La corriente existencialista nos
invita a vivir el hoy, el ahora, el presente, pues con respecto al pasado ya no
hay nada que hacer y con respecto al futuro pues las posibilidades reales
radican en la especulación.
Sin embargo, cuando nos ubicamos
en el universo, pues la realidad es que nosotros los terrícolas vivimos el
pasado de los grandes objetos celestes cuando nos referimos al sistema solar,
las galaxias u otros universos.
Recordemos que, en términos
físicos, la luz viaja a 300 000 kilómetros por segundo, lo que hace que la
luz tarde 8 minutos viajando entre nuestro Sol y la Tierra.
O lo que es lo mismo, si
estuviéramos en el Sol, veríamos los acontecimientos de la tierra de hace 8
minutos.
Pero si lográramos viajar más
rápido que la luz y nos situamos a 2025 años luz de la Tierra, veríamos el
nacimiento de Jesús y los acontecimientos de esa época.
Igualmente, cuando enfocamos las
estrellas, estamos viendo luz emitida hace años. No podemos ver lo que ocurre
hoy.
La estrella más cercana, Alfa
Centauro está a 4.2 años luz de la Tierra.
En este principio se basa la
astronomía para conocer la edad del universo.
Así cuando miramos hacia el
cielo, estamos mirando atrás en el tiempo, estamos viendo acontecimientos de
hace siglos.
Ya en lo propio, en lo terreno,
hay sociedades y gente que viven en el pasado, de pronto por la seguridad que
dan los acontecimientos ya vividos, renunciando muchas veces al presente y
teniéndole cierto temor al futuro.
En mi caso y en el de mis
coetáneos:
Bella la infancia, pero ya pasó.
Bello el colegio, pero ya pasó.
Bella la juventud, pero ya pasó
Bella la universidad, pero ya
pasó.
Bellas las relaciones que se
tuvieron en el pasado y que ya no existen.
Bellas las vivencias y la
experiencia pasadas, que en el pasado están.
Bellas y bienvenidas las
relaciones pasadas que aún hoy tienen vigencia.
Bienvenido sea el día nuevo que
empezamos a vivir y los días por venir que hemos de estrenar.
Es el tiempo de pronto la
variable más compleja dentro de las nociones actuales que manejamos los
humanos, con nuestras pocas dimensiones conocidas.
Sin embargo, el tiempo nos
potencia, nos reta y nos hace y permite justificar la existencia.
Recordemos que “La vida no es
más que el inútil tránsito entre dos oscuridades”.
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