Andrés de Bedout Jaramillo
Los colombianos
no podemos creer que, luego de destinar billones de pesos anuales al
funcionamiento de las autoridades de vigilancia y control (Fiscalía,
Procuraduría y Contraloría), no tengamos ningún resultado tangible frente a las
violaciones que, de manera descarada, venían cometiendo Petro y sus secuaces,
dejando a nuestro país herido de muerte y sumido en una crisis que hoy se
agrava con el reciente terremoto. Ni siquiera fueron eficaces en asustar o
disuadir a los funcionarios de Petro, para evitar esa increíble seguidilla
generalizada de corrupciones a todos los niveles, hasta el último minuto de su
nefasto mandato.
No puede ser
que, de las más de 80 irregularidades denunciadas por el gobierno entrante
—irregularidades que todos los colombianos veníamos observando y denunciando—
nuestras autoridades de vigilancia y control permanecieran quietas, calladas,
como si no existieran, haciéndose las locas frente a lo que estaba sucediendo.
En el evento de
entrega del Libro de la verdad se les notaba la cara de vergüenza a la fiscal,
al procurador y al contralor. Quedaron en evidencia, pero a su vez retados
públicamente a actuar rápida y eficientemente frente a las denuncias
presentadas y documentadas. Su complicidad no podrá continuar en este gobierno:
les llegó la hora de cumplir con su deber, es hora de actuar.
Afortunadamente,
en la Comisión de Acusaciones quedó el representante Daniel Briceño. Recordemos
que es la Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de
Representantes la encargada de investigar y acusar, además del presidente de la
República, a la fiscal, al procurador y al contralor. En mi concepto, a estos
funcionarios se les debe abrir investigación rápidamente por el delito de
prevaricato u omisión de denuncia, amén de las consecuencias disciplinarias
correspondientes.
Si bien esta
comisión ha sido un desastre, aspiramos a que con Briceño —aunque en minoría—
se vea obligada a actuar. Estamos seguros de que estará muy por encima de sus
demás integrantes, donde el Pacto Histórico cuenta con las mayorías, que hoy,
quizá con la presión de Briceño, puedan cambiar y cumplir con sus obligaciones
constitucionales y legales.
En otras
palabras, Briceño será la piedra en el zapato que pondrá a trabajar a la
Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de Representantes.
El acto de
entrega del Libro de la verdad, resultante del empalme anticorrupción
—que, dicho sea de paso, terminó siendo un empalme con los delegados de la
Contraloría General de la Nación en los diferentes ministerios y entidades del
Estado, dada la negativa del gobierno saliente a entregar información,
cimentada en el no reconocimiento del triunfo del Tigre por parte de Petro y su
Pacto Histórico— se constituyó en un símbolo vinculante y delatador, con todas
las características de una denuncia penal y fiscal directa de un presidente a
las autoridades de vigilancia y control.
El Libro de
la verdad / Empalme anticorrupción
fue entregado personal y públicamente por el presidente a la Fiscal, al
Procurador y al Contralor, quienes tendrán obligatoriamente que asumir las
investigaciones correspondientes. No podrán argumentar la inexistencia de
denuncia de parte, aunque muchas de las conductas delictuosas denunciadas ya
deberían estar siendo investigadas de oficio por estas entidades. Seguramente,
sobre algunas en particular, puedan tener avances que permitan atribuir
responsabilidades fiscales, penales y disciplinarias a los funcionarios
salientes.
Que nuestro
Señor Jesucristo les dé la entereza y el valor necesarios a nuestras
autoridades de vigilancia y control para cumplir con sus deberes
constitucionales y legales.
.jpg)