Luis Guillermo Echeverri Vélez
¿Cuánto le
cuesta a una nación subir al poder un revolucionario degenerado disfrazado de
demócrata a destruir la hacienda pública, la riqueza privada y allanar el
camino a una dictadura constitucional modelo Narco-SSXXI?
Por cuatro años
le permitimos a un guerrillero psicodélico, gobernar a punta de “errores
deliberados” y mentiras, demostrar sus conocimientos galácticos en economía de
la destrucción institucional sistemática del Estado de derecho y en la
aceleración de los procesos de decrecimiento degenerativos vistos en Cuba,
Nicaragua y Venezuela al poner en práctica la versión neo-narco-estalinista del
progresismo populista que aprendió en la universidad del Cartucho.
El autócrata ha
comprado la complicidad parcial del parlamento y las cortes, colonizó los entes
de control, amedrentó y compró algunos medios, acoquinó convenientemente la
banca, y acobardó y silenció la vocería gremial. ¡Qué vergüenza! Están jugando
pisingaña con el país.
Veamos el
balance de la destrucción acelerada que ha realizado este gobierno del M-19 y
el Pacto Histórico para entender lo que se nos viene pierna arriba si el país
cae en la trampa de elegir a Cepeda.
1. Destrucción
acelerada del sistema de libertades económicas. La implementación del
neo-narco-estalinismo no es un descache progresista. Empezó por robarse y
saquear el erario con familiares, amigos y camaradas. Prepararon el país para
entregárselo a las FARC-EP y a la subversión. Arruinaron la hacienda pública
por medio de idiotas útiles. Amenazaron al sistema financiero y la
independencia del Banco de la República para tener control fiscal y monetario
después de un deliberado incremento de la deuda pública, de la violación de la
regla fiscal y la activación de políticas inflacionarias que causaron el
empobrecimiento colectivo del Estado y los contribuyentes, mientras incentivan
la ilegalidad y la informalidad.
2. Destrucción
acelerada de la seguridad y la sostenibilidad energética. Cuando ningún país
renuncia a los hidrocarburos, aquí desde 2022, descarrilaron el sector
minero-energético como locomotora del crecimiento de la economía cuando la
lumbrera del Cartucho dijo en la ONU que el petróleo y el carbón eran más malos
para la humanidad que la cocaína, y se propuso esparcir el virus de la vida por
las galaxias, dando la orden de cerrar los descubrimientos de gas en el litoral
Caribe, prohibiendo el fracking, anunciando en falso la traída del gas desde
Venezuela, y ordenando suspender la sísmica, la exploración y las nuevas
explotaciones petroleras. Siguieron al pie de la letra la cartilla de
destrucción de PDVSA al politizar y desguazar el talento humano, terminar con
el gobierno corporativo y proceder al saqueo económico de todo el grupo
empresarial Ecopetrol.
3. Destrucción
acelerada del erario, la reputación del país y la confianza inversionista. Tras
paralizar la inversión de regalías y encarecer la movilidad de la economía, en
los primeros 6 meses desaparecieron 6 puntos del crecimiento parcial recibido
del 12.6 % al multiplicar el malgasto burocrático y contractual, y empezar el
estrangulamiento tributario de la economía formal, la promoción de la
impunidad, matando el ahorro y el sistema pensional, paralizando todo tipo de
inversiones lícitas, espantando la IED, generando fugas de talento y capitales,
aumentando el riesgo país y la deuda, haciendo insostenible el déficit fiscal y
perdiendo el grado de inversión.
4. Destrucción
acelerada de la seguridad ciudadana amparando la delincuencia y el terrorismo.
Con el cumplimiento del pacto de La Picota y el favorecimiento del diseño de
Cepeda de una “Paz total” embustera, neutralizaron todas las acciones de la
fuerza pública bajo el pretexto de no interferir en las negociaciones con la
subversión. Dieron rienda suelta a la formación de capitales ilícitos y se
dispararon el secuestro de niños (mal llamado reclutamiento), las masacres de
soldados e inocentes, se fortalecieron las milicias urbanas y se creó la
“primera línea digital”.
5. Destrucción
acelerada de la salud y la seguridad social. Con alevosía están destrozado y
desintegrado el sistema prestacional y el de salud que tenía un 98 % de
cobertura. El propósito del “rey midas del estiércol” es tragarse los aportes e
inducir un genocidio colectivo mediante el tortuoso “gota a gota envenenado”
que denominó “chu-chu-chu” ejecutado por una carnicera, un verdugo, y ahora con
el intento de meter a “Drácula en al banco de sangre” al nominar a Quintero
para Supersalud.
6. Destrucción
acelerada de la propiedad privada por multiplicidad de vías expropiatorias. Hay
una estrategia de destrucción sistemática acelerada de la propiedad privada por
medio de la promoción del odio de clases bajo la falaz ilusión de reivindicación
indígena, campesina y de los pobres mediante la asignación de tierras; por
medio de asfixia tributaria patrimonial y catastral; por la creación por
decreto de mecanismos de expropiación inmediata; y por acciones arbitrarias de
la ANT e intervención de las funciones de notariado y registro.
7. Destrucción
acelerada del medio ambiente y la seguridad alimentaria. Petro además de su
falso ambientalismo que le dio rienda suelta a la deforestación, la minería
ilegal, la drogadicción y el narcotráfico, ha generado la ruina del sistema
productivo alimentario del campo colombiano que está bajo la amenaza terrorista
y de expropiación estatal, y la destrucción de todos los sistemas de soporte al
sector productivo agropecuario. Antes de títulos el campo necesita extensión,
crédito, conocimiento y tecnología.
Hay que tener
cuidado con Petro y Cepeda, sus engaños y sus trampas, sus alianzas con la
narco-subversión y las organizaciones criminales y el terrorismo internacional
ahora que el incendio social, político, moral y económico de Venezuela ya se
nos metió a la cocina y está quemando el sistema institucional colombiano.
Defendamos la libertad y conservemos el sistema democrático. Pilas que si no
votamos bien seremos todos esclavos del narco-comunismo.
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