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martes, 1 de septiembre de 2026

De cara al porvenir: el desarrollo de Antioquia

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Antioquia es el departamento que más le ha metido recursos a la infraestructura, pero también el que más deuda histórica acumula por su geografía partida en 9 subregiones. Estas son las obras que lleva 20, 50 y hasta 100 años esperando y que definen si es potencia o no:

1. Salidas al mar: la obsesión de 200 años

* Puerto Antioquia en Urabá más vías de acceso: desde 1900 Antioquia sueña con mar propio. El puerto ya hizo pruebas a finales de 2025 y opera en 2026. Pero sin las vías, no sirve. La deuda real son las carreteras.

* Túnel del Toyo más autopistas Mar 1 y Mar 2: Medellín - Urabá en 4 horas. El Túnel del Toyo será el más largo de América. Contratado en 2015, lleva 5 aplazamientos y ya se le vez luz de terminación. Sin esto, Urabá sigue aislado y el puerto no compite.

* Tren Medellín - Urabá: Para sacar banano, plátano y aguacate Hass sin 300 tractomulas diarias. Existe el corredor férreo viejo hasta Puerto Berrío, pero al Urabá nunca llegó. Lleva 80 años en planos.

*. Doble calzada Santa Fe de Antioquia - Cañasgordas: Tramo crítico de Mar 2. Es el tapón actual para llegar al mar.

2. Conectividad interna: unir un departamento roto

* Vía al mar por el Atrato y Quibdó - Medellín pavimentada 100 %: son 162 km. Invías destinó $230.000 millones. Lleva 100 años como trocha. Es la deuda moral con Chocó y con el Occidente antioqueño.

* Transversal de las Américas: Turbo – Necoclí – Arboletes - Montería: Para integrar el Urabá antioqueño con Córdoba. Sin vía Arboletes y San Juan, son los municipios más pobres de Antioquia.

* Vía Medellín - Quibdó por Urrao: alternativa al Suroeste. Abriría el desarrollo de Urrao, Betulia y Chocó. En diseños desde 1970.

* Conexión Nordeste: Remedios – Zaragoza - Caucasia pavimentada: el Nordeste produce oro, pero vive en barro. La vía es el reclamo histórico de Segovia y Remedios desde la fiebre del oro.

* Vía Medellín - Puerto Berrío doble calzada: es la salida al Magdalena Medio y a Bogotá. Hoy es una vía de los 60, colapsada por camiones. Clave para la industria del Oriente.

3. Aeropuertos y competitividad

* Segunda pista José María Córdova, Rionegro: El aeropuerto mueve 13 millones de pasajeros y está saturado. Sin segunda pista, Antioquia no es un hub internacional. Se promete desde 2010.

* Aeropuerto en Urabá de carga (Carepa o Turbo). Para exportar directo sin subir a Rionegro. El banano pierde 48 horas y USD 2 por caja en fletes.

4. Agua, energía y ambiente: la deuda con la ruralidad

* Hidroituango terminada al 100 % más compensación a los afectados: Ya genera el 17 % de la energía de Colombia, pero faltan 4 turbinas. Y la deuda social con el Cañón del Cauca sigue: Ituango, Briceño, Valdivia esperan vías, puentes y proyectos productivos prometidos.

* Acueductos subregionales: Urabá, Bajo Cauca y Nordeste no tienen agua 24 horas. En Caucasia y Turbo hay barrios con agua 2 días a la semana. Es la deuda más básica.

* Saneamiento del ríos Cauca y Magdalena: el Cauca recibe el 70 % de las aguas negras de Antioquia. Hidroituango sin descontaminación es contradictorio.

* Distritos de riego Urabá, Bajo Cauca, Magdalena Medio: Antioquia solo riega 4 % de su tierra apta. Sin agua no hay agroindustria.

5. Deuda con las subregiones olvidadas

* Universidad pública en Urabá, Bajo Cauca y Nordeste: La U de A tiene sedes, pero faltan programas completos de ingeniería, medicina, agro. El 80 % de los jóvenes emigra.

* Hospital de tercer nivel en Apartadó y Caucasia: Una urgencia en El Bagre va a Montería o Medellín. 1 millón de personas sin alta complejidad.

* Vía Medellín - La Pintada – Bolombolo, doble calzada: es la salida al Suroeste y al Eje Cafetero. Hoy es la “carretera de la muerte” por curvas y camiones.

¿Por qué son “deudas históricas”?

1. Centralismo paisa: El 65 % de la inversión se queda en Valle de Aburrá y Oriente. Urabá aporta 6 % del PIB de Antioquia y tiene el 70 % de pobreza.

2. Geografía imposible: Antioquia tiene 3 cordilleras, 2 mares y 9 subregiones que no se hablan. Conectarla vale 5 veces más que un departamento plano.

3. Promesas de 100 años: El tren a Urabá lo prometió Pedro Justo Berrío en 1870. La vía al mar por Urrao, en 1950. Hidroituango se diseñó en 1969.

Las 3 obras que cambian todo si se hacen:

1. Túnel del Toyo más Puerto Antioquia más tren a Urabá: Antioquia se vuelve bioceánica. PIB crecería 2 % adicional al año.

2. Quibdó - Medellín más vía al mar por Urrao: Se salda la deuda con Chocó y se abre el Pacífico.

3. Segunda pista Rionegro más distritos de riego en Urabá y Bajo Cauca: se duplica la agroexportación y el turismo internacional.

4. Doble calzada Medellín - Bogotá: Unir las dos principales ciudades del país.

Antioquia ya hizo el Metro, los Metrocables e Hidroituango (84%). Pero sin mar expedito, sin Urabá conectado y sin agua en Caucasia, sigue siendo un departamento rico con regiones pobres.

No podemos acostumbrarnos a que la única manera de que algunas obras que implican cofinanciación de la Nación, finalmente por orgullo o por la necesidad de desatrancar su ejecución, sea que el departamento y la capital asuman compromisos económicos y financieros que no le corresponden, pues esto es alcahuetear el incumplimiento de los Gobiernos centrales.

martes, 25 de agosto de 2026

De cara al porvenir: deudas con la Colombia insular

Pedro Juan González Carvajal

La Colombia insular es la sexta región natural de Colombia y está compuesta por San Andrés, Providencia y Santa Catalina, más los cayos, los islotes y las islas del Pacífico, entre las cuales sobresale Malpelo. Es solo el 0.01 % del territorio, pero es 100 % fronteriza y turística. La deuda histórica es brutal: llevan más de 80 años con los mismos problemas. Para desarrollarla, se necesitan mínimo estas obras:

1. Conectividad: romper el monopolio del avión caro

a. Ampliación aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, San Andrés: la pista no da para vuelos de carga grandes ni para operar con mal clima. Se necesita plataforma nueva, calles de rodaje y terminal de carga. Hoy todo lo que comen llega en avión y cuesta 3 veces más que en Cartagena.

b. Aeropuerto El Embrujo, Providencia: Reconstruido post el huracán Iota, pero sin capacidad para vuelos nocturnos ni de carga. Urge radio ayudas, luces y ampliación de pista. Dependen 100 % de San Andrés.

c. Muelle de cruceros y carga en San Andrés. El puerto actual es precario. Un muelle multipropósito bajaría el costo de vida 30 % al traer mercancía en barco, no en avión. También traería turismo de alto gasto.

d. Cable submarino de fibra óptica redundante: Hoy dependen de un solo cable. Cuando falla, la isla queda incomunicada. Sin internet estable no hay teletrabajo, ni turismo digital, ni educación virtual.

2. Agua y energía: dejar de vivir de la emergencia

a. Planta desalinizadora a gran escala en San Andrés: la isla no tiene ríos. El 60 % del agua es de carrotanques. La planta actual no da abasto. Se necesita una de 100 l/s mínimo para agua 24h. Es la obra #1 que pide la comunidad hace 50 años.

b. Reconstrucción total del acueducto de Providencia: El Huracán Iota lo destruyó en 2020. Siguen con soluciones temporales. Sin agua no hay turismo ni reconstrucción de casas.

c. Parque solar más baterías para San Andrés y Providencia: Hoy se quema diésel importado. La energía cuesta $1.400 kWh, el doble del continente. Con solar más almacenamiento se baja 50 % el costo y se acaba el ruido de las plantas.

d. Planta de manejo de residuos sólidos: La isla entierra basura en El Magic Garden, ya colapsado. Se necesita planta de separación, compostaje y exportación de reciclaje. El mar se está llenando de lixiviados.

3. Protección y adaptación: el mar se está comiendo las islas

a. Obras de protección costera en San Andrés: Spratt Bight y Sound Bay pierden 1 metro de playa al año. Se necesitan espolones, rompeolas y regeneración de playa. Si no, en 20 años no hay turismo.

b. Reconstrucción resiliente de Providencia: Tras el huracán Iota, el 98 % de la infraestructura colapsó. Falta terminar el hospital, el colegio, las 1700 viviendas y el malecón. Debe hacerse con normas anti-huracanes, no como antes.

c. Dragado y recuperación de corales: el coral es la barrera natural contra huracanes y tsunamis. Está 70 % muerto por turismo y aguas residuales. Sin corales, una marejada borra la isla. Se necesita vivero de corales y emisario submarino para aguas tratadas.

4. Desarrollo productivo: no vivir solo del turismo

a. Centro de transformación pesquera en San Andrés: los pescadores venden el pescado barato porque no hay cadena de frío. Con planta de fileteado, empaque y congelación exportan a Estados Unidos y generan empleo raizal.

b. Distrito de innovación y bilingüismo: aprovechar que la isla es bilingüe. Un centro de BPO, call center y nómadas digitales con internet decente y exenciones. Es el “Canal de Panamá” del conocimiento.

c. Hospital de tercer nivel en San Andrés: Hoy todo lo remiten a Bogotá. Una apendicitis cuesta $15 millones por el vuelo medicalizado. Un hospital con UCI y especialidades salva vidas y plata.

5. ¿Por qué son “deuda histórica”?

a. Costo de vida: Canasta familiar vale 45 % más que en Bogotá. Todo por fletes.

b. Riesgo existencial: Iota demostró que un huracán categoría 5 borra Providencia en 6 horas. Y no hay obras de mitigación.

c. Pérdida de cultura: sin agua, sin trabajo digno, el raizal emigra. La isla se está “continentalizando” y pierde su identidad.

d. Abandono: Desde la intendencia de 1912, la inversión per cápita es la más baja del país vs. su aporte en turismo.

La prioridad real: agua 24 horas más energía barata más internet estable. Con eso, el turismo despega, llega inversión y baja el costo de vida. Sin eso, cualquier hotel o aeropuerto nuevo es un elefante blanco.

Recordemos que por San Andrés pasa uno de los 3 canales navegables entre América y Europa, el Canal de La Mona. Los otros son el Canal de Barlovento y el Canal de Yucatán.

Si algún día Nicaragua hace su Canal Interoceánico, cualquier barco que entre o salga por ese Canal, le tendría que pagar peaje a Colombia, obviamente si somos conscientes, conocedores y reconocedores de este hecho, y siempre y cuando tengamos gobiernos serios que sepan defender los intereses de la nación, lo cual hasta el presente no ha sucedido.

Hay que tener en cuenta el riesgo permanente que tenemos con Nicaragua, quien considera tener derechos sobre San Andrés, lo cual está protegido por el Derecho Internacional pero no por posibles acciones de hecho.

Esta situación tiende a empeorar, si nuestros hermanos Isleños se sienten abandonados y aislados por parte de la Colombia continental, como efectivamente lo han estado.

Ojalá después no tengamos que poner el grito en el cielo por negligentes e irresponsables.

Se requiere que las nuevas generaciones sean educadas con una conciencia geográfica e histórica que contenga la adecuada conciencia marítima que hoy no tenemos.

miércoles, 19 de agosto de 2026

De cara al porvenir: terremoto, catástrofe nacional

Pedro Juan Gonzalez Carvajal

El 27 de febrero de 2010, a pocos días de terminar el período presidencial de la señora Bachelet, Chile fue sacudido por un terrible terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter.

En medio de la ceremonia de posesión de su sucesor, Sebastián Piñera, hubo una réplica de 6.9 grados que conmocionó a todos los asistentes.

A partir de ese momento el nuevo presidente sentenció que su programa de gobierno, el triunfador en las elecciones presidenciales cambiaba de foco y que ahora el nuevo plan de desarrollo para Chile era la reconstrucción del país.

De manera gerencial y con un manejo prístino de las ayudas internacionales, el Gobierno de Piñera fue reconocido como modelo mundial en el manejo de este tipo de situaciones y uno de sus factores de éxito fue el haber presentado cuentas mensuales de dónde provenían los recursos y en qué se aplicaban.

Esta situación tiene algunas semejanzas con lo que nos acaba de pasar en Colombia. A pocos días de su posesión el presidente De La Espriella fue inaugurado con un calamitoso terremoto de 7.4 grados que sacudió varias regiones del país.

Es de reconocer la rapidez y diligencia con la que el nuevo Gobierno que aún no ha terminado de hacer los nombramientos de los primeros niveles de la administración central, hizo presencia y en coordinación con gobernadores y alcaldes, se dio a la tarea de enfrentar el problema con orden y celeridad, centralizando la coordinación de esfuerzos, dando muestras de que en Colombia la institucionalidad existe, tanto en lo público, lo privado y lo social, y que nuestro pueblo es absolutamente solidario.

Medidas como la declaratoria de “Desastre de carácter nacional” y la “Emergencia económica” dan muestra de ello.

Recuerdo las imágenes dantescas después de una tragedia en Haití donde la gente en su desesperación se abalanzaba como hordas a saquear la ayuda que iba llegando y que el gobierno no era capaz de administrar y la lenta reacción del gobierno venezolano ante su reciente tragedia sísmica, de mayores proporciones que la nuestra.

Ahora bien, la institucionalidad debe aprovechar las experiencias exitosas y las buenas prácticas aplicadas en situaciones semejantes como la que estamos viviendo, alrededor del desastre y desaparición de Armero por una erupción volcánica el 13 de noviembre de 1985 y lo ocurrido el 25 de enero de 1999 con el Eje Cafetero.

El manejo de los recursos a través del Forec (Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero) y la gerencia de altas personalidades empresariales como Luis Carlos Villegas y Manuel Santiago Mejía, hicieron posible un proceso lento pero respetuoso de la dignidad humana y del buen manejo de los recursos.

Ojalá en el gobierno entrante aproveche las buenas prácticas anteriores y se superen los egos y las tentaciones de actuar como nuevos “Adanes”, como si no tuviéramos historias precedentes a todas luces exitosas.

Recién nombrado el nuevo director nacional de Planeación, le corresponde tramitar ante el Congreso y elevar a la categoría de ley el programa de gobierno ganador y convertirlo en plan de desarrollo para los próximos 4 años.

También hay que aprovechar que el proyecto de presupuesto para 2027 fue devuelto por el Congreso, para realizar los ajustes de fondo pertinentes para atender la calamidad.

Respetuosamente sugiero que el plan de desarrollo 2026 - 2030 se centre en la reconstrucción y que este objetivo jale de manera marginal, las otras iniciativas, por importantes que ellas sean. Lo primero es lo primero.

Ahora bien, la reconstrucción debe hacerse bien hecha. Hay que aplicar con rigurosidad la Ley de 2010 que tiene que ver con las condiciones y normas de sismo resistencia que deben ser aplicadas a todas las construcciones según su envergadura.

Construcciones realizadas por los distintos gobiernos y en todos los niveles que hayan inaugurado obras sin cumplir con estas normas, merecen sanciones legales, políticas y económicas por irresponsables.

Todo tiene su orden y su secuencia y es apenas normal que en un primer momento conozcamos lo sucedido en las ciudades capitales, en los municipios cercanos y en los municipios lejanos, pero no nos podemos olvidar de los corregimientos y de las veredas, que configuran nuestro territorio rural, lugar de habitación de nuestros campesinos a quienes todo les llega de último y quienes día a día deben convivir con nuestra violencia endémica.

Después no nos quejemos del desplazamiento del campo a la ciudad y de que ya nadie quiera quedarse en el campo.

Otra prueba que nos pone la providencia en el camino.

Como siempre, saldremos adelante, a pesar de los sufrimientos y la tristeza profunda que nos embarga a todos.

Nota final: nuestro agradecimiento a la comunidad internacional. No podemos ser inferiores a su solidaridad y confianza. No podemos permitir que ni un centavo, ni un solo paquete de ayuda material sean manoseados por los corruptos de profesión que no faltan en nuestro país.