Pedro Juan González Carvajal
Este artículo ha consultado
varias fuentes, entre ellas la IA.
En el debate político se
suele usar el término cooptación con carga negativa, como si fuera sinónimo de
captura o corrupción institucional. Sin embargo, entendida en su sentido
técnico, la cooptación es una herramienta legítima y necesaria dentro de cualquier
democracia representativa. Lejos de atentar contra el sistema, lo estabiliza,
lo hace más incluyente y evita su fragmentación. Esta reflexión define el
concepto y expone por qué su uso correcto no debilita, sino que fortalece la
democracia.
1. ¿Qué es la cooptación?
La cooptación es el proceso
mediante el cual una organización, partido, corporación pública o institución
incorpora a individuos externos a sus estructuras de decisión sin que medie una
elección abierta. Es decir, los miembros ya existentes eligen a los nuevos
miembros.
En política ocurre cuando un
partido invita a líderes sociales, académicos o técnicos independientes a
ocupar cargos, listas electorales o espacios de dirección. En el Estado, se da
cuando organismos autónomos como cortes, bancos centrales o consejos electorales
renuevan a sus integrantes por designación de los propios cuerpos colegiados.
La clave está en el
propósito: la cooptación busca integrar talento, experiencia o
representatividad que no llegaría por la vía electoral tradicional, para
mejorar la calidad de la decisión pública.
2. Funciones democráticas de
la cooptación
a. Profesionalización del
Estado: las democracias modernas requieren saberes técnicos complejos: política
monetaria, regulación ambiental, justicia constitucional. La elección popular
no garantiza experticia. La cooptación permite que Cortes Constitucionales,
Bancos Centrales o Consejos de Estado incorporen perfiles con méritos
comprobados, blindando decisiones técnicas frente a ciclos electorales.
b. Inclusión de minorías: Grupos sociales que por
tamaño o dispersión territorial difícilmente ganarían elecciones pueden ser
integrados vía cooptación. Partidos que abren espacio en sus directivas a
mujeres, jóvenes, etnias o regiones subrepresentadas usan la cooptación para corregir
déficits de representación sin alterar las reglas electorales.
c. Estabilidad
institucional: la renovación escalonada por cooptación evita cambios
bruscos. Si cada 4 años se reemplazara toda la Corte Suprema o toda la junta
del Banco de la República, se perdería memoria institucional y predictibilidad.
La cooptación da continuidad y la continuidad da confianza.
d. Construcción de
consensos: al invitar al adversario a la mesa, se reduce la polarización.
Muchos procesos de paz y transiciones democráticas han usado cooptación:
incorporar líderes de la oposición o de sectores excluidos a gobiernos de
unidad. No es comprar al crítico, es reconocer que la democracia es gobierno
con el otro, no contra el otro.
3. ¿Por qué no atenta
contra la democracia?
El argumento de que la
cooptación es antidemocrática confunde elección directa con legitimidad
democrática. La democracia no se reduce al voto. También es Estado de derecho,
pesos y contrapesos, y gobierno eficaz.
a. Tiene origen en una
autoridad democrática: quienes cooptan fueron, en algún punto, elegidos o
designados por autoridades elegidas. La cadena de legitimidad no se rompe. El
Congreso elige magistrados, y estos cooptan a sus reemplazos. El origen sigue
siendo popular, aunque sea indirecto.
b. Está regulada por normas:
en las democracias, la cooptación no es arbitraria. Existen requisitos,
inhabilidades, periodos fijos y controles. La cooptación opaca y sin reglas es
clientelismo; la cooptación reglada es diseño institucional.
c. No elimina la rendición
de cuentas: los cooptados responden ante la ley, ante otros poderes y ante
la opinión pública. Un magistrado cooptado puede ser investigado. Un técnico
cooptado puede ser removido si incumple. La ausencia de voto popular no
equivale a ausencia de control.
d. Complementa, no
sustituye la elección: ninguna democracia seria elige por voto todo lo que
se requiere elegir: ni jueces, ni generales, ni rectores de universidades
públicas. Si toda decisión pasara por urnas, el sistema se paralizaría y se
volvería demagógico. La cooptación es el espacio que la democracia reserva para
la deliberación experta y la representación cualificada.
4. Riesgos mal entendidos
Cuando la cooptación se
denuncia como antidemocrática, usualmente se señalan casos de “amiguismo” o
“rosca”. Pero el problema ahí no es la cooptación como mecanismo, sino la falta
de transparencia y mérito en su aplicación. Es como decir que las elecciones
atentan contra la democracia porque hay compra de votos. El problema no es la
institución, es su corrupción. La solución es regular mejor la cooptación:
concursos públicos, hojas de vida abiertas, audiencias, veeduría. No
eliminarla.
Se podría decir como
conclusión que la cooptación bien diseñada es una vacuna contra dos
enfermedades de la democracia: el populismo cortoplacista y la exclusión
sistemática. Permite que el sistema incorpore técnica, incluya minorías y
preserve estabilidad sin renunciar a su origen popular. Atentar contra la
democracia sería pretender que el único criterio de legitimidad es la urna,
ignorando que gobernar también exige saber, continuidad y consenso. La
cooptación, con reglas claras, no es la negación de la democracia. Es una de
las formas en que la democracia se vuelve gobernable.
Es posible que a partir de
la buena fe los Constituyentes de 1991 hayan considerado que los principales
cargos de las altas instancias institucionales (altas cortes y organismos de
control) deberían ser elegidos a través de la presentación de candidatos desde
algunas instancias, lo que ha llevado en algunos casos al pago de favores entre
el elegido y sus electores, generando una nueva condición de corruptela y una
extraña relación entre los tres poderes públicos que deben preservar su
independencia sin ningún tipo de interferencia.
Personalmente propongo una reforma
constitucional que involucre el mecanismo de la cooptación para aquellas
instancias de decisión que requieran absoluta independencia.
Como aparece escrito en
algún grafiti abandonado, recordemos: “Todos los hechos tienen 3 razones: la
tuya, la mía y la verdadera”.
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