Rafael Uribe Uribe
He decidido
pasar del análisis político a las propuestas, e inicio insistiendo en la
importancia estratégica de la Altillanura como región clave para garantizar la
seguridad alimentaria, impulsar la exportación a gran escala de productos
agropecuarios y promover la venta de bonos de carbono, pero esto debe
realizarse en proyectos a gran escala debido a la escasez de infraestructura y,
las cuantiosas inversiones necesarias, solo son recuperables a largo plazo. Muchos
proyectos han sido aplazados por cuellos de botella jurídicos redactados por burócratas
que jamás han tenido en sus manos un azadón ni han sembrado una mata en un
jardín. Por ello, traigo como ejemplo La Fazenda, establecida en Puerto Gaitán,
antes de que los cambios jurídicos limitaran el desarrollo de la región.
Agropecuaria
Aliar, La Fazenda, trabaja 50.000 hectáreas cuya producción anual así reportó:
carne de cerdo, 98,2 millones de kilos; 880.000 cerdos procesados; 114.206
toneladas de maíz; 50.256 toneladas de soya; 8 millones de litros de leche;1,6
millones de kilos de carne de res; 2.774 toneladas de derivados cárnicos y 276.000
toneladas de alimentos balanceados para consumo de sus animales.
A ese
desempeño se suma un trabajo social destacable, la cooperación de La Fazenda
con resguardos indígenas y las comunidades vecinas que no se limita a lo
asistencial, se ha realizado una alianza de largo plazo basada en el respeto
por el territorio, la transferencia de tecnología y la integración de las
comunidades a la cadena productiva.
De
gran importancia es el modelo de trabajo con los resguardos Sikuani,
Achagua y Piapoco que ha permitido ampliar los cultivos de maíz y soya, generar
ingresos para familias indígenas y fortalecerlas mediante asistencia técnica.
La participación de los resguardos demuestra que la agroindustria es una
herramienta de inclusión que reconoce el valor del conocimiento ancestral
complementándolo con innovación, organización empresarial y acceso a los mercados;
algo totalmente opuesto a las actividades de la minga caucana.
También
es destacable la labor con los vecinos de la región, dándoles el
apoyo a huertas familiares, proyectos de seguridad alimentaria, contratación de
servicios locales y oportunidades para mujeres campesinas. Estas acciones
ayudan a dinamizar la economía de Puerto Gaitán y fortalecen la confianza entre
empresa, campesinos, comunidades indígenas y otros actores de la zona.
Mas
allá de las cifras, la Fazenda muestra que la Altillanura puede desarrollar una
enfoque integral, producir gran cantidad de alimentos, cuidar los ecosistemas,
generar empleo formal y promover bienestar a las comunidades vecinas. Ese
equilibrio entre productividad y responsabilidad social es el modelo que el
país debería proteger y multiplicar.
Nota. La
información de actividades de Agropecuaria Aliar fue obtenida de una página Web
publicada en Internet bajo su autorización, agradecemos a sus autores.
El Rincón de Dios
“El Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor bendecirá a su pueblo con paz.” Salmo 29, 11.
