Luis Alfonso García Carmona
Finalizada esta
trascendental y definitiva jornada electoral, los resultados permiten concluir que
la mayoría de los colombianos escogió defender su libertad y su derecho a vivir
bajo la democracia y no subyugados por un régimen marxista y totalitario.
Quedó atrás la amenaza
de que la camarilla populista y sus cómplices del narcoterrorismo continúen
amenazando la tranquilidad y utilizando los recursos del Estado para usufructo
de sus aliados o para locas aventuras que nos han conducido a la bancarrota
fiscal.
Que sea lo primero dar
gracias infinitas al Señor, que ha escuchado las plegarias de un pueblo ansioso
por regresar al seguimiento de las palabras evangélicas. Sin su protección esta
espléndida victoria no habría sido posible.
Nos queda el compromiso
de respaldar al gobierno de Abelardo de la Espriella, legítimamente elegido, y
poner, cada uno de nosotros, nuestro granito de mostaza en la construcción de
la patria milagro que anhelamos.
Colombia vive un nuevo
amanecer. Ha cesado la horrible noche. Nuestra unión sobre lo fundamental, que
es la salvación de Colombia, nos permitirá convertir a nuestro país en una
potencia en todos los aspectos espirituales, culturales y materiales y dejar un
maravilloso legado a las nuevas generaciones. ¡Firmes con la patria!
