Luis Guillermo Echeverri Vélez
De la esencia
de la arriería es la forma cómo se cargan las mulas, lo cual depende de si se
sabe hablarle bien a la bestia al ponerle la mulera; elegir la manta y poner
bien la enjalma, la angarilla o el aparejo; ajustar la cincha, la pechera y la
retranca; alzar, sostener y repartir bien las cargas; echar bien la lía y hacer
bien los nudos del suelo, el recibido y el chin; y luego poner correctamente la
tapa y la sobre carga. Una esencial lección para la actual administración o “management”.
Se denominan
empresas “publicas” aparte de las que son de un Estado, las que se registran en
las bolsas de valores de modo que puedan transar la totalidad o parte de sus
acciones y emitir papeles de deuda libremente en esos mercados regulados, de
los cuales depende el sistema financiero dentro del concepto de libertades
económicas en el mundo democrático.
Y los
resultados esenciales de las empresas públicas como los de las mulas en una
trocha, o los carros de carreras, dependen en primera instancia de que no se
salgan del camino o de la pista y sepan llegar a la meta, lo cual demanda un
arriero ducho o un piloto experimentado, que sepan mitigar los riesgos, no
estrellar el carro, ganar carreras y campeonatos, cuidar y guiar las mulas y
entregar la carga responsablemente en el destino.
Tan importante
para todo tipo de empresa es el gobierno corporativo, como la enseñanza del
profesor “Applin”, de Cornell University, que escribía el primer día de clases
en el tablero la respuesta a la única pregunta de su examen final: “La única
política corporativa que realmente hay que saber, es cuándo y cómo cortar las
pérdidas”.
La gobernanza y
las mejores prácticas de gestión de empresas registradas en bolsas de valores y
empresas mixtas industriales y comerciales del Estado tienen que guiarse por
conocimientos ordenados de funcionalidad, transparencia, efectividad y
eficiencia al cumplir con los principios generales del “gobierno corporativo”.
Ello depende de la adecuada estructura y conformación de las juntas directivas
o consejos directivos, del grado de importancia que se le dé a la experiencia y
especialización de los consejeros, de la voluntad de mantener la sostenibilidad
técnica del negocio, y del liderazgo que imprima esa junta y consejo directivo
representada en la elección de un presidente o CEO técnico, experto, capaz y
conocedor de la conformación de equipos de trabajo técnicos eficientes para la
administración y la operación.
Esos principios
de gobierno corporativo que nunca deben pasarse por alto son: 1. La
responsabilidad fiduciaria de los directores. 2. La independencia del consejo
directivo y sus directores de quien los nomine pues solo le reportan a la
asamblea de accionistas. 3. La responsabilidad de la sustitución idónea del
talento humano y la continua evaluación de su desempeño. 4. La elaboración y
seguimiento de la estrategia corporativa. 5. La debida asignación de capital y
la custodia del valor de la empresa y la caja. 6. La responsabilidad colectiva
y la formación de consensos. 7. El diseño, implementación, seguimiento o
revisión periódica y reporte, a la asamblea y a las autoridades competentes,
del cumplimiento de las políticas corporativas.
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