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martes, 14 de marzo de 2023

De cara al porvenir: el territorio

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal*

¿Qué nos ganamos con tener cerca de 1.114.000 KM2 de territorio continental y casi 900.000 KM2 de mar (sin contar lo que vamos a perder con Nicaragua), si tenemos un Estado débil representado por gobiernos enclenques que no han sabido defender ni la soberanía Nacional en lo exterior, ni la presencia territorial en todas sus facetas en lo interior?

¿Qué puede esperar una sociedad cuyo mal llamado sistema educativo no aporta los elementos básicos para adquirir como pretendido ciudadano una adecuada conciencia geográfica e histórica, para responder al menos los interrogantes mínimos alrededor ¿De dónde vengo, dónde estoy y para dónde voy?

Desde la perspectiva de la geo semántica social, se entiende por territorio la unión de un sentido o significado con un lugar determinado, cuya definición es validada por una comunidad.

* Territorio como concepto geográfico:

El término territorio es muy usado en geografía, aunque pocas veces corresponde a su contenido conceptual con lo que suele ser necesario establecer el significado que le da cada autor contextualmente. Algunos autores han llegado a afirmar que el territorio es el objeto principal de la investigación geográfica frente a otros términos también muy usados dentro de la geografía como paisaje, región, espacio geográfico o lugar.

* Desde la tradición física:

El término territorio puede entenderse como un sinónimo de superficie terrestre, es decir, de relieve o en su sentido más amplio (como el que le otorgaba F. Von Richthofen) de la interfase entre litosfera, atmósfera e hidrosfera.

* Desde la tradición ecológica:

El término territorio puede entenderse como sinónimo de medio natural, con lo que suele hablarse de relaciones entre sociedad y territorio.

* Desde la tradición corológica – regional:

El término territorio se refiere a un sistema o complejo formado por todos los elementos físicos y humanos de un área o región.

* Desde la tradición espacial:

El territorio se entiende como un sistema espacial, es decir, como un conjunto de lugares interconectados por redes y flujos horizontales. También puede usarse como sinónimo de espacio absoluto sobre el que los distintos objetos y fenómenos se depositan.

* Desde la tradición paisajística:

El territorio o bien se entiende como sinónimo de paisaje natural o bien como sinónimo de paisaje cultural, de conjunto de construcciones, aprovechamientos y usos que una sociedad hace sobre el suelo.

* Desde la tradición social

El territorio se entiende como el sistema socio ecológico que reúne la sociedad y el medio que esta habita. El territorio se estudia tanto en sus relaciones verticales (entre sociedad y medio físico), como en sus características (organización económica, política, demográfica, espacio construido, medio físico en cuanto condiciona a la sociedad, etc.) como en sus relaciones horizontales (entre los diversos subterritorios que lo conforman).

¿Cómo se define el concepto de territorio?

Territorio se define como la porción de superficie (se refiere a la extensión de tierra) que pertenece a un país, región, provincia, etc. Todos los países cuentan con un territorio aéreo, uno terrestre y también uno marítimo cuando tiene costas.

Extensión de tierra que pertenece a un Estado, provincia u otro tipo de división política.

¿Qué es el territorio en ciencias sociales?

El territorio es un concepto teórico y metodológico que explica y describe el desenvolvimiento espacial de las relaciones sociales que establecen los seres humanos en los ámbitos cultural, social, político o económico; es un referente empírico, pero también representa un concepto propio de la teoría.

¿Qué es territorio y cuáles son sus elementos?

Un espacio terrestre, que comprende tanto el suelo como el subsuelo (hasta el centro de la tierra, proporcionalmente), encerrado entre las fronteras nacionales, abarcando los lagos y ríos que existan en su interior, y también el suelo y subsuelo de las islas que formen parte del territorio.

También se asocia el concepto de territorio a la masa terrestre y marítima con sus respectivos subsuelos, la atmósfera y la ionósfera.

Ahora bien, la diversidad humana, animal y vegetal, genera sus propias condiciones particulares cuando interactúan con el territorio teniendo como eje la biota y el concepto de vida que luego se transformará para los humanos en principios de cultura y de civilidad, dando origen, de acuerdo con la variedad, a lo que hoy denominamos diversidad, multiculturalidad o simplemente variedad.

Estamos acostumbrados al observar un mapamundi o un planisferio, la división política del territorio continental, con diferentes colores y la masa oceánica y marítima en distintas tonalidades de azul.

¿Qué pasa si por ejemplo hacemos una abstracción y reflejamos como extensión de los países, sólo aquella porción del territorio que controla el Estado?

Los mapas actuales desaparecerían, el concepto de nación entraría en crisis y la validez del Estado debería repensarse.


Miremos por ejemplo el mapa de presencia de grupos armados en Colombia de acuerdo con el informe final de la Comisión de la Verdad.

De acuerdo con nuestra hipótesis, solamente los espacios blancos configurarían el territorio que debería aparecer en los mapamundis y planisferios, pues es sólo la porción en blanco, que es la minoritaria, la que es controlada por el Estado mediante su presencia permanente, no solo en lo militar, sino y, sobre todo, en lo socio político y económico.



martes, 14 de mayo de 2019

De cara al porvenir: la soberanía nacional


Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Sin dar muchas vueltas en el sentido estricto del concepto soberanía, aceptemos como práctico aquel que nos invita a reconocer que solo es soberano quien no tiene que pedirle permiso a nadie para tomar decisiones de manera autónoma, libre e independiente.

Estos países chiquitos como el nuestro, que desoyeron las advertencias de Bolívar allá en el Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1826, y no fueron capaces de sostener una unidad regional con independencia política, van a cumplir casi todos 200 años de mal llamada independencia y en escasísimos casos y de manera puntual, han podido ejercer una que otra vez el ser Estados soberanos.

Recientemente, y de manera lamentable, la cosa para Colombia se ha enrarecido de nuevo, por culpa de la estéril lucha contra las drogas y la débil posición del gobierno actual al dejar narcotizar de nuevo las relaciones con los Estados Unidos, ante la abundancia de temas de interés común que se deberían tratar. El presidente norteamericano, de manera indebida, regaña a nuestro presidente, porque según él no se está trabajando con suficiente esfuerzo para erradicar los cultivos ilícitos, que obviamente no decrecerán mientras exista la demanda creciente de los consumidores norteamericanos.

Estamos en la era de las polarizaciones en todo el mundo occidental, y se evidencia cuando se compara que el gobierno del presidente Obama avaló y ayudó a consolidar el proceso de paz en Colombia, y que el gobierno actual norteamericano no tiene el mismo compromiso, y además, en cabeza de su Embajador, invita a desayunar a un grupo de congresistas colombianos para exponerles la posición de su gobierno con respecto a las objeciones a la Justicia Especial para la Paz –JEP- presentadas por el presidente Duque, siendo este acto, dicho de la manera más elegante posible, uno desobligante y lejano a cualquier postura o función diplomática respetuosa.

Pero la cosa no para ahí: Colombia ha puesto el pecho con relación al retorno de la democracia en Venezuela, ante la enérgica posición retórica norteamericana y su débil actuación, cosa que no debería ser necesaria si la Organización de Estados Americanos estuviera cumpliendo a cabalidad sus funciones y sus objetivos fundacionales. Recordemos que debido a la Guerra de las Malvinas y a la enclenque posición Colombiana, se nos otorgó la denominación de “Judas Suramericano”.

Nicaragua mantiene su apetito voraz con respecto a San Andrés y Providencia, y la expansión de su plataforma submarina, y Colombia aún le continúa incumpliendo a los sanandresanos, hoy raizales desde el Gobierno anterior, que incumplió sus promesas y compromisos con nuestros conciudadanos insulares.

Mientras no tengamos una política pública clara para las relaciones internacionales, mientras no exista una política pública de fronteras y mientras no tengamos conciencia geográfica e histórica de lo que somos, pues es imposible que se nos respete, ya que nosotros mismos, no alcanzamos a la categoría de verdaderos ciudadanos y como zombies, dejamos que propios y extraños maltraten a nuestra muy rica y exuberante Colombia, tan mal querida y tan mal administrada.