martes, 15 de septiembre de 2026

La deforestación del bosque tropical, parte 1

José Hilario López Agudelo
José Hilario López Agudelo

Los bosques primarios de los trópicos húmedos son ecosistemas complejos, especialmente importantes para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima regional y global.

Los principales bosques tropicales del mundo se ubican en la zona intertropical, cerca de la línea ecuatorial. Estos bosques concentran en América del Sur (La Amazonía), África Central y Occidental (La cuenca del río Congo) y Sudeste Asiático (Sondalandia y archipiélagos) y Oceanía. De ellos, la cuenca del río Amazonas es el bosque tropical más extenso y biodiverso del planeta, seguida por la cuenca del río Congo.

En mi libro Cambio climático e impacto global. Un marco viable de transición energética para Colombia (Fondo Editorial EIA, 2024) se muestra como la tala, los incendios y la degradación del bosque amazónico, son los principales causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), así como de la pérdida de la biodiversidad en gran parte de Suramérica, con afectaciones extensivas a nivel global. Estas mismas causas extensivas a los bosques tropicales arriba referidos contribuyen entre el 10 % y el 33 % de las emisiones mundiales de GEI. En Brasil y Colombia, los casos más críticos, la tala, los incendios y la degradación del bosque amazónico generan entre el 40 % y el 50 % de los GEI. Sobre causas y afectaciones de la degradación del bosque, ver Nota [1].

Ahora me propongo volver sobre la tala, los incendios y la degradación del bosque tropical con dos artículos, de los cuales este es el primero de ellos, con el propósito de aportar nuevos conocimientos y perspectivas sobre este crucial asunto.

Un reciente informe de Global Forest Watch titulado “La pérdida de selva tropical se ralentizó en 2025, pero los incendios representan una amenaza creciente para los bosques de todo el mundo”[2], autoría de Elizabeth Goldman et al., se centra principalmente en la pérdida del bosque en los trópicos, ya que es allí donde se produce el 94 % de la deforestación, es decir, la eliminación de bosques causada por el ser humano.

Los incendios forestales en un 90 – 95 % de los casos son provocados por actividades antrópicas, aunque también intervienen factores naturales y climáticos. Entre las principales causas antrópicas se incluyen: 1. Acciones intencionadas: quemas para siembra de cultivos ilícitos y para minería ilegal, ampliación de la frontera agrícola y potrerización, caza o vandalismo; 2. Negligencias: fogatas mal apagadas, colillas de cigarrillos, quema de basura y quemas agropecuarias sin control, y 3. Accidentales: chispas de maquinaria, fallas en redes eléctricas o accidentes en vías.

Empecemos con los países que registran la mayor pérdida de bosque tropical.

Brasil, el país que posee la mayor parte de la selva amazónica, registra la más alta deforestación y pérdida de bosque primario en el mundo. En 2025, según lo señala Global Forest Watch[3], Brasil perdió 2,6 millones de hectáreas de cobertura arbórea en su selva tropical húmeda, por causa, en su mayor parte, de incendios, ganadería y agricultura.

Bolivia es el segundo país con mayor pérdida de bosque tropical en el mundo. En 2024, el país perdió 1,8 millones de hectáreas de bosque y el 83 % de esa destrucción corresponde a bosque primario. Esta cifra triplica la registrada en 2023, cuando perdió 490 000 hectáreas de bosque primario. En su mayoría este incremento se debe a los incendios forestales sufridos durante 2024.

La República Democrática del Congo (RDC) alberga una vasta porción de la segunda selva tropical más grande del mundo, y es el tercer país con mayor pérdida de bosques tropicales. Según los registros de Global Forest Watch, entre 2002 y 2025 la RDC perdió 8 millones de hectáreas de bosque primario húmedo, lo que equivale a una reducción del 8 % de su superficie original. Esta pérdida es atribuible a la agricultura de subsistencia, la extracción de leña y la tala comercial del bosque. El Instituto de Recursos Mundiales afirma que el crecimiento demográfico y el desplazamiento forzado, debido a los conflictos bélicos en la zona, han sido determinantes en los crecientes niveles de pérdida de la cubierta arbórea.

Camerún, parte vital de la cuenca del río Congo, desde el año 2000 ha perdido más de 2,2 millones de hectáreas de cubierta forestal. Sus bosques primarios están amenazados por redes de tala ilegal, minería, expansión de agroindustrias (caucho y aceite de palma) y cultivos de cacao.

Indonesia alberga la tercera mayor extensión de selva tropical del mundo, pero en los últimos 25 años ha perdido cerca de una cuarta parte de sus bosques, con más de11 millones de hectáreas de bosque primario húmedo talados desde 2002. La deforestación es impulsada principalmente por la industria del aceite de palma, las plantaciones de celulosa, la minería y los incendios forestales.

La deforestación en Laos genera una de las crisis ambientales más graves del mundo. Los bosques primarios desaparecen a una tasa alarmante (hasta cinco veces más rápido que en Brasil), impulsada por la agricultura industrial.

La lista continua con Perú con 160 000 hectáreas anuales arrasadas. Esta pérdida es impulsada principalmente por la agricultura migratoria, la minería ilegal de oro y la tala del bosque.

Ecuador perdió cerca de 240 000 hectáreas de bosque tropical natural entre 2020 y 2024. Las principales causas de la deforestación son la expansión agrícola y ganadera.

La deforestación en Colombia, tras dos años de descenso, experimentó un repunte significativo durante 2024, cuando perdió 113 608 hectáreas de bosque tropical, un incremento de 43 % frente al periodo anterior. La región amazónica es la más afectada por la deforestación, impulsada por economías ilícitas y los grupos armados por fuera de la ley. En 2025, la deforestación en la Amazonía colombiana alcanzó 72 409 hectáreas. Aunque entre enero y septiembre de 2025 los registros mostraron una reducción del 25 % frente al 2024, los incendios y una mayor tala de bosques en el último trimestre llevó a un incremento total en el área deforestada del 6 % anual en esta región.

En la próxima columna me referiré a la degradación del bosque amazónico por causa de la deforestación y de los incendios, así como a las políticas conservacionistas que nuestros países han puesto en acción.



[1] Nota 1. La degradación del bosque ocurre en zonas aledañas a las áreas deforestadas o devastadas por los incendios, generada por el llamado “efecto de bode” resultante de la fragmentación del hábitat, lo que conlleva la pérdida gradual de la salud, estructura y funciones vitales de la selva. Un bosque degradado, aunque sigue estando de pie, ha perdido su biodiversidad, su capacidad de regular el clima y su resiliencia frente a incendios o sequías. Para el profesor David Lapola de la Universidad de Campiñas (Brasil), la degradación del bosque amazónico puede llegar a provocar una pérdida de biodiversidad al mismo nivel de la misma deforestación.