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martes, 25 de junio de 2024

Recesión económica y desempleo

Luis Alfonso García Carmona

Uno de los fines que el Estado se propone alcanzar para la población es el del trabajo. Así lo asegura el Preámbulo de la Constitución: “El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, (…)”.

Y el artículo 25 ibídem expresa: “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas.”

Lo complementa con el artículo 54 donde se lee: “El Estado debe propiciar la ubicación laboral de las personas en edad de trabajar y garantizar a los minusválidos el derecho a un trabajo acorde con sus condiciones de salud”.

La dañina política del presidente en materia económica y laboral incluye el cese de la explotación del petróleo y otras industrias extractivas (salvo la minería ilegal que explotan sus aliados de la guerrilla), la imposición de nuevas cargas a los patronos en la reforma laboral, la expropiación de tierras a empresas del sector agropecuario, y el freno a la inversión en proyectos de infraestructura actualmente desfinanciados, lo que ha arrojado la pérdida de miles de puestos de trabajo formales y ha obligado a los jóvenes en edad laboral a emigrar en busca de oportunidades, aceptar trabajos informales con menores ingresos o dedicarse a actividades ilegales[1].

Dispone al artículo 2 ibídem: “Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; (…)”

Como es obvio, el errado manejo de la Economía y la búsqueda de implantar un Estado totalitario, de corte marxista-leninista, enemigo de la propiedad privada y de la libertad de empresa, como el que plantean Petro y su séquito, necesariamente afecta la generación de empleo, la prosperidad general y el bienestar de la población. Para comprobarlo, no es sino constatar el gran número de empresas que han cerrado sus plantas, abierto procesos de reactivación económica o liquidación, o reducido su nómina de personal. Todo ello, en abierta contradicción con los principios y fines esenciales del Estado enumerados en la Carta Constitucional[2].

sábado, 5 de diciembre de 2020

Adhiramos al Pacto Global de la ONU

Andrés de Bedout Jaramillo
Por Andrés de Bedout Jaramillo*

Ya estamos hoy a diciembre 5 de 2020, en plena pandemia, en proceso de reactivación de la economía, con el inevitable desorden de unos pocos que insisten en comportamientos contrarios en su cuidado, en el de los suyos y en el de los demás, por no usar correcta y permanentemente el tapabocas, el distanciamiento y las mínimas normas de aseo y urbanidad; y ni hablar de los malos comportamientos de los corruptos, que aprovechando las emergencias de la pandemia, tienen a los niños comiendo carne de caballo descompuesta y recibiendo mercados a los muertos.

El Pacto Global precisamente lo que busca es formar una fuerza tan grande y tan responsable que evite estos y muchos comportamientos incorrectos que se presentan. Trata del estudio de las 4 materias: derechos humanos, trabajo digno, medio ambiente y anticorrupción.

El mundo, aunque no lo creamos y aunque un pequeño sector no lo quiera, está cambiando y ahora mucho más, con el acelerador que imprime lo que nos ha demostrado la pandemia, como saber que no somos invencibles, que muchas veces ni el dinero sirve, que todos somos iguales, que nuestra sostenibilidad depende de solidaridad, responsabilidad, unidad, acuerdo, tolerancia y mil adjetivos más que podemos agregar, todo con miras a mejorar nuestros comportamientos individuales y colectivos en las cuatro materias en que se basa el Pacto Global que ya relacionamos, y que dan origen a los 17 objetivos para el desarrollo sostenible y a las 169 metas definidas, propósito que debe cumplirse de acá al 2030.

Pero para que lo logremos tenemos que comprometernos con urgencia, adhiriendo, afiliándonos al Pacto Global como instituciones empresariales y no empresariales; privadas, públicas y mixtas, grandes, medianas y pequeñas, formales e informales legales.

Hoy más que nunca, cuando estamos en un proceso de recuperación de la economía, cimentada en la producción de bienes y servicios para un mundo globalizado, donde los países miembros deben buscar su autosuficiencia, su autoabastecimiento, conscientes de requerir la dependencia de otros para conseguir bienes y servicios que por diferentes razones no podrían producir, en todo un tejido empresarial de compañías grandes, medianas y pequeñas; privadas, públicas y mixtas, entre las cuales existen claras interdependencias, que no solo comparten grupos de interés, también cada una tiene sus propios grupos de interés, el medio más adecuado existente es el de adherir al Pacto Global de la ONU, para poder hacer capitalismo social responsable, que permita la urgente y necesaria recuperación y generación de empleos, que apalanque la recuperación del sendero del crecimiento de la clase media, la disminución acelerada de la pobreza y la exterminación de la pobreza extrema, por la generación de riqueza, excedentes económicos, empleo e impuestos, que contribuyan al desarrollo social y ambiental. El capitalismo salvaje orientado a la sola generación de utilidades así implique violaciones en las materias de derechos humanos, condiciones laborales, deterioro del medio ambiente y la nefasta corrupción, ya no puede caber más en este mundo y todos tenemos que convertirnos en veedores, en garantes del cambio al capitalismo social responsable, donde el logro de metas económicas se convierte en el apalancado del logro de las metas sociales y ambientales.

Si todos adherimos al Pacto, se nos facilitarán: el compromiso, la vigilancia, la capacitación, el compartir experiencias, la fijación de indicadores, el cumplimiento de metas, la adaptación a los cambios individuales y colectivos que en nuestros comportamientos debemos dar en compañía de todos nuestros grupos de interés, para el bien de la humanidad.

Inclusive los importantes esfuerzos que hacen entidades regionales como Libertank, Todos por Medellín, etc. deben adherirse al pacto, para nutrirse de experiencias de otros actores y nutrir con sus conocimientos, el espacio para unir sinergias, hacer contactos, compartir experiencias y aplicar el sabio lema de que la unión hace la fuerza en un mundo globalizado. Es el Pacto Global de las Naciones Unidas; más cercano aun cuando tenemos la fortuna de contar con el capítulo Colombia, dirigido hoy por un colombiano entregado al servicio, apoyado, impulsado y patrocinado, por el gremio de las empresas de servicios públicos domiciliarios, pilares fundamentales en el desarrollo económico, social y ambiental del país.

Pertenecer al Pacto Global de la ONU, aparte de los beneficios individuales y colectivos que lograremos, será el dividendo más importante para los accionistas y demás grupos de interés de todas las entidades, empresariales y no empresariales; privadas, públicas y mixtas, grandes medianas y pequeñas, además de estar aprovechando lo que ya está creado y funcionando a nivel mundial.

Mi correo andresdebedout56@hotmail.com, lo pongo a disposición para conectarlos con el capítulo Colombia del Pacto Global de la ONU, porque conozco a su director y quiero ayudar a tan noble causa, en forma gratuita y desinteresada, por considerarla de interés nacional y mundial.

Recuerden conectarse, inscribirse y participar de las conferencias gratuitas que por esta época está promoviendo el Pacto Global capítulo Colombia.

Aprovechemos estos espacios que nos brinda el creador, para aprender a comportarnos como Él nos enseñó.