Mostrando las entradas con la etiqueta Promesas incumplidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Promesas incumplidas. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de enero de 2026

El Gobierno del "casi"

Rafael Uribe Uribe
Rafael Uribe Uribe

A lo largo de su mandato, Gustavo Petro no ha logreado alcanzar los objetivos necesarios, se queda en el umbral de conseguirlos haciendo propuestas absurdas.

Su gobierno casi logra la tan anhelada paz total; ha estado a punto de acabar con los narcotraficantes llegando a destruir casi un laboratorio por hora según le mencionó a Mr. Trump a través de sus confusos trinos.

La seguridad ciudadana casi se refuerza, los grupos armados ilegales están presentes y dominan 700 municipios porque los “progres” creyeron que un guerrillero iba a acabar con otros guerrilleros. Respecto a los cultivos ilícitos, casi logra erradicarlos, solo existen alrededor de 330 mil hectáreas, que producen el 70 % de la cocaína del mundo.

En el ámbito social, casi mejora el sistema de salud, destruyéndolo, y casi logra acabar con la desigualdad que persiste en el país y que se agravará por las medidas recientes.

En cuanto a las relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos, sus esfuerzos casi logran una mejora significativa “pateando la lonchera”.

También casi logra convencer al país sobre la bondad de la UNGRD utilizada para comprar conciencias, y casi nombra los mejores ministros y funcionarios de la historia reciente, cuyas hojas de vida están salpicadas de prontuarios.

En materia económica casi logra que el peso colombiano se fortalezca frente al dólar, no por las exportaciones tradicionales, por las de coca y el endeudamiento. La inflación casi se mantiene bajo control, a los jubilados les permitirá soñar con llenar la canasta familiar, pero, al despertar, se darán cuenta de que solo podrán comprar el pan ya que su mesada tendrá un incremento del 5,3% mientras que sus gastos subirán el 23% por los efectos colaterales del salario mínimo.

Las OPS y la burocracia devoran el presupuesto. Petro decidió tomar medidas extremas: vender TES por 28 billones de pesos al 13,5 % de interés anual a una firma aparentemente fantasma, y decretar la emergencia económica para resucitar la reforma tributaria que el Congreso había enterrado, tratando de mantener el gobierno en manos de sus esbirros. Casi lo logra, pero olvidando tener en cuenta que “bobitos tampoco”, y no nos vamos a dejar.

En Colombia hay tres bandos: el comunismo que se dividirá; el que se atraviesa que esperamos que entienda que es más importante la patria y le deje a Juan Manuel Santos el problema de financiación de su campaña, en lugar de buscar la reposición de votos para sí; y los defensores de la democracia que deben dejar de lado sus egos, pelear contra quienes toca, unirse a quien tenga mayores posibilidades de derrotar al comunismo y los gremios adormilados despierten.

El Rincón de Dios

Dios le dice a Moisés: "Verás la tierra delante de ti, pero no entrarás en ella, en la tierra que doy a los hijos de Israel." Deuteronomio 32:52

viernes, 11 de marzo de 2022

Nuestro Congreso

José Leonardo Rincón Contreras
Por José Leonardo Rincón, S. J.*

Si hay una institución desprestigiada en nuestro país es el Congreso. Un ente bicameral muy numeroso, oneroso, poco eficiente. Sinónimo de corrupción, de mañas malucas, que se niega a cambiar a pesar de que la mayoría de los colombianos lo cuestionamos. Sin embargo, sigue ahí. Muchos sueñan con llegar allí y los que a él acceden no quisieran dejar tan lucrativo y cómodo trabajo: sesiones de martes a jueves y apenas durante unas horas, con derecho a buen sueldo, oficina, asistentes, vehículo, viajes, prebendas.

Algunos, noblemente aspiran estar allí para trabajar por los demás. Sin embargo, efectivamente, las deliciosas mieles del poder pronto los hace olvidarse de tan loables propósitos. Son pocos los que realmente sacan la cara, trabajando y mostrando resultados.

Si el Congreso no es mejor es porque con nuestra indiferencia y apatía de participar en lo político dejamos que otros decidan por nosotros. Pues bien, este domingo nos toca elegir quiénes lo conformarán. Si queremos renovarlo, en nuestras manos está escoger a los mejores. Se trata de un deber ciudadano indelegable, no endosable. ¿No nos gustan los actuales congresistas? Pues elijamos a conciencia, descalifiquemos con la no reelección a todos esos que son auténticos vividores, vagos irredentos, vociferantes parlanchines, politiqueros de baja estopa que compraron votos y engañaron incautos para ganarse la plata fácil y sin mayor esfuerzo. A los camaleones transfugistas que un día están con unos y al otro día con otros, decepcionando a todos.

Así como está el Congreso es un mal necesario, pero como demócratas sabemos que el Congreso es un bien necesario para un país saludable, si así decidimos que sea. Su importancia en una democracia radica en la representatividad y en la diversidad y pluralidad de sus miembros pues es el ágora donde se construye país debatiendo las mejores opciones. Por eso las dictaduras cierran el parlamento, porque no toleran el pensamiento divergente. Por eso se hace ingobernable un poder ejecutivo que quiere hacer de las suyas y choca de frente contra un Congreso que no es genuflexo.

Este domingo en las urnas tenemos una responsabilidad muy grande como ciudadanos: votar por los aspirantes a senado y cámara con quienes ideológicamente nos identificamos. Con las consultas internas de coaliciones y pactos sabremos quién queda en el cedazo para la contienda presidencial definitiva. Imperdonable no votar. Si tan aburridos estamos con los politiqueros, es nuestra hora para ir cambiando las cosas. Después no vale quejarse, refunfuñar, criticar y maldecir. Dejemos la pereza y la indiferencia pronunciándonos, haciendo sentir nuestra inconformidad y nuestro deseo de un estado de cosas diferente, más justo, más equitativo, más humano.