Luis Alfonso García Carmona
Vivir en Colombia
significa no sólo arriesgar la vida y la integridad física, amenazadas
por las masacres que a diario cometen los grupos ilegales aliados del Gobierno,
sino también sufrir la falta de tratamientos, cirugías o entrega oportuna de
medicamentos por cuenta de un sistema de salud que se encuentra totalmente
colapsado por incumplimiento del gobierno en el pago de sus obligaciones a
las EPS.
“La suspensión temporal
de servicios de la Institución Prestadora de Salud (IPS) Liga Colombiana Contra
el Cáncer en Bogotá, - anota Portafolio- pone en
evidencia una situación financiera crítica derivada de la falta de pagos
oportunos por los servicios prestados.” Pero no es este un hecho
aislado, sino que responde a una política de Gobierno. Desde el comienzo de su
gestión se propuso apoderarse del sistema de salud para tener acceso a los
enormes recursos que lo sostienen. Para lograrlo, ha optado por el tortuoso
camino de frenar los pagos a las empresas prestadoras del servicio y,
peor aún, por intervenir algunas para conducirlas a la bancarrota.
Las deudas, que superan
los $25 billones con la red hospitalaria provocan colapso en la atención,
especialmente en EPS intervenidas como la Nueva EPS. Clínicas
Cardio VID y el Hospital Alma han reportado cese de atención a afiliados de
la Nueva EPS debido a deudas millonarias. La posible
liquidación de siete EPS intervenidas pone en riesgo a más de 12 millones de
usuarios. Se reportan deudas con hospitales públicos y privados que
ascienden a más de $25.7 billones, con alto impacto en la red pública.
Las quejas de los
pacientes por la falta de citas y tratamientos crecen, señalando una crisis en
la atención fundamental. En otras palabras, este régimen de clara orientación
marxista-leninista, ha preferido imponer por la fuerza a los colombianos su
adhesión a esta fracasada ideología y a la candidatura continuista de su heredero,
Iván Cepeda, antes que cumplir con su deber constitucional de garantizar la
vida, la integridad y la salud de sus gobernados.
En este aspecto
fundamental para la seguridad y el bienestar de la población no deja de
sorprendernos cómo, a pesar de la enorme responsabilidad que le cabe al Gobierno
en tan monumental catástrofe, siga apareciendo su candidato con un 37 %
en la intención de voto de los colombianos para la primera vuelta presidencial.
¿Pueden algunos ser tan desaprensivos, es decir, tan carentes de
escrúpulos, para prestarse a la continuidad de tan desastroso régimen a cambio
de la venta de nuestro voto, o de un aumento de salario o de un mísero
subsidio? ¿Tan poco vale para ellos la patria que nos vio nacer, que la venden
por un plato de lentejas?
Lo mismo podría
predicarse de quienes escogieron la vía del engaño y la trampa para evitar la
derrota de Cepeda, pues prefieren ser ellos los escogidos, y si no son
ellos, castigarán a los colombianos con la continuidad del régimen en
cabeza del candidato de la guerrilla, Iván Cepeda. Quien todavía tenga alguna
duda al respecto, basta con que observe en las redes cómo los partícipes de la
consulta mal llamada “de centro” han anunciado públicamente que, en caso de
no pasar a la segunda vuelta, no apoyarán a Abelardo de la Espriella y
preferirán votar por Cepeda. ¿Dónde les quedó el patriotismo, la coherencia
con los principios, y su responsabilidad con los colombianos que arriesgan su
vida con este régimen maldito?
Por fortuna, cuenta el
país con Abelardo de la Espriella, un verdadero líder, sin intereses
políticos, independiente de las roscas de los de siempre, con capacidad,
coraje y voluntad para salvar el sistema de salud de su profunda crisis y garantizar
que no mueran más colombianos por falta de atención o de medicamentos.
La propuesta de salud
de Abelardo de la Espriella se basa en un "plan de choque de 90
días" para estabilizar el sistema. Propone inyectar $10 billones de
pesos de inmediato para salvar clínicas, hospitales y asegurar la entrega
de medicamentos, frenando la crisis de liquidez y la atención represada. El
objetivo es estabilizar el sistema en 90 días para evitar más muertes por
falta de atención. Incluye la formalización, estabilidad, y un enfoque en
salvar el sistema sin reformas profundas iniciales. Ley de punto final: busca
saldar la deuda histórica de más de 50 billones de pesos mediante acuerdos
entre EPS, IPS y aseguradoras. Enfoque de "Ni una muerte más":
priorizar al paciente y asegurar el suministro de medicamentos.
El plan también
menciona la necesidad de atender las causas de la crisis de salud,
incluyendo la mejora en la alimentación infantil y la reducción de la
congestión asistencial provocada por accidentes de moto.
Es hora de que dejemos a
los de siempre con sus jueguitos electorales y chantajes al electorado que
pertenecen a la vieja politiquería. Enfoquémonos en demostrar al camarada
Cepeda que Colombia es una tierra estéril para el comunismo. No
olvidemos que las FARC intentaron adoctrinar a las gentes de todas las regiones
durante 60 años mediante el terror y la violencia. Cuando firmaron el pacto con
Santos y participaron por primera vez en unas elecciones solamente obtuvieron
50.000 voticos. A Cepeda, por más que le ayude su patrón Petro y los grupos
narco-guerrilleros que lo acompañan, le ganaremos en la primera vuelta,
Votemos con fe en la Divina Providencia y hagamos de Colombia la “patria
milagro” que queremos para nuestros hijos.
