Andrés de Bedout Jaramillo
Cuando
en los años 1996 y 1997 estudiamos en el Concejo de Medellín el proceso de
transformación de EPM en empresa industrial y comercial del estado de capital
100 % público, como lo obligaba la Ley 142 de Servicios Públicos
Domiciliarios, definimos un límite de reparto de excedentes del 35 % del
total generado. Hoy, otro acuerdo permite transferir hasta el 55 %.
Lo
primero que debe hacerse es regresar al 35 % y revisar, con lupa, cuánto
de los gastos de EPM se está contabilizando como inversión para nivelar las
cuentas de lo que son realmente utilidades operacionales. Me late que hay mucho
gasto social que se lleva como inversión social. El cálculo actuarial debe ser
muy alto y creo que lo asume directamente la empresa.
Segundo:
revisar la relación endeudamiento versus ventas anuales de servicios. En mi
sentir, el endeudamiento está en niveles muy altos y los requerimientos de
capital de trabajo y de inversión en generación y transmisión de energía, más
los temas de acueducto, alcantarillado, aseo y sus correspondientes plantas de
tratamiento, exigen capitales inmensos que la compañía no tiene y que podría
conseguir vía capitalización por acciones, abriendo la compañía al capital
privado, lo que requiere estudios serios y, por supuesto, acuerdo municipal.
Los créditos baratos cada vez son más costosos y si las calificadoras se nos
voltean, serán mucho más complejos los cierres financieros.
Estas
medidas, aparentemente simples, deben ser materia de análisis por la actual
administración, inclusive considerando lo que está sucediendo con Afinia, que
si no hubiese caído en manos del grupo político de los hermanitos Q., estoy
seguro de que habría salido adelante con los programas de reposición de redes,
control al contrabando de energía y al no pago que inició la primera gerente
designada. Recordemos que en su primer periodo de operación produjo
rentabilidad. Preferiblemente no deberíamos volver a hablar de excedentes
extraordinarios, es un error garrafal.
Las
posibilidades de generación y transmisión de energía, frente a las necesidades
del país y la región, son costosas y urgentes. Además, debemos aprovechar al
nuevo presidente, amigo de la inversión privada, del desarrollo, del orden y de
la seguridad, condiciones requeridas para este tipo de inversiones.
Que
Nuestro Señor Jesucristo ilumine a nuestros gobernantes para que nuestras EPM
no se vayan a quedar atrás y terminen convirtiéndose en un riesgo en este mundo
de tan acelerado desarrollo.
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