
de la Doctrina Social de la Iglesia, 189.
