lunes, 3 de agosto de 2026

Rito de la Reconciliación

Andrés de Bedout Jaramillo
Andrés de Bedout Jaramillo

Cuando nos visitó el papa Francisco, fueron muchísimos los regalos que recibió de los colombianos en las diferentes regiones que recorrió.

Todos esos obsequios llegaron a la Nunciatura Apostólica en Bogotá. Eran tantos que físicamente era imposible que todos viajaran con el Papa de regreso al Vaticano. Consciente de ello, y agradecido con cada colombiano por sus manifestaciones de amor y cariño, el día antes de partir se dirigió al salón donde estaban expuestos los presentes. Los observó con ese humilde y sencillo sentido de preocupación por su Iglesia Católica, donde su mayor anhelo radicaba en la reconciliación, necesaria para mejorar la convivencia en un mundo ávido de luchar unido por su salvación y por un trasegar solidario en este convulsionado planeta.

Sus ojos se posaron en una pequeña estatua de bronce que representaba un grupo humano integrado por hombres y mujeres de todas las razas y edades. Formaban un círculo, abrazados fuertemente y juntando sus cabezas en señal de reverencia hacia el interior, queriendo expresar que se perdonaban, se reconciliaban y unidos seguirían adelante.

Cuando el Santo Padre preguntó por el nombre de la estatua y le respondieron que era el “Rito de la Reconciliación”, ordenó: “Esta estatua se va conmigo. Es más, quisiera que una réplica en tamaño representativo se instalara en los jardines del Vaticano, para que millones de visitantes tengan la oportunidad de contemplarla y ver en ella lo que yo vi: lo fácil que puede ser la difícil reconciliación entre las personas de todas las razas, credos, pueblos y edades del mundo”.

La reconciliación, fielmente representada en esta magnífica escultura, merece ser vista y analizada en detalle por quienes visiten los jardines del Vaticano, al lado de otras obras que transmiten mensajes y enseñanzas inspiradas en la Sagrada Biblia, difundida por nuestra Santa Madre Iglesia y por millones de católicos que deseamos lo mejor para la humanidad, conscientes de que para lograrlo debemos hacer grandes sacrificios y confiar plenamente en el poder y la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo.

El autor de esta obra es un colombiano: el maestro José Augusto Rivera Castro, quien para cumplir los deseos del Papa lleva más de seis años en su taller del barrio Belén, en Medellín, fundiendo bronce, construyendo moldes y armando la escultura gigante. Ha buscado recursos y materiales en todas partes, encontrando eco en empresas y personas que han aportado su grano de arena. Con voluntad, persistencia y resistencia, este gran escultor —a quien conocemos desde hace muchos años en su difícil camino artístico— ha plasmado un mensaje de humanidad en su obra.

Inicialmente, el maestro Rivera concibió la escultura como un abrazo de reconciliación entre colombianos sometidos a una violencia irreconciliable durante siglos, violencia que solo superaremos cuando todos estemos dispuestos al perdón y la reconciliación. La mirada del papa Francisco universalizó el título de la obra como “Ritual de la Reconciliación”.

Hoy la obra tiene un avance del 70 %. Faltan aproximadamente $250 000 000 para terminarla, embalarla y transportarla por tierra hasta Puerto Antioquía, en Urabá, y de allí embarcarla hacia Nápoles, Italia, para finalmente instalarla en los jardines del Vaticano, donde ya tiene un espacio reservado por la Gobernación Vaticana.

La estatua de bronce mide más de dos metros de altura y pesa cerca de tres toneladas. En el Vaticano está considerada como una donación de Colombia. Existe una partida presupuestal en el Ministerio de Cultura destinada a apoyar este proyecto, que seguramente será respetada por la nueva ministra Paola Holguín. Sin embargo, no es suficiente: se requiere que patriotas de buena voluntad aporten recursos para lograr el objetivo final: llevar la estatua a los jardines del Vaticano, donde millones de visitantes podrán apreciar el gran mensaje de reconciliación que transmite esta obra, orgullo de un escultor colombiano y de nuestra raza.

Hay muchas formas de ayudar, una muy especial: adquirir réplicas en varios tamaños, contactar al artista en su correo electrónico joseaugustoriveracastro@gmail.com, hacer aportes económicos o colaborar con el transporte terrestre y/o marítimo.

Que Nuestro Señor Jesucristo despierte nuestros corazones para apoyar al artista en tan importante cometido.