Por Andrés de Bedout
Jaramillo*
Ya estamos hoy a
diciembre 5 de 2020, en plena pandemia, en proceso de reactivación de la
economía, con el inevitable desorden de unos pocos que insisten en
comportamientos contrarios en su cuidado, en el de los suyos y en el de los
demás, por no usar correcta y permanentemente el tapabocas, el distanciamiento
y las mínimas normas de aseo y urbanidad; y ni hablar de los malos
comportamientos de los corruptos, que aprovechando las emergencias de la
pandemia, tienen a los niños comiendo carne de caballo descompuesta y
recibiendo mercados a los muertos.
El Pacto Global
precisamente lo que busca es formar una fuerza tan grande y tan responsable que
evite estos y muchos comportamientos incorrectos que se presentan. Trata del
estudio de las 4 materias: derechos humanos, trabajo digno, medio ambiente y
anticorrupción.
El mundo, aunque no lo
creamos y aunque un pequeño sector no lo quiera, está cambiando y ahora mucho
más, con el acelerador que imprime lo que nos ha demostrado la pandemia, como saber
que no somos invencibles, que muchas veces ni el dinero sirve, que todos somos
iguales, que nuestra sostenibilidad depende de solidaridad, responsabilidad,
unidad, acuerdo, tolerancia y mil adjetivos más que podemos agregar, todo con
miras a mejorar nuestros comportamientos individuales y colectivos en las
cuatro materias en que se basa el Pacto Global que ya relacionamos, y que dan
origen a los 17 objetivos para el desarrollo sostenible y a las 169 metas
definidas, propósito que debe cumplirse de acá al 2030.
Pero para que lo
logremos tenemos que comprometernos con urgencia, adhiriendo, afiliándonos al
Pacto Global como instituciones empresariales y no empresariales; privadas,
públicas y mixtas, grandes, medianas y pequeñas, formales e informales legales.
Hoy más que nunca,
cuando estamos en un proceso de recuperación de la economía, cimentada en la
producción de bienes y servicios para un mundo globalizado, donde los países
miembros deben buscar su autosuficiencia, su autoabastecimiento, conscientes de
requerir la dependencia de otros para conseguir bienes y servicios que por
diferentes razones no podrían producir, en todo un tejido empresarial de
compañías grandes, medianas y pequeñas; privadas, públicas y mixtas, entre las
cuales existen claras interdependencias, que no solo comparten grupos de
interés, también cada una tiene sus propios grupos de interés, el medio más
adecuado existente es el de adherir al Pacto Global de la ONU, para poder hacer
capitalismo social responsable, que permita la urgente y necesaria recuperación
y generación de empleos, que apalanque la recuperación del sendero del
crecimiento de la clase media, la disminución acelerada de la pobreza y la
exterminación de la pobreza extrema, por la generación de riqueza, excedentes
económicos, empleo e impuestos, que contribuyan al desarrollo social y
ambiental. El capitalismo salvaje orientado a la sola generación de utilidades
así implique violaciones en las materias de derechos humanos, condiciones
laborales, deterioro del medio ambiente y la nefasta corrupción, ya no puede
caber más en este mundo y todos tenemos que convertirnos en veedores, en
garantes del cambio al capitalismo social responsable, donde el logro de metas
económicas se convierte en el apalancado del logro de las metas sociales y
ambientales.
Si todos adherimos al
Pacto, se nos facilitarán: el compromiso, la vigilancia, la capacitación, el
compartir experiencias, la fijación de indicadores, el cumplimiento de metas,
la adaptación a los cambios individuales y colectivos que en nuestros
comportamientos debemos dar en compañía de todos nuestros grupos de interés,
para el bien de la humanidad.
Inclusive los
importantes esfuerzos que hacen entidades regionales como Libertank, Todos por
Medellín, etc. deben adherirse al pacto, para nutrirse de experiencias de otros
actores y nutrir con sus conocimientos, el espacio para unir sinergias, hacer
contactos, compartir experiencias y aplicar el sabio lema de que la unión hace
la fuerza en un mundo globalizado. Es el Pacto
Global de las Naciones Unidas; más cercano aun cuando tenemos la fortuna de
contar con el capítulo Colombia, dirigido hoy por un colombiano entregado al
servicio, apoyado, impulsado y patrocinado, por el gremio de las empresas de
servicios públicos domiciliarios, pilares fundamentales en el desarrollo
económico, social y ambiental del país.
Pertenecer al Pacto
Global de la ONU, aparte de los beneficios individuales y colectivos que
lograremos, será el dividendo más importante para los accionistas y demás
grupos de interés de todas las entidades, empresariales y no empresariales;
privadas, públicas y mixtas, grandes medianas y pequeñas, además de estar
aprovechando lo que ya está creado y funcionando a nivel mundial.
Mi correo
andresdebedout56@hotmail.com, lo pongo a disposición para conectarlos con el
capítulo Colombia del Pacto Global de la ONU, porque conozco a su director y
quiero ayudar a tan noble causa, en forma gratuita y desinteresada, por
considerarla de interés nacional y mundial.
Recuerden conectarse,
inscribirse y participar de las conferencias gratuitas que por esta época está
promoviendo el Pacto Global capítulo Colombia.
Aprovechemos estos
espacios que nos brinda el creador, para aprender a comportarnos como Él nos
enseñó.