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martes, 12 de diciembre de 2023

La revolución gota a gota

Luis Alfonso García Carmona
Por: Luis Alfonso García Carmona

Entre las muchas tragedias que padecen las gentes de escasos recursos en nuestro país, nos encontramos la práctica de los préstamos “gota a gota”, que coloca a los pobres en manos de desconocidos e ilegales prestamistas, en busca de una rápida solución a sus necesidades monetarias, sin prever que los montos del crédito crecen al capricho del usurero y que los métodos de cobranza no siempre se sujetan a los mandatos de la ley.

En la misma forma, estamos los colombianos sometidos a una revolución “gota a gota” que se evidencia en las diarias vulneraciones del Estado de Derecho, el avance de la inseguridad por cuenta del desmoronamiento de la fuerza pública, la conversión de la Nación en un narco-estado, el despilfarro de los recursos públicos, la impunidad absoluta para los escándalos por corrupción en los poderes públicos, o la sistemática destrucción de la seguridad social mediante las reformas al sistema de salud y a los fondos de pensiones que avanzan engrasadas con el sistemático y vergonzoso soborno de los parlamentarios que venden su voto o su presencia en las sesiones para cumplir con el quórum reglamentario.

No hay día que no nos traiga otra mala noticia para la suerte de los colombianos o para el futuro de nuestra patria, ahora convertida en el coto de caza de unos criminales sin límites legales, éticos o morales.

Sin una justicia proba, idónea y eficaz todo el engranaje del Estado se derrumba. Pero, además, los particulares, ante la ausencia de un ente imparcial que brinde una rápida y equitativa solución a sus conflictos, opta por hacer justicia por su propia mano y llegamos por esta vía al caos y a la anarquía.

Persiguiendo este objetivo, se empeña el régimen de ultraizquierda que nos desgobierna en acelerar ese proceso de descomposición moral, impunidad y desorden colectivo con acciones como la de ordenar al ministro de Justicia que prepare un proyecto para reformar la Fiscalía, dizque para “simplificarla, empoderarla, volverla efectiva y cercana a la ciudadanía”.

¿Qué se pretende con esa insulsa y vacía palabrería? Ocultar el verdadero propósito del susodicho proyecto, que no es otro que detener de una vez y para siempre cualquier investigación penal por los múltiples escándalos descubiertos en la Presidencia, tanto en la campaña presidencial como en el primer año de su gestión, actos delincuenciales que –como todo el pueblo colombiano conoce– involucran a varios personajes de la familia y del entorno más cercano al guerrillero que ejerce las funciones presidenciales.

Como motivación para estas reformas no encontramos la búsqueda de soluciones a las inveteradas deficiencias de la justicia colombiana. No, lo que expresa el mandatario revela su real interés de retaliación y su apetito por colocar el organismo al servicio de sus caprichos o intereses, cuando afirma:

“espero que, a partir de esa decisión, la Fiscalía nunca más se dedique a perseguir colombianos por razones políticas o económicas y nunca más se permita que se use para encubrir el crimen”.

Significa el dicho del mandatario que tiene conocimiento de que la Fiscalía se ha dedicado en el pasado o en la actualidad a perseguir colombianos por razones políticas o económicas y que se ha usado este organismo para encubrir el crimen. Si ello es así y hasta el momento no lo ha denunciado ante las autoridades competentes, está incurso en el delito de encubrimiento, denominado “favorecimiento” en nuestra legislación. De acuerdo con el artículo 446 del Código Penal Colombiano, el que posea conocimiento de una comisión de conducta punible y ayudare a eludir –sin concierto previo– la acción de las autoridades o a entorpecer las investigaciones correspondientes, incurrirá en prisión de 16 a 72 meses.

Para finalizar, cabe recordar, ya que los medios se han abstenido de precisarlo, que cualquier iniciativa para modificar las normas constitucionales que organizan la Fiscalía debe llevarse a cabo mediante una reforma constitucional y no mediante un simple decreto del Gobierno.

martes, 30 de junio de 2020

De cara al porvenir: la Fiscalía General

Por Pedro Juan González Carvajal*

Pedro Juan González Carvajal
Soy respetuoso de las instituciones y en los diferentes círculos en los que desarrollo actividades como directivo, como docente o como ciudadano trato de incentivar ese respeto, pero tal postura personal no puede ocultar la evidencia de la falta de credibilidad de algunas de estas. Ahora, es claro que dicha pérdida de credibilidad no se debe a las instituciones como tales sino, por supuesto, a las personas que las conforman y a la manera como ejercen sus roles.

Una de esas instituciones es la Fiscalía General de la Nación, cuya creación en el proceso constituyente de 1991, puso a tono nuestro sistema penal con los más avanzados del mundo, al pasar del sistema inquisitivo al sistema acusatorio. Con dicho cambio se tuvo que construir una estructura inmensa y muy compleja, integrada en su inmensa mayoría por profesionales responsables, dedicados, sacrificados, que, a veces contra la corriente, hacen lo que pueden por lograr que ese monstruoso aparataje funcione eficientemente.

Lamentablemente, lo dicho sobre los funcionarios de ese ente, no puede extenderse fácilmente a quienes han ocupado su cabeza durante los últimos treinta años: Gustavo de Greiff Restrepo, Alfonso Valdivieso Sarmiento, Alfonso Gómez Méndez, Luis Camilo Osorio Isaza, Mario Iguarán Arana, Guillermo Mendoza Diago como encargado, Viviane Morales, Martha Lucía Zamora como encargada, Luis Eduardo Montealegre Lynett, Jorge Fernando Perdomo como encargado, Néstor Humberto Martínez, Fabio Espitia como encargado y Francisco Barbosa. Personas con pergaminos, unos más que otros, profesionales idóneos, unos más que otros, pero con notorias características en común: gestiones grises, con más pena que gloria y una enfermiza proclividad al espectáculo mediático y a la notificación de sus decisiones a través de los medios de comunicación, circunstancia esta que resta seriedad a cualquier gestión y atenta enormemente contra la integridad y el buen nombre de los ciudadanos.

Es más, tal afecto por las ruedas de prensa, en muchos casos en compañía de otros funcionarios como el procurador general de la nación y el contralor general de la República, han originado una confusión generalizada y es enmarcar a estos tres altos funcionarios como las cabezas de los órganos de control, afirmación esta que he escuchado y leído, incluso, a renombrados juristas. Pues lo cierto es que la Procuraduría y la Contraloría son órganos de control mientras que la Fiscalía pertenece a la rama judicial del poder público, y por lo tanto, su actuación debería atender por encima de todo a la dignidad de la justicia y los derechos de los ciudadanos.

Mucho se ha escrito en pocos días sobre la decisión tomada por la Fiscalía y notificada en rueda de prensa, de ordenar medida de aseguramiento contra nuestro gobernador Aníbal Gaviria Correa. Me exonero de hacer en este artículo una defensa de nuestro mandatario regional, pues, en primer lugar, no la necesita, y en segundo lugar, ha sido tan arrollador el respaldo de los diferentes entes de nuestra sociedad que solo me resta adherir a lo que han manifestado los empresarios a través de Proantioquia, la academia, a través del G8, y en general, toda la sociedad civil antioqueña.

Todo parecería indicar que, de nuevo, se toman decisiones efectistas para tratar de proyectar una imagen de eficiencia que oculte la realidad estadísticamente demostrable de más de un 90% de impunidad y de grandes casos de corrupción que, quién sabe por cuál razón, se quedan en los archivos sin que jamás suceda nada.

Quisiera preguntar, ¿Y a la Fiscalía quién la ronda? ¿Ha existido siquiera una condena contra los exfiscales por acciones de repetición en virtud de los billones de pesos a los que es condenado el Estado colombiano por privaciones injustas de la libertad? ¿Ha existido contra ellos siquiera una condena por prevaricato por la expedición de decisiones manifiestamente contrarias a la ley?

Reitero, el problema no está en la institución sino en las personas. No se trata ahora de proponer reformas constitucionales para eliminar la Fiscalía ni para reformarla. Ni siquiera se trata de modificar su forma de elección, pues en el mundo se hace de manera similar a la nuestra. Por ejemplo, mientras en nuestro país el presidente conforma una terna de la cual es seleccionado el Fiscal, en Estados Unidos es el presidente quien directamente lo designa, pero allá, como regla general, la Fiscalía funciona muy bien.

Definitivamente, se evidencia otra vez que las leyes de Murphy son infalibles: creímos que bajo la orientación de Néstor Humberto Martínez el cargo de fiscal general había tocado fondo, pero no, aún faltaba la gestión del fiscal Barbosa quien en pocos meses ha logrado demostrar que toda situación por mala que sea es susceptible de empeorar.

NOTA: Mi completa solidaridad con el señor gobernador Aníbal Gaviria Correa y su distinguida familia.

Número

Periodo

Fiscal general

Ternados

1

1 de agosto de 1992 - 1 de agosto de 1994

Gustavo de Greiff Restrepo

Hugo Escobar Sierra

Guillermo Salah Zuleta

2

1 de agosto de 1994 - 1 de agosto de 1997

Alfonso Valdivieso Sarmiento

Juan Carlos Esguerra Portocarrero

Carlos Gustavo Arrieta Padilla

3

1 de agosto de 1997 - 1 de agosto de 2001

Alfonso Gómez Méndez

Saturia Esguerra Portocarrero

Manuel Santiago Urueta Ayola

4

1 de agosto de 2001 - 1 de agosto de 2005

Luis Camilo Osorio Isaza

Patricia Murcia

Jorge Pinzón Sánchez

5

1 de agosto de 2005 - 1 de agosto de 2009

Mario Iguarán Arana

Consuelo Caldas

Jorge Pretelt

6

1 de agosto de 2009 - 11 de enero de 2011

Guillermo Mendoza Diago (encargado: reemplazó a Mario Iguarán)

Encargado

7

11 de enero de 2011 - 6 de marzo de 2012

Viviane Morales

Juan Carlos Esguerra Portocarrero

Carlos Gustavo Arrieta

Margarita Cabello Blanco

Camilo Ospina

Juan Ángel Palacio

Virgina Uribe

Marco Antonio Velilla

Jorge Aníbal Gómez

8

6 de marzo de 2012 - 29 de marzo de 2012

Martha Lucía Zamora (encargada: reemplazó a Viviane Morales)

Encargada

9

29 de marzo de 2012 - 28 de marzo de 2016

Luis Eduardo Montealegre Lynett

Mónica de Greiff

María Luisa Mesa

10

29 de marzo de 2016 - 31 de julio de 2016

Jorge Fernando Perdomo (encargado: reemplazó a Luis Eduardo Montealegre Lynett)

Encargado

11

1 de agosto de 2016 - 15 de mayo de 2019

Néstor Humberto Martínez

Yesid Reyes

Mónica Cifuentes

12

17 de mayo de 2019 - 30 de enero de 2020

Fabio Espitia (encargado: reemplazó a Néstor Humberto Martínez y a María Paulina Riveros quien renunció como vicefiscal)

Encargado

13

30 de enero de 2020 - Actualidad

Francisco Barbosa

Clara María González

Camilo Gómez