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viernes, 31 de diciembre de 2021

Uno más, uno menos

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Confieso que en la medida que han venido pasando los años, simultáneamente he ido perdiendo esa ansiedad contagiosa que se generaba alrededor del último día del año y primero del siguiente, con la típica canción de “faltan 5 pa’ las doce y el año va a terminar” y las pintorescas escenas de quienes se lo tomaban (¿siguen tomando?) muy a pecho el asunto, y se comen 12 uvas, se ponen cucos amarillos, salen con maletas a darle la vuelta a la cuadra, tiran papas debajo de la cama, beben champaña, cuentan los segundos acompañados de un locutor en éxtasis y cuando suena la sirena lloran a moco tendido, se abrazan, aúllan de emoción, felices de enterrar el año viejo y saludar el nuevo, en un verdadero show tragicómico que pareciera partir en dos el ayer y el mañana.

Lo dije el año pasado: ¿qué diferencia hay entre esta noche y cualquier otra noche?, cualitativamente hablando ¿hay alguna diferencia relevante, más allá de pasar el calendario y saberse uno más viejo? ¿Un nuevo año supone evolución y mejora continua, o es más de lo mismo?

En realidad, es un año más de vida y uno menos qué vivir. Por eso debería ser una buena ocasión para mirar atrás y evaluar, y, simultáneamente, mirar adelante y proyectar. Está bien cerrar ciclos y abrir nuevos, poner punto final a muchos asuntos y abrir nuevos caminos y horizontes. Y pareciera que un día propicio es el 31 diciembre, por eso el estrés, por eso el afán de hacer o concluir ciertas cosas porque si se deja para el otro año, que es al otro día, todo pareciera haber fallado. ¡Me parece una tontería!

El año nuevo no comienza mañana. El año nuevo comienza cualquier día del año cuando decides partir tu vida en dos, cuando comienzas un nuevo proyecto, cuando optas por cambiar la rutina y exploras nuevas maneras de hacer las cosas, cuando perdonas a alguien de corazón, cuando reorientas el camino en la dirección correcta, cuando dejas atrás vicios y defectos, cuando rompes una relación dañina, cuando celebras un acontecimiento inolvidable, empiezas un nuevo trabajo o emprendes una nueva empresa… El que mañana sea primero de enero no significa que haya un nuevo año, solo que ha comenzado otro mes, uno más de tu vida. Tú decides en verdad cuando es año nuevo. A veces no lo decides, sino que es la vida quien se encarga de determinarlo. Hay que estar alerta.

De todas maneras, para seguir con lo convencional, recibe mi saludo de año nuevo. Es hora y día de desearnos cosas buenas, de pedir la bendición de Dios para ti y los tuyos, de concluir una nueva etapa en la carrera de la vida y de retomar fuerzas para la siguiente. Que 2022 sea un año de muchos logros y realizaciones, que haya paz y felicidad, que los problemas no falten pero que tengas la sabiduría para saberlos sortear. Que sea un año de crecimiento y de muchos aprendizajes para que realmente valga la pena. Que el buen Dios anide en tu corazón y desde allí solo fluyan cosas buenas. Recibe un fuerte abrazo si es que no nos lo hemos podido dar por esta pandemia y espero que a ti sí te haya servido este tiempo adverso y difícil y a la vez también muy aleccionador.

viernes, 1 de enero de 2021

Volver a empezar

Por José Leonardo Rincón, S. J.*

José Leonardo Rincón Contreras
¡Ufff! Se acabó por fin el año. No recuerdo haber vivido un final de año tan agobiante e intenso. Ya lo he comentado en años anteriores: me parece exacerbado el frenesí que se suscita con el cierre del ciclo: qué ansiedad, qué afanes, qué estrés. Pareciera que se fuera a acabar el mundo y que hay que dejar todo listo, todo terminado, todo firmado. Es delirante y yo no sé si hasta enfermizo. Por supuesto que hay que concluir procesos, que hay que hacer balances, cumplir metas, pero ¡a qué costos! Hay una brecha abismal entre el 31 de diciembre y el primero de enero, como si cada año fuera un compartimento estancado e inconexo, como si no hubiera procesos, como si la vida no fuese un continuo.

Antes, había un receso colectivo entre el 16 de diciembre y el 7 de enero y la gente se dedicaba a descansar con su familia, a hacer un sano corte de la cotidianidad laboral. Igualmente había estrés, pero menos y adelantado. Hoy, no se puede. Lo acabo de decir: las facturas hay que pagarlas y no dan espera, los contratos hay que firmarlos, los requerimientos hay que cumplirlos, lo que no se deje concluido el 31 a mediodía no se hizo, fue un revés, un fracaso, una meta no cumplida.

A Dios gracias comienza el nuevo año y con él las expectativas de un mañana mejor, de nuevos horizontes que se abren, nuevos retos, nuevos proyectos, planes y programas… es como volver a nacer, es volver a comenzar, es darse una nueva oportunidad. “Año Nuevo, vida nueva…” dice la canción y no le falta razón. 2021 tiene que ser un mejor año para todos, no porque 2020 haya sido un fiasco, sino porque estamos convocados a la trascendencia, al ser más, ser mejores seres humanos, mejores profesionales, mejores en todo sentido.

Así las cosas, para todos ustedes y para los suyos, los mejores deseos para 2021: bendiciones abundantes del Señor, para ustedes creyentes que con esperanza construyen una sociedad mejor; paz para un país que nunca ha podido disfrutarla; prosperidad para un pueblo sumido en vergonzosa inequidad; salud para todos cuando la pandemia acecha y el sistema sanitario colapsa; trabajo para dos de cada diez que quisieran laborar y no pueden; justicia para quienes sabiendo que cojea, llegará un día a balancear las cosas; amor para los afligidos por el desafecto y la soledad del corazón… como ven, los mejores regalos para quienes no han podido disfrutar de ellos, pero que no esperan que estos dones caigan del cielo, sino que luchan todos los días por alcanzarlos.

2021 es la nueva oportunidad para volver a empezar los desafíos pendientes, es decir, continuar con los buenos propósitos, de modo que quienes aún no lo han hecho se pongan las pilas y se decidan de una vez por todas. 2020 nos enseñó que somos vulnerables, que la vida es corta y hay que vivirla bien y a plenitud. Como recitaba Facundo Cabral: “este es un nuevo día, para empezar de nuevo”. Así que feliz año y ¡manos a la obra!

lunes, 23 de diciembre de 2019

Feliz Navidad y feliz 2020


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
El Pensamiento al Aire, sus columnistas, el grupo humano de marketing digital, prensa, dirección de programas, colaboradores y productor general, les deseamos una feliz Navidad y un buen 2020, y además, agradecemos la buena acogida que nos han venido dando desde hace varios años.

Somos conscientes de que las actividades y el desarrollo de ideas, si se hacen con pasión, con respeto por los demás, y como una afición, tarde que temprano van dando resultado y consolidando todo un proyecto de vida.

Hoy vale la pena recordar cómo un simple deseo expresado en el año 2013 permitió desarrollar un blog, en el cual inicialmente escribía solo yo, y al que fui invitando personajes de relevancia en la vida nacional. Así se fueron uniendo valiosos seres humanos a los cuales les tengo reconocimiento y agradecimiento por acompañarme con el único interés de expresar sus ideas, preocupaciones, angustias e ilusiones sobre Colombia y su viabilidad futura.

Los columnistas son de diferentes tendencias, unos de derecha, otros de centro, otros sin tendencia marcada; educadores, militares, empresarios, religiosos y sobre todo amigos que llevo en el alma, quienes, a pesar de las diferencias, nos respetamos, valoramos y tenemos la escritura como una forma de sacar a la luz pública mensajes, sueños y esperanzas.

También debo recordar en esta Navidad como esos mismos columnistas y colaboradores, que apoyan y me acompañan, sienten como una bendición el poder haber contribuido a que nosotros nos entendamos más, nos conozcamos con mayor profundidad y comprendamos que no tenemos otra ilusión que hacer mejor la convivencia ciudadana, construyendo un mejor país, desde nuestro pequeño mundo.

Con los años avanzamos y pasamos a tener el programa en televisión, gracias a una persona que creyó en mis posibilidades de conductor, insistió, persistió hasta que me convenció y así estuvimos en Tele Medellín, CNC, Eduvisión y luego, desde marzo de este 2019, iniciamos una aventura en el entorno digital… con canal propio enmarcamos un nuevo propósito y estamos felices de cumplir en diez meses objetivos que teníamos previstos cumplir en años posteriores. Todo ello, porque nos rodean bellas energías, sin egoísmo, sin envidia, todos caminando juntos por el sendero del humanismo, la alegría y el crecimiento individual y personal.

Por último, el espacio que nos faltaba copar fue la radio, al cual llegamos también por Próspero Posada, ese amigo persistente que creyó en estos proyectos. Llevamos dos programas que desarrollamos el mismo Próspero, Julio González Villa y yo. Hablamos de historia, de política y de temas sociales, pero sobre todo buscamos hablar de cómo mejorar las condiciones de vida de nuestra gente, cuarenta y seis millones de personas que requieren ayuda, que tienen también ilusiones y que debemos buscar la forma de satisfacerlas.

Gracias a todos los entrevistados que facilitan nuestro objetivo porque sin ellos no tendríamos programa; nos enseñan y nos hacen ver el mundo desde cada trabajo que realizan. A mí personalmente el conocerlos y conversar con ellos me ha dado una inmensa alegría. La forma en que muestran su actividad, cómo se expresan, el conocimiento que irradian nos permite apreciar sin duda alguna el amor que cada uno despliega en su diario vivir. A ellos un abrazo de parte del Pensamiento al Aire.

Esta Navidad es para mí no solo la celebración del nacimiento de Jesús, sino la oportunidad magnifica de dar gracias a Dios por las inmensas bendiciones que nos da, por entender que el verdadero camino es el amar y servir sin esperar reciprocidad. Por ello, hoy 23 de diciembre, agradezco a todos aquellos que me han acompañado, y a ustedes que nos leen, ven y escuchan, cada día. Valoro el que por un momento nos dediquen tiempo y que les sirva para tener una buena vida familiar, un agradable espacio en el trabajo y buenos amigos que le acompañen en sus ilusiones y tristezas.

Feliz Navidad y un próspero 2020.