José Alvear Sanín
En los 64 años que han transcurrido entre la elección de
Guillermo León Valencia en 1962, y la de Abelardo de la Espriella en este 2026,
he vivido todas las justas electorales, lo que me permite afirmar que jamás he
visto campaña mejor, más bella y difícil, y con un candidato mas convincente,
enérgico y mejor comunicado con el sentimiento real de un país oprimido por la
arbitrariedad, el despotismo, la corrupción y el crimen.
Nunca hubo triunfo comparable. Abelardo superó la
desinformación masiva ejercida a los grandes medios enmermelados, los 30
billones para la compra oficial de votos, la coerción de mingas, guerrillas y
combos sobre un tercio del territorio; el terror anunciado para disuadir de
acudir a las urnas; la violación de todas las leyes y la preponderancia
económica de los nuevos medios mafiosos del país. Todo lo anterior, coordinado
por un gobierno comunista, dirigido por un rufián tan falaz como corrupto.
Si consideramos el evidente horrible escenario en el que se
ha desarrollado la campaña, el triunfo de Abelardo y José Manuel no es exiguo, todo
lo contrario, porque parecía imposible teniendo en cuenta todos los factores
adversos que ha superado.
Si la noche es más oscura antes del amanecer, podemos decir
que en Colombia empieza a brillar una aurora que anuncia tiempos especialmente
difíciles, los de sacar al país del atroz abismo en que Petro nos ha querido
sepultar para siempre.
.jpg)