Carta abierta al doctor
Guillermo Alfonso Jaramillo
Ministro de Salud
El espectáculo de los hospitales
convertidos en bodegas humanas donde los pacientes alineados en sillas y
camillas en los pasillos parecen estar esperando turno para una rifa y los médicos
hacen malabares para atenderlos, es un crimen de lesa humanidad. En medio de
este drama, usted anuncia que las soluciones son restringir más los recursos y
trasladar a la fracasada Nueva EPS millones de pacientes, una jugada digna de
un ilusionista: desaparecer lo que ya no existe.
A esto se suma que prefiere
tratar como un chisme y “coincidencia” el empleo y adjudicación de contratos a
familiares suyos por el Gobierno, hecho que confirma que la meritocracia
reconoce apellidos como si el Estado fuese un árbol genealógico con
presupuesto.
No pedimos explicaciones
técnicas ni informes de auditoría, solo lo que cualquier ciudadano con sentido
común y algo de memoria se pregunta:
* ¿Por qué se exprime a las
EPS que ya están en cuidados intensivos?
* ¿Por qué las “coincidencias familiares” siempre
florecen en tiempos de crisis?
* ¿Y cuándo la salud dejará de ser un escenario para
improvisaciones y se convertirá en una prioridad real?
Suponemos
que un médico ha hecho un juramento hipocrático que guía su ética y el cuidado
humano de sus pacientes; confiamos en que su vocación le impulsa a priorizar el
bienestar y la dignidad por encima de cualquier interés ajeno a su labor. En un
sistema donde las necesidades básicas se relegan y los recursos escasean, ese
compromiso ético se pone a prueba cada día y obliga a los profesionales de la
salud a ejercer su trabajo en condiciones que desafían su formación, su
conciencia y humanidad. ¿Hizo usted ministro ese juramento?
Rafael
Uribe Uribe
CC
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