Cuando nos aprestábamos
a comenzar la construcción de una nueva patria sobre las ruinas heredadas del
pasado régimen, nos puso a prueba la naturaleza con este desastre que nos llena
de luto y dolor, pero que ha despertado la solidaridad y la unión de los buenos
colombianos.
Bajo la certera
conducción del gobierno entrante se han atendido con celeridad las necesidades
de las víctimas, se ha priorizado la búsqueda de sobrevivientes y se ha
obtenido la oportuna ayuda de la banca multilateral y de la comunidad
internacional.
Apenas comienza la
tarea, pues habrá que restaurar múltiples servicios colapsados, reemplazar la
infraestructura dañada, y, sobre todo, brindar una real y positiva ayuda a quienes
todo lo perdieron en un instante.
Quedan vastas zonas
urbanas en algunas ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y en centenares de
municipios y corregimientos, donde gran parte de las edificaciones colapsaron y
otras tantas deberán ser totalmente demolidas. Una disyuntiva presenta la
reconstrucción de los edificios en ruinas: Reconstruir cada uno para que sea
ocupado a la mayor brevedad, o planear una reforma urbana y una ampliación de
la oferta de vivienda en condiciones favorables para los beneficiarios.
Por fortuna cuenta el
actual gobierno del “tigre” con profesionales ampliamente capacitados para
desarrollar un programa capaz de atender a esta magna catástrofe y, a la vez,
ampliar la oferta de vivienda en las zonas afectadas, tal como otros países lo han
experimentado.
Chile, situado en el
Cinturón de Fuego del Pacífico, ha aprovechado los sucesivos terremotos para
mejorar las normas y métodos de seguridad. Sus avances en materia de vivienda
social, regulaciones antisísmicas y mejoras estructurales valen la pena ser
tenidos en cuenta.
Al final de cuentas, el
enorme costo de reparación de algunas construcciones puede contribuir de manera
definitiva, no solamente para dotar a las regiones afectadas, de unas nuevas
zonas seguras y confortables, sino, también, para mejorar la calidad de vida de
muchos compatriotas de ingresos reducidos.
