José Leonardo Rincón, S. J.
Como
cualquier ciudadano de a pie de este país; con la apreciación subjetiva de
quien sabe que otros piensan diferente; con la libertad de expresión para
poderlo hacer; con la convicción de que no podemos dejarnos llevar por las corrientes
mediáticas de moda; con la conciencia crítica y con el mejor ánimo de no dejar
de pronunciarse cuando hay que hacerlo… hago estos personales comentarios al
cotarro político de estos días.
*
Con el sol a sus espaldas, nuestro primer mandatario sigue siendo genio y
figura. Continúo pensando que pudo ser mejor su ejercicio si hubiese tenido un
equipo estable para gobernar y no una rotación tan alta de funcionarios; si no
hubiese permitido tanto escándalo de corrupción, apetitosa papaya para una
oposición radicalmente implacable y ávida de caerle encima por no tomar
distancia y excluir a quienes le hacían y siguen haciendo daño desde dentro.
Por manejar las relaciones internacionales desde sus trinos en Twitter generando
innecesarios conflictos para tener luego que recular. Por su característica y patética
impuntualidad que hizo sentir a muchos irrespetados. Por sus apresuradas
declaraciones y comentarios que permanentemente alborotan avisperos como lo
acaba de hacer volviendo a torear al tío Sam en vísperas de su viaje a Washington
o generando indignación en cristianos creyentes con desacertadas afirmaciones o
guardando silencio ante las descaradas creaciones de nuevos cargos en entidades
estatales. Su vida privada debería ser eso, pero dio ocasión para que se
hiciera comidilla de público conocimiento. Se le abona su sentida preocupación
por los más necesitados, pero se cuestiona las estrategias empleadas para
hacerlo y que terminaron algunas en estruendosos fracasos, como la reforma de
la salud cuyo remedio ha sido peor que la enfermedad.
*
Sorprendentemente, cuando creíamos que la izquierda había perdido su histórica
oportunidad y no volvería al gobierno en mucho tiempo, su candidato se ha
posicionado como el eventual ganador de las próximas elecciones presidenciales.
Y lo va a ser y de seguro en primera vuelta porque los llamados de centro y
derecha siguen enmelocotados con sus egos, corriendo fragmentados al abismo de
la derrota, creyendo que podrán unirse al final… lo dudo. Ya visualizo las
lágrimas y también los reproches y mutuas recriminaciones cuando sea demasiado
tarde y ya nada haya que hacer.
*
Del fortalecido candidato ganador de las encuestas me gusta que no esté en plan
de insultos y peleas. Que un detractor suyo bien fuerte como lo es el
presidente de Fedegan lo elogie como ponderado y reflexivo y asegure que sería mejor
presidente que el actual, ha dejado sorprendido a medio mundo. Eso quiere decir
que no es el malo que se han propuesto vender. Ojalá esté pensando ya en rodearse
bien si no quiere repetir la triste historia.
*
Del segundo en las encuestas me aterra su visceral radicalismo pues lejos de
recomponer el polarizado ambiente político, lo va a acentuar más y esto es
grave para un país marcado por odios y violencias.
*
Volveré sobre el tema. Es importante sentar posición. De estos años me quedan
claras muchas lecciones aprendidas. Quien no conoce la historia está condenado
a repetirla.
.jpg)