martes, 29 de junio de 2021

De cara al porvenir: conceptos o modas

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal*

Los últimos 25 años del siglo anterior fueron fecundos en la aparición de nuevas y novedosas teorías administrativas. Veamos, por ejemplo: en los años sesenta, aparecen los grandes departamentos de planeación, las teorías X y Y, los laboratorios vivenciales, los grupos primarios, el desarrollo organizacional. En los años setenta, el marketing, el merchandising, la administración por objetivos, el presupuesto base cero, el portafolio de inversiones. En los años ochenta, la administración de costos, la planeación estratégica, el posicionamiento, la guerra del mercadeo, la cultura empresarial, el clima organizacional. En los años noventa, la gerencia de servicios, los círculos de calidad y participación, la calidad total, la reingeniería, el benchmarking, la administración por procesos.

Iniciado el nuevo milenio y el nuevo siglo, el outsourcing, el valor agregado, la cadena de valor, los proyectos, los clúster, las agencias de desarrollo, la integración vertical, la integración horizontal, las economías de escala, la investigación, la investigación y el desarrollo, la innovación, la productividad y la competitividad, ocupaban las mentes y los recursos de los gerentes y de las empresas.

Avanzada la quinta parte de este siglo, los temas que hoy nos convocan, tienen que ver con la robotización, la visión holística, el modelo circular (Zeitgeist), la calidad total (Kaizen), la Teoría Z (Capital Humano), el Balanced Score Card (BSC), las Unidades Estratégicas de Negocio, el Pensamiento Estratégico, la virtualidad, el Cloud Computing (Nube), las estrategias WEB, el mercadeo electrónico, el diseño asistido por computador, el Big Data, la movilidad, la conectividad, la Nube, el Internet de las Cosas, los emprendimientos, el factor diferencial, la disrupción, los modelos de negocio, los mapas conceptuales, las redes sociales, la Planificación de Recursos Estratégicos (ERP), la reinvención y la Transformación Digital, entre otros tantos.

No nos podemos quejar entonces de que no han aparecido herramientas para tratar de impulsar el logro de los objetivos básicos de cualquier organización: sobrevivir, desarrollarse y dar utilidades.

Sin embargo, el entorno sobre el cual se debe actuar en un mundo globalizado, muestra situaciones de volatilidad, de incertidumbre, de complejidad y de ambigüedad, sobre las cuales no había antecedentes, sin contar por ejemplo, la aparición de una pandemia de orden planetario.

Lo anterior se puede evidenciar cuando aparecen concepciones económicas diversas como la economía circular, la economía colaborativa, la economía verde, y movimientos como la economía naranja, la economía social, la economía solidaria, la economía del bien común, las economías transformadoras, las economías feministas, las economías ecológicas, las economías positivas.

Debemos recordar que la palabra gerente viene del latín “gerare” que quiere decir, “marcar el rumbo o la dirección”. En este orden de ideas el gerente debe aplicarse en definir la dirección a seguir, plantear y divulgar los objetivos a alcanzar y hacer seguimiento de las distintas estrategias y acciones encaminadas al logro de los mismos.

El trabajo debe incorporar principios de orden, de disciplina, de compromiso y de seguimiento y de buena comunicación. En un país como el nuestro, donde la excepción es que se cumplan los cronogramas y los presupuestos asociados a los proyectos a desarrollar, es difícil encontrar la verdadera utilidad de toda esta batería de herramientas gerenciales, pues es solo a partir del logro de los resultados y los objetivos que se puede medir una gestión en términos de eficacia y de eficiencia, obviamente teniendo en cuenta la oportunidad. Solo así podremos saber efectivamente, si hemos aportado o destruido valor en la empresa y si generamos o no rentabilidad económica, ambiental y social.

En un mundo altamente competido, es necesario que los principios de la legalidad y de la ética sean cumplidos con rigurosidad, si no queremos que el desarrollo de las actividades organizacionales, se den en medio de una batalla campal. La factibilidad, la viabilidad, la sostenibilidad, la continuidad, la sustentabilidad y el desarrollo sostenible, deben ser los principios que rijan nuestros esfuerzos dentro de las organizaciones.

El impacto ambiental, social, político y económico debe ser previsto, evaluado y contrastado de manera permanente, de modo que exista correlación y sindéresis entre lo que se planea, lo que se dice y lo que se hace.

El respeto por la dignidad de las personas, de todos los seres vivos y de nuestro planeta, así como el respeto por la ley, deben ser premisas no negociables.

 

Nota: como Colombia se mantiene en contravía de la historia, se anuncia por parte de la Agencia Nacional de Minería, que se acaba de firmar con la Drummond, la integración de dos de sus contratos de mediana minería conocidos como Rincón Hondo y Similoa, en uno solo de gran minería denominado El Corozo.

Bajo cierta perspectiva, es un avance en términos de dimensionamiento del negocio.

Lástima que coincida en el tiempo con la reciente firma del Pacto del Ambiente donde los países europeos se comprometen a dejar de usar carbón para el año 2030.

Recordemos finalmente que ningún país del mundo se ha desarrollado vendiendo recursos naturales (excepción única del petróleo).