viernes, 26 de diciembre de 2025

¡Aquello del "gobierno más corrupto" ...!

José Alvear Sanín
José Alvear Sanín

La afirmación de que Petro ha presidido el gobierno más corrupto de la historia de Colombia se ha convertido en lugar común. Por tanto, es bueno precisar los alcances de esa apreciación.

En primer lugar, rechazo aquello de que es “el gobierno más corrupto de nuestra historia”, porque, en cambio, puede demostrarse que es “el único gobierno corrupto de nuestra historia”. Antes de este, los actos de corrupción no eran del gobierno, sino contra el gobierno.

Repasando nuestra historia republicana observo que ha habido multitud de gobiernos, unos más, otros menos, exitosos en el permanente propósito de asegurar la libertad, el progreso y la justicia. Nunca faltaron actos de corrupción, incluso algunos muy graves, porque siempre habrá pícaros y ladrones que escapan a los controles, como en todos los países, pero jamás hubo en Colombia gobiernos sistemáticamente corruptos, antes del actual.

Entre nosotros, el gran factor de corrupción ha sido el narcotráfico, combatido por todos los gobiernos hasta agosto de 2022. ¡Y no por casualidad, el actual gobernante aparece en destacado lugar en la lista Clinton!

Rojas Pinilla y Samper han pasado muy mal a la historia. El primero abusó del poder para presionar préstamos de bancos oficiales para la adquisición de fincas y reses; y el segundo recibió dinero de narcos para su campaña (en mucha menor proporción que Petro), pero la general indignación causó la caída del General, y la deshonra perseguirá siempre a Samper, de día y de noche.

Además, hay que tener en cuenta que los casos de corrupción de esos dos presidentes fueron asuntos lamentables pero aislados, y por tanto no constituyeron eslabones de una serie permanente e ininterrumpida de abusos, escándalos y malversación de fondos públicos, como la que exhibe con la mayor desvergüenza el actual gobierno, incapaz de presentar resultados dignos de elogio.

Resumo: los actos de corrupción de Rojas y Samper los mancharon a ellos como personas, pero el aparato del Estado seguía sirviendo al bien común. Sus administraciones no se parecían a las clepto y kakocracias del PRI o del peronismo, a las que el Pacto Histórico se asemeja, o aun supera.

Bajo Rojas y Samper funcionaron correctamente Procuraduría y Contraloría. La Fiscalía apareció más tarde, y aunque hubo titulares muy discutibles, también hubo un Alfonso Valdivieso, capaz de acusar a Samper, y un Alfonso Gómez Méndez, opuesto a la farsa que condujo a la expedición de la Carta de 1991, con violación del Artículo 218 de la entonces vigente.

Comparo esos funcionarios con la actual fiscal de bolsillo, pedida en extradición por Guatemala, quien completa el elenco para la corrupción y la impunidad, que hace posible el cotidiano golpe de Estado del actual gobierno.

La Fiscalía y los jueces no preguntan a los imputados quién les dio la orden de comprar congresistas, con el fin de sacar avante los proyectos legislativos más funestos, y estos tampoco lo cuentan. No olvidemos que, en la mafia y el Partido Comunista rige la ley de la Omertá… y que quien la viola, muere.

No nos alarguemos hablando de la corrupción del Congreso, porque, para terminar, queremos mencionar los millones evaporados en la Ungrd, lo que se trasluce de Ecopetrol, lo de los Grippen, y las operaciones clandestinas de deuda pública…

Lo anterior, desde luego, es macro… pero ¿qué ocurre cuando lo micro también estremece?: el polígrafo, el suicidio del coronel, la impunidad del hijo, el suntuoso tren de vida de la ex, la contratación astronómica a dedo, y los centenares de miles de zánganos remunerados…

Ha llegado, pues, la hora de preguntar si el único gobierno corrupto será también el único impune en la historia de Colombia…