viernes, 14 de agosto de 2026

Los desafíos que acarrea el sismo

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Cuando nos aprestábamos a comenzar la construcción de una nueva patria sobre las ruinas heredadas del pasado régimen, nos puso a prueba la naturaleza con este desastre que nos llena de luto y dolor, pero que ha despertado la solidaridad y la unión de los buenos colombianos.

Bajo la certera conducción del gobierno entrante se han atendido con celeridad las necesidades de las víctimas, se ha priorizado la búsqueda de sobrevivientes y se ha obtenido la oportuna ayuda de la banca multilateral y de la comunidad internacional.

Apenas comienza la tarea, pues habrá que restaurar múltiples servicios colapsados, reemplazar la infraestructura dañada, y, sobre todo, brindar una real y positiva ayuda a quienes todo lo perdieron en un instante.

Quedan vastas zonas urbanas en algunas ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y en centenares de municipios y corregimientos, donde gran parte de las edificaciones colapsaron y otras tantas deberán ser totalmente demolidas. Una disyuntiva presenta la reconstrucción de los edificios en ruinas: Reconstruir cada uno para que sea ocupado a la mayor brevedad, o planear una reforma urbana y una ampliación de la oferta de vivienda en condiciones favorables para los beneficiarios.

Por fortuna cuenta el actual gobierno del “tigre” con profesionales ampliamente capacitados para desarrollar un programa capaz de atender a esta magna catástrofe y, a la vez, ampliar la oferta de vivienda en las zonas afectadas, tal como otros países lo han experimentado.

Chile, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, ha aprovechado los sucesivos terremotos para mejorar las normas y métodos de seguridad. Sus avances en materia de vivienda social, regulaciones antisísmicas y mejoras estructurales valen la pena ser tenidos en cuenta.

Al final de cuentas, el enorme costo de reparación de algunas construcciones puede contribuir de manera definitiva, no solamente para dotar a las regiones afectadas, de unas nuevas zonas seguras y confortables, sino, también, para mejorar la calidad de vida de muchos compatriotas de ingresos reducidos.