En una democracia como la
colombiana, es difícil que un partido o movimiento político alcance más del 25 %
de los escaños en el Congreso Nacional, lo cual obliga a hacer negociaciones
con los otros partidos o movimientos para conseguir la necesaria gobernabilidad
y sacar adelante sus iniciativas, dando origen de entrada a un particular tipo
de corruptela.
Se supone que el Congreso
Nacional es el principal escenario para ejercer algún tipo de oposición con
respecto al gobierno de turno, pero no la única forma de llevarla a cabo.
En un país como Colombia donde
la falta de educación, la incultura política, y la debilidad del concepto de
ciudadanía son realidades palmarias, hacer oposición es aún más complejo debido
a la inexistencia de verdaderos partidos políticos y de un esquema maduro de
Gobierno - Oposición, donde quienes ganan gobiernan y los que pierden vigilan y
se preparan como opción para las próximas contiendas electorales, sin hacer
parte del Gobierno en el ámbito burocrático o disfrutar de algunas prebendas.
De manera simple, un decálogo
básico para convertirse en un opositor serio y hacer una verdadera oposición,
sería:
1. Declararse en abierta
oposición y actuar como bancada de oposición.
2. No aceptar ningún cargo en el
Gobierno.
3. Presentar los proyectos de Ley
que se estimen convenientes previo consenso con los principales actores y luego
con el Gobierno.
4. Estudio profundo de los proyectos
de ley que presente el Gobierno para poder mejorarlos o desecharlos.
5. Controlar la Comisión de Acusaciones
del Congreso Nacional ubicada en la Cámara de Representantes.
6. Controlar las Comisiones de
Presupuesto de Senado y Cámara.
7. Liderar con el ejemplo la
completa asistencia a las distintas sesiones, y luchar y denunciar frontalmente
todo indicio de corrupción.
8. Construir un proyecto
alternativo nacional de cara a las próximas elecciones.
9. Hacer control político de la
gestión de cada ministerio y de cada organismo ejecutor del Gobierno. Algunos
lo denominarán como “Gobierno a la sombra”.
10. Apoyar a los organismos de
control y a los entes autónomos como la Junta Directiva del Banco de la
República y mantener relaciones fluidas con las altas cortes.
Es imperativo asegurar que
los órganos de control, la contaduría y la auditoría general de la nación cumplan
estrictamente con sus deberes y funciones.
En una democracia, un
partido de oposición puede asumir varias posturas y estrategias, dependiendo
del contexto y sus objetivos. Algunas de ellas son:
* Crítica constructiva: ofrecer alternativas y
críticas fundamentadas a las políticas del gobierno, sin ser obstruccionista.
* Fiscalización: vigilar
y controlar las acciones del Gobierno, exigiendo transparencia y rendición de
cuentas.
* Propuestas
alternativas: presentar políticas y proyectos de ley que reflejen la visión
y valores del partido o los partidos de oposición.
* Diálogo y negociación:
establecer canales de comunicación con el Gobierno y otros partidos para lograr
acuerdos y avances.
* Movilización social:
conectar con la ciudadanía y movilizar apoyo para sus causas y propuestas.
* Preparación para el
gobierno: demostrar capacidad y preparación para asumir el poder,
presentando un equipo competente y un plan de gobierno claro.
Algunas estrategias
específicas pueden incluir:
* Oposición responsable:
equilibrar la crítica con la responsabilidad de no obstaculizar el
funcionamiento del Gobierno.
* Oposición propositiva:
enfatizar en las propuestas y alternativas, más que en la crítica pura.
* Oposición de calle:
utilizar manifestaciones y protestas para visibilizar demandas y presionar al Gobierno.
Control político
* Interpelaciones: solicitar
comparecencias de ministros o funcionarios para cuestionarlos sobre políticas o
decisiones.
* Mociones de censura:
presentar mociones para remover a ministros o funcionarios por mala gestión o
corrupción.
* Comisiones de
investigación: crear comisiones para investigar irregularidades o
escándalos.
* Preguntas orales y
escritas: formular preguntas a ministros o funcionarios sobre temas
específicos.
Control presupuestal:
* Análisis del
presupuesto: revisar y analizar el proyecto de presupuesto presentado por
el Gobierno.
* Aprobación de partidas:
negociar y aprobar partidas presupuestales que beneficien a la ciudadanía.
* Control de ejecución:
monitorear la ejecución del presupuesto y denunciar irregularidades o
desviaciones.
* Audiencias públicas:
realizar audiencias para discutir el presupuesto y la ejecución de gastos.
Herramientas adicionales:
* Acceso a la
información: solicitar información sobre gastos, contratos y proyectos del Gobierno.
* Denuncias ante
organismos de control: presentar denuncias ante la Contraloría, Fiscalía o
Procuraduría por irregularidades.
* Uso de medios de
comunicación: utilizar medios para visibilizar la labor de control y
fiscalización.
Cuando se califica un Gobierno
como malo, es de suponerse que la oposición ha podido hacer un gran trabajo.
Cuando la oposición no
funciona, ambos, el Gobierno y la oposición, el uno por acción y el otro por
omisión, son los responsables de los malos resultados.
Cuando la oposición no
funciona, no tiene por qué sentirse con derecho a presentarse con alguna
probabilidad de éxito en las próximas elecciones.
La evidencia palmaria de
haber hecho una muy mala oposición ante un mal Gobierno es no ganar en las
próximas elecciones.
En definitiva, hay que
reconocer que en muchas ocasiones a nuestros llamados líderes les ha quedado
grande la grandeza.
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